mayo 2026, Volumen 40, Número 1
La agroecología como proceso: un paso atrás, dos adelante

Experiencia de construcción de la Política Pública de Agroecología en el municipio de Tuluá: un paso más hacia la territorialización de la agroecología

Ana Carolina Ochoa Uribe, Omar Giovanny Sánchez Quintero | Página 38
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Actividad en el Encuentro Campesino por la Agroecología, 
realizado el 8 de junio de 2024. Fuente: IMCA. 

Agroecología, una apuesta por la vida digna en el territorio

Cuenta la sabiduría popular campesina que «la cabeza no es solo para llevar sombrero», sino también para pensar y soñar con que las cosas pueden cambiar. Pero desear no es suficiente: también hay que actuar. Por eso, campesinas y campesinos que labran la tierra se organizan, se forman y se movilizan para llevar sus voces a espacios de decisión conquistados con esfuerzo. Ese impulso por transformar la realidad da sentido a procesos como la construcción de políticas públicas, que buscan territorializar la agroecología y avanzar hacia territorios más sostenibles y en paz.  

El suroccidente de Colombia ha sido escenario de importantes procesos de movilización social, política, cultural y ambiental en defensa de la vida. En este contexto se ubica el municipio de Tuluá, localizado entre el valle geográfico del río Cauca y la Cordillera Central, donde emerge una política pública construida desde las bases sociales de la agroecología como resultado de una larga trayectoria organizativa.

En medio de la agudización del conflicto armado, especialmente entre los años 2000 y 2002, la agroecología surgió como una estrategia de pervivencia en el territorio. A partir de las escuelas campesinas de agroecología (ECA), concebidas como espacios pedagógicos y organizativos para la defensa del territorio mediante la recuperación y revalorización de saberes campesinos, las comunidades de Tuluá —con el acompañamiento de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Medio Ambiente (Sedama) y la Corporación Surcos Comunitarios— impulsaron en 2003 experiencias como las ECA de San Lorenzo, Asoagros y San Rafael.

A partir de las dinámicas impulsadas por las ECA, se fue tejiendo una red de afectos, alianzas y acciones orientadas al fortalecimiento y empoderamiento de las comunidades campesinas. Este proceso permitió consolidar la agroecología como una estrategia de desarrollo endógeno sustentable orientada al «Vivir Bien». En dicho marco, se promovieron iniciativas económicas, ambientales, sociales, culturales y políticas integradas en los planes de vida de las comunidades y organizaciones, lo que ha contribuido al posicionamiento de la agroecología en el departamento del Valle del Cauca. Más allá de lo productivo, las ECA han sido espacios clave para la formación política, fortaleciendo una voz colectiva que interpela a instituciones públicas, privadas y organizaciones sociales en defensa de la permanencia en el territorio y la dignificación de la vida campesina.

Este proceso también implicó la articulación con otras formas de organización social, como las juntas de acción comunal, lo que favoreció el surgimiento y fortalecimiento de liderazgos con capacidad de incidencia en espacios de participación local. Entre ellos se destaca el Consejo Municipal de Desarrollo Rural (CMDR), principal instancia de concertación entre comunidades rurales e institucionalidad pública en materia de desarrollo rural.

Fue precisamente en este escenario donde, en 2022, las organizaciones campesinas agroecológicas impulsaron un mandato para que el municipio de Tuluá avanzara en la construcción de una política pública de agroecología. Esta iniciativa buscaba generar condiciones de bienestar, sostenibilidad y reconocimiento de los saberes y las vidas campesinas.

 

Encuentro Campesino por la Agroecología, en el marco de la construcción de la Política Pública 
de Agroecología de Tuluá,realizado el 8 de junio de 2024. Fuente: IMCA.

Ese impulso por transformar la realidad da sentido a procesos como la construcción de políticas públicas que buscan territorializar la agroecología y avanzar hacia territorios más sostenibles y en paz 

Asimismo, se tomó como referencia la metodología del Plan Agroecológico Departamental del Valle del Cauca (Plaev), adaptando sus herramientas al contexto local

Detrás de esta propuesta hay una comprensión integral de la agroecología. No se trata únicamente de transformar las prácticas productivas, sino de responder a la necesidad urgente de proteger los territorios, preservar las dinámicas socioculturales y enfrentar los impactos del modelo de agricultura convencional y del conflicto armado, que han deteriorado tanto el tejido social como los bienes naturales.

Atendiendo a dicho escenario, este artículo presenta la experiencia de construcción de la Política Pública de Agroecología en el municipio de Tuluá desde la perspectiva del Instituto Mayor Campesino (IMCA), organización que ha acompañado procesos de sostenibilidad territorial en la región. Este proceso refleja que la formulación de políticas públicas en agroecología responde a las particularidades de cada territorio y a la interacción de diversos actores, lo que define tanto su alcance como las estrategias para abordar las problemáticas y construir horizontes colectivos. Para ello, en este texto contamos cómo se llevó a cabo el proceso, qué se buscaba, hasta dónde llegó y qué aprendizajes dejó, con la idea de aportar a la planificación de la agroecología en el territorio.

La metodología: un camino para recoger las voces y propuestas

Con el propósito de dar respuesta al mandato del Consejo Municipal de Desarrollo Rural, el IMCA, la Sedama y la Secretaría de Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca (SDRAP) del Valle del Cauca articularon esfuerzos para acompañar a las comunidades en la construcción de la política pública de agroecología. Este proceso inició en 2024, siguiendo el ciclo de gestión de políticas públicas e incorporando un enfoque participativo y territorial con el fin de garantizar su legitimidad y viabilidad. Para ello, se definieron cuatro fases: a) alistamiento, b) realización de talleres y encuentros comunitarios, c) validación y retroalimentación, y d) elaboración del documento técnico.

La fase de alistamiento incluyó la conformación de un grupo motor integrado por 12 personas de organizaciones campesinas, productores y mercados agroecológicos con amplio conocimiento del territorio.

Taller Zona Alta, construcción participativa de la Política Pública de Agroecología de Tuluá,
realizado el 23 de marzo 2024. Fuente: IMCA

Este grupo desempeñó un papel central en la orientación del proceso, la definición de la metodología y la articulación con las instituciones. Su rol se inspira en la experiencia del IMCA en la formulación de planes de vida territorial mediante la metodología de Lectura Estratégica del Territorio. Desde el grupo motor, como corazón del proceso y a partir de su conocimiento situado, se definió la ruta de trabajo, incluyendo el cronograma, la selección de los lugares donde se realizaron los espacios comunitarios y la identificación de las personas enlace en cada zona. Estos aspectos logísticos resultaron clave para asegurar la participación al reconocer los tiempos, dinámicas y condiciones propias de la ruralidad. La preparación de alimentos por parte de las comunidades, además, se constituyó en un ejercicio de soberanía alimentaria y valoración de los saberes locales.

Dada la extensión del municipio, se realizó una zonificación territorial (zona plana, media y alta) que permitió organizar seis puntos de encuentro —cinco rurales y uno urbano— para facilitar la participación desde las diferentes veredas. Asimismo, se tomó como referencia la metodología del Plan Agroecológico Departamental del Valle del Cauca (Plaev), adaptando sus herramientas al contexto local.

La segunda fase consistió en la realización de seis talleres territoriales, que contaron con la participación de aproximadamente 350 personas, entre campesinos, productores agroecológicos, consumidores y actores institucionales. En estos espacios se desarrollaron ejercicios participativos como mapeo de actores, líneas de tiempo, y análisis de problemáticas y soluciones, que permitieron identificar los principales retos, así como definir valores, principios, misión, visión y propuestas en torno a la agroecología.

La fase de validación se desarrolló mediante dos jornadas denominadas Encuentros Campesinos por la Agroecología, realizadas en las zonas plana y media con la participación de cerca de 80 representantes de las comunidades. Estos espacios se organizaron en tres momentos.

En el primero, se presentaron los resultados de los encuentros comunitarios, lo que permitió reconocer avances y reflexionar sobre los alcances de las propuestas construidas.

En un segundo momento, las y los participantes reafirmaron su apuesta por una agroecología que reivindica la vida comunitaria y la cultura campesina como base del buen vivir. Finalmente, se generó un espacio de carácter festivo en el que, a través de coplas, sainetes y canciones, el intercambio de semillas y saberes, y el compartir de alimentos preparados en ollas comunitarias, se celebró el camino recorrido. De manera complementaria, el grupo motor participó en la revisión y el ajuste de los contenidos sistematizados, garantizando una retroalimentación informada y colectiva.

En el primero, se presentaron los resultados de los encuentros comunitarios, lo que permitió reconocer avances y reflexionar sobre los alcances de las propuestas construidas

Por último, la fase actual contempla la elaboración del documento técnico, que incluye el diagnóstico territorial, el componente estratégico, el presupuesto y las fuentes de financiación. Este proceso es liderado por la alcaldía y la gobernación con el fin de traducir las propuestas comunitarias al lenguaje de la planificación pública. Una vez concluido, el documento será presentado al Concejo Municipal para su debate y aprobación.

La agroecología: una mirada más allá de lo productivo

Como resultado de este proceso, se construyó una propuesta que recoge no solo una apuesta de futuro en clave de sostenibilidad, sino también la experiencia acumulada por los procesos agroecológicos en el territorio a lo largo de varias décadas. La definición elaborada en los talleres da cuenta de una comprensión multidimensional e integral de la agroecología: «La agroecología es una herencia de vida que nace de las expresiones y creaciones de las comunidades campesinas, afro, indígenas y otros actores del territorio, que cultivan alimentos sanos y nutritivos, respetando la naturaleza y cuidando el bienestar de las familias productoras y consumidoras. La agroecología cuida las semillas criollas y nativas, los bienes naturales y el bienestar social, desde la autonomía, la conciencia, la soberanía y la suficiencia alimentaria. Es la identidad de los pueblos, que surge de saberes ancestrales y promueve una espiritualidad que cuida la vida, valora el rol de las mujeres y fomenta la equidad de género, el encuentro, el intercambio y la integración intergeneracional para alcanzar el buen vivir en los territorios».

El contenido programático de la política pública se organiza en cuatro dimensiones de la agroecología adoptadas en el Plaev: ecológica y técnica, históricocultural y espiritual, economías diversas, y políticoorganizativa e institucional. En conjunto, la política contempla 12 componentes, 25 líneas de acción, 35 programas y 78 iniciativas orientadas a recuperar los sistemas agroalimentarios, socioecológicos y bioculturales, promoviendo el cuidado de los bienes naturales y la reproducción de la vida económica y social de las comunidades desde formas de relacionamiento sustentables con el territorio.

Entre las iniciativas planteadas se encuentran el fomento de biofábricas, la implementación de estrategias como Territorio Escuela y Planes de Vida, la creación de espacios artísticos para la recuperación y divulgación de saberes locales, y la promoción de ligas de consumidores agroecológicos.

Estas propuestas reflejan la estrecha relación entre la agroecología y los procesos organizativos, así como su papel en la revalorización de saberes campesinos y en la revitalización de las dinámicas territoriales.

En este sentido, la política pública de agroecología en el municipio de Tuluá se proyecta como una alternativa para fortalecer la permanencia en el territorio. Más allá de una mirada técnico-productiva, plantea una apuesta por consolidar las dinámicas comunitarias, fortalecer los procesos organizativos y promover una reflexión colectiva sobre la relación entre la alimentación, el bienestar integral y el cuidado de la naturaleza.

Aprendizajes y desafíos: un camino que se hace al andar

Uno de los principales aprendizajes de esta experiencia es que sin organización no hay incidencia. La posibilidad de influir en la agenda pública es resultado de procesos previos de articulación comunitaria que definen horizontes colectivos a corto, mediano y largo plazo. En el caso de Tuluá, esto se refleja en la incorporación de la agroecología en la agenda social y política del municipio, impulsada por los liderazgos campesinos y comunitarios. En este mismo sentido, los procesos de formación han sido fundamentales para fortalecer las capacidades de las comunidades y enriquecer las propuestas construidas.

Taller Zona Plana, realizado el 3 de marzo de 2024. Ahí se trabajó la construcción
participativa de la Política Pública de Agroecología de Tuluá. Fuente: IMCA.

Se generó un espacio de carácter festivo en el que, a través de coplas, sainetes y canciones, el intercambio de semillas y saberes, y el compartir de alimentos preparados en ollas comunitarias. 

Un segundo aprendizaje es la importancia del diálogo social con enfoque multiactor. La articulación entre organizaciones de base, institucionalidad pública y organizaciones acompañantes permitió sumar capacidades técnicas, logísticas y económicas, favoreciendo la complementariedad y evitando la duplicación de esfuerzos. Este trabajo conjunto ha sido clave para dinamizar el proceso de construcción de la política pública.

Un tercer aspecto a destacar es que la agroecología trasciende la existencia misma de la política pública. En Tuluá, las comunidades continuarán desarrollando sus prácticas y procesos organizativos independientemente de su aprobación formal, ya que la agroecología hace parte de su historia, identidad y proyecto de vida. En este sentido, las políticas públicas pueden potenciar estos procesos, pero no los determinan.

En cuanto a los desafíos, uno de los principales es que la agroecología por sí sola no puede resolver las demandas estructurales del desarrollo rural. Su consolidación requiere condiciones relacionadas con el acceso a la tierra, la infraestructura, la conectividad, la educación rural y los mercados, lo que implica la articulación con otras políticas públicas y apuestas de desarrollo territorial.

Otro reto importante es la disponibilidad de recursos y la voluntad política para la implementación de la política pública. Contar con un documento aprobado no garantiza su ejecución; por ello, es fundamental asegurar la apropiación institucional, la asignación presupuestal y la articulación con los diferentes instrumentos de planificación del municipio.

A manera de cierre

La trayectoria organizativa, la fortaleza de las iniciativas productivas y la dinámica de los mercados agroecológicos en Tuluá han sido el germen para la construcción de esta política pública, que se constituye, a su vez, en un reconocimiento a los procesos que la hicieron posible.

Esta experiencia confirma que lo más efectivo en la construcción de políticas públicas es lo participativo. Más allá del resultado técnico, el proceso en sí mismo se convirtió en un espacio de encuentro comunitario para revitalizar la memoria, reflexionar sobre el presente y proyectar un futuro en el que mujeres y jóvenes campesinos tengan un papel protagónico en la transformación de sus territorios.

En este camino, el rol de las organizaciones acompañantes ha sido el de facilitar, articular y fortalecer los procesos comunitarios sin sustituir su protagonismo. Se trata de construir puentes entre las comunidades, la institucionalidad y la academia en función de objetivos compartidos.

De cara al futuro, es fundamental avanzar en la aprobación de la política pública como Acuerdo municipal y, sobre todo, en su apropiación por parte de las organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes. Esto permitirá que se consolide como una herramienta para mejorar las condiciones de vida y fortalecer la permanencia en el territorio.

En este horizonte, la agroecología se proyecta como una vía para la transformación de la ruralidad, enraizada en prácticas que articulan la vida familiar, comunitaria, productiva y organizativa. Así, la política pública del municipio de Tuluá recoge los sueños y apuestas de las comunidades, sembrados a lo largo de este proceso colectivo, y se perfila como una oportunidad para seguir construyendo un territorio en paz y orientado al buen vivir.

Ana Carolina Ochoa Uribe

Parte del Equipo de Promoción Social del IMCA.

ana.carolina@imca.org.co

Omar Giovanny Sánchez Quintero

Parte del Equipo de Promoción Social del IMCA.

Referencias

  • Ley 2294, por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, «Colombia Potencia Mundial de la Vida 2022-2026» (Presidencia de la República [Colombia], 19 de mayo de 2023).
  • Ley 101, Ley General de Desarrollo Agropecuario y Pesquero (Congreso de la República [Colombia], 23 de diciembre de 1993).
  • Ordenanza 656, por medio de la cual se adopta el Plan Agroecológico Departamental del Valle del Cauca 2024-2035 (Gobierno del Departamento del Valle del Cauca [Colombia], 2024).
  • Resolución 331 de 2024, por la cual se adopta la Política Pública de Agroecología y se dictan otras disposiciones (MADR [Colombia], 28 de noviembre de 2024).

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