mayo 2026, Volumen 40, Número 1
La agroecología como proceso: un paso atrás, dos adelante

El monitoreo ciudadano de residuos de plaguicidas: una experiencia de incidencia política para promover el consumo de alimentos saludables

Luis Gomero Osorio | Página 6
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Explicación de los yachachiq (expertos locales) sobre los riesgos de uso de los plaguicidas en el cultivo de fresa. Fuente: RAAA.

Los plaguicidas: un problema para la salud pública y el ambiente

Cada día, millones de personas consumen frutas y hortalizas sin saber si contienen residuos de plaguicidas. Estas sustancias, utilizadas ampliamente en la agricultura convencional para controlar plagas y enfermedades, forman parte del modelo productivo dominante en muchos países. Sin embargo, su uso intensivo también ha generado crecientes preocupaciones por sus efectos en la salud humana y en los ecosistemas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los plaguicidas constituyen una de las principales causas de intoxicaciones a nivel mundial, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Muchos de estos productos poseen una alta toxicidad y, en numerosos casos, se aplican sin las medidas de protección adecuadas.

La magnitud del problema también se refleja en el mercado global. Un análisis de una base de datos internacional de «productos fitosanitarios» mostró que más de un tercio (35.4 %) de los plaguicidas más vendidos en 2018 pertenecían a la categoría de «altamente peligrosos» (Dowler, 2020) debido a sus impactos en la salud humana, el ambiente y sobre orga- nismos fundamentales para los ecosistemas, como los polinizadores.

Visita a un campo fumigado con un coctel de plaguicidas. Fuente: RAAA.

En el Perú, el uso de plaguicidas ha aumentado de manera sostenida. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), las importaciones para uso agrícola pasaron de 10 553 toneladas en 2007 a 30 967 toneladas en 2021, casi triplicarse en poco más de una década. Desde 2012 superan las 15.000 toneladas anuales y desde 2017 sobrepasan las 22.000 toneladas por año (Observatorio Ceplan, 2020). Diversos análisis indican que los pequeños y medianos productores utilizan cerca del 80 % de estos plaguicidas, siendo también quienes enfrentan mayor exposición en el campo, muchas veces sin contar con equipos de protección adecuados.

Las consecuencias ya se reflejan en la salud pública. Según el Ministerio de Salud (Minsa), en 2023 el 80.2 % de los casos de intoxicación por plaguicidas se concentró en ocho departamentos: Lima, Junín, Arequipa, Cusco, Lambayeque, Apurímac, Amazonas y La Libertad. La tasa anual alcanza 3.4 casos por cada 100 000 habitantes (Minsa, 2023).

Además de las intoxicaciones agudas, existe preocupación por los efectos de la exposición prolongada. En el país se han registrado episodios graves, como el ocurrido en Taucamarca en 1999, cuando murieron 24 niños/as tras consumir un sustituto lácteo contaminado con el plaguicida parathion (Gomero Osorio et al., 2019).

Actualmente el foco también está en los posibles efectos crónicos. La OMS ha clasificado algunos plaguicidas, entre ellos el glifosato, como probablemente cancerígenos para los seres humanos. En esta línea, un estudio reciente publicado en la revista Nature Health (Honles et al., 2026) encontró una relación estrecha entre la exposición a plaguicidas y la aparición de ciertos tipos de cáncer en Perú. Entre 2019 y 2023, los casos de cáncer en el país aumentaron en 33.7 %, siendo el cáncer de estómago uno de los más frecuentes tanto en hombres como en mujeres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los plaguicidas constituyen una de las principales causas de intoxicaciones a nivel mundial

Frente a estos riesgos, el Perú cuenta con la Ley de Inocuidad de los Alimentos (Ley N.° 1062, 2008), que establece que los alimentos destinados al consumo humano deben estar sujetos a vigilancia sanitaria. La norma fija los límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas y otros contaminantes, cuya supervisión corresponde al Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa). Esta entidad realiza monitoreos anuales; sin embargo, sus resultados no suelen difundirse ni se traducen en medidas de control más estrictas, especialmente para los productos destinados al consumo interno. En contraste, los alimentos orientados a la exportación están sujetos a controles más rigurosos. Pero ¿qué ocurre con los alimentos que se consumen en el mercado interno?

 

Visita a un campo fumigado con un coctel de plaguicidas. Fuente: RAAA.


Envases de plaguicidas abandonados en un campo de cebolla china. Fuente: Luis Gomero.

Frente a esta situación, un conjunto de organizaciones de la sociedad civil —lideradas por el Consorcio Agroecológico Peruano (CAP) y con apoyo de Salud con Lupa— inició en abril de 2023 un monitoreo de residuos de plaguicidas promovido por las organizaciones de la sociedad civil en alimentos frescos, especialmente hortalizas. Las muestras fueron recolectadas en supermercados y mercados emblemáticos de diversas ciudades del país, siguiendo un protocolo transparente supervisado por un notario público. A su vez, el análisis fue realizado por Mérieux NutriSciences, laboratorio acreditado internacionalmente y reconocido por el Senasa, mediante un método multirresiduos, capaz de detectar hasta 600 tipos de plaguicidas en una sola muestra.

Resultados del monitoreo ciudadano Hasta la actualidad, el CAP y sus aliados estratégicos han realizado cuatro monitoreos oficiales de productos frescos —principalmente hortalizas—: en abril de 2023, noviembre de 2023, septiembre de 2024 y mayo de 20251 ; además de cinco monitoreos complementarios en productos específicos como fresa, piña, durazno, espinaca y brócoli. Los resultados fueron preocupantes (ver tabla): en varios de los monitoreos realizados, más de la mitad de las muestras analizadas superó los LMR permitidos, lo que confirma la magnitud del problema. En algunos casos, los niveles detectados resultaron extremadamente altos, llegando a superar en más de 1000 % los límites permitidos, como ocurrió con la fresa y otros alimentos.

El problema no es solo la presencia de residuos, sino también el tipo de plaguicidas detectados. En varias muestras se identificaron plaguicidas altamente peligrosos e incluso prohibidos. Esta situación evidencia fallas en el cumplimiento del sistema regulatorio a lo largo de la cadena de comercialización y uso.

Por ejemplo, en muchos casos no se respeta el periodo de carencia; es decir, el tiempo que debe transcurrir entre la última aplicación del plaguicida y la cosecha. Este periodo es fundamental para evitar que queden residuos en los alimentos frescos que consumimos. Lamentablemente, esta práctica no se implementa porque las plagas son agresivas y dañan la buena apariencia del producto, que el consumidor valora.

Los resultados del monitoreo permitieron visibilizar un problema que afecta silenciosamente la salud de la población: el incumplimiento de las normas sobre uso de plaguicidas, la exposición tanto de consumidores como de aplicadores y la presencia de residuos de sustancias altamente peligrosas, algunas incluso prohibidas en otros países. Esta situación resulta alarmante y exige una respuesta de las autoridades competentes. 

Las muestras fueron recolectadas en supermercados y mercados emblemáticos de diversas ciudades del país, siguiendo un protocolo transparente supervisado por un notario público. A su vez, el análisis fue realizado por Mérieux NutriSciences, laboratorio acreditado internacionalmente y reconocido por el Senasa

 

Campo de cebolla china teñido de azul por los fungicidas Mancozeb y Metalaxil en el valle del Chillón. Fuente: Luis Gomero.

La iniciativa impulsada por organizaciones de la sociedad civil busca precisamente evidenciar estos riesgos y alertar sobre la necesidad de fortalecer la capacidad del Estado para garantizar la inocuidad de los alimentos.

Los resultados del monitoreo también sirvieron de base para desarrollar campañas públicas de información, mostrando los riesgos a los que se exponen los consumidores al ingerir alimentos con residuos de plaguicidas. Además, despertaron el interés de los medios de comunicación, que realizaron una amplia cobertura sobre la problemática en los cinco monitoreos realizados, información que se sigue difundiendo a través de diferentes medios y de las redes sociales.

De igual manera, el monitoreo generó discusión en redes sociales, alcanzando a millones de personas; y motivó la reacción de actores públicos como el Senasa y de ciertos supermercados, que comenzaron a tomar medidas para reducir estos riesgos en algunos de sus productos frescos.

En este contexto, el Senasa creó el sello de buenas prácticas agrícolas (aprobado mediante RD 042-2025-MIDAGRI- SENASA-DIAI), que establece condiciones para la comercialización de productos frescos

Principales logros del monitoreo ciudadano

La iniciativa de monitoreo ciudadano de residuos de plaguicidas impulsada por la sociedad civil ha removido el sistema alimentario, al menos en lo que respecta a los alimentos frescos para el consumo interno. Por primera vez se puso en evidencia que los productos comercializados, tanto en cadenas de supermercados como en mercados emblemáticos de las ciudades, no siempre garantizan la inocuidad para los consumidores.

La buena apariencia de frutas y hortalizas no significa necesariamente que estén libres de residuos de plaguicidas. Esta situación es aún más compleja en muchos mercados urbanos, donde no existe un sistema efectivo de vigilancia y control que garantice que los alimentos que llegan a las ciudades estén libres de estos contaminantes.

El monitoreo también generó efectos positivos. Ante el riesgo reputacional, varios supermercados empezaron a exigir a sus proveedores la aplicación de buenas prácticas agrícolas (BPA) y la presentación de certificaciones que respalden estas prácticas, un paso importante para mejorar la inocuidad de los alimentos.

Asimismo, la continuidad de esta iniciativa a lo largo de los años ha contribuido a un cambio de postura de la autoridad competente. Si al inicio el Senasa cuestionaba la metodología de muestreo, en el cuarto monitoreo se involucró directamente en el proceso de evaluación, validando el enfoque de la acción ciudadana y fortaleciendo su propia capacidad de monitoreo.

En este contexto, el Senasa creó el sello de buenas prácticas agrícolas (aprobado mediante RD 042-2025-MI- DAGRI-SENASA-DIAI), que establece condiciones para la comercialización de productos frescos. Esta medida se encuentra actualmente en proceso de implementación, al menos en el caso de los supermercados.

El esfuerzo ciudadano también contribuyó a que algunas moléculas altamente peligrosas fueran retiradas del mercado, como paraquat, carbofuran y clorpirifos. Este avance es importante, aunque aún persisten numerosos plaguicidas de alto riesgo para la salud y el ambiente, entre ellos methomil, oxamil, glifosato, mancozeb, imidacloprid, thiametoxam, clothianidin, fipronil y cipermetrina, cuya regulación depende de decisiones técnicas y políticas del Senasa, la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) y la Dirección General de Asuntos Ambientales Agrarios (DGAAA).

En conjunto, el monitoreo ciudadano de plaguicidas ha demostrado ser una herramienta eficaz no solo para alertar a los consumidores y promover cambios en actores públicos y privados, sino también para impulsar una mayor sensibilización sobre la calidad de los alimentos. Por ejemplo, se empiezan a percibir cambios en la noción de calidad, tradicionalmente asociada a la apariencia, incorporando cada vez más aspectos relacionados con su contenido y forma de producción.

En este contexto, se observa un incremento en la afluencia de consumidores a bioferias y biotiendas, lo que sugiere un interés creciente por opciones más saludables. Si bien aún no se cuenta con datos cuantitativos sistemáticos, estas tendencias apuntan a que la campaña estaría contribuyendo a una transformación incipiente del sistema alimentario, orientada hacia la producción y el consumo de alimentos más saludables.

No obstante, todavía queda mucho por avanzar: resulta necesario prohibir las moléculas más peligrosas, así como consolidar un sistema de trazabilidad que permita identificar el origen de los productos y reforzar la capacidad de monitoreo, fiscalización y sanción del Senasa frente al uso indiscriminado de plaguicidas. Solo así se podrá garantizar que los alimentos que llegan a la mesa de la población sean realmente saludables.

 

Envases de plástico del fungicida Mancozeb, prohibido en la Unión Europea, pero de uso libre en Perú. Fuente: Luis Gomero.

 

Luis Gomero Osorio

Presidente del Consorcio Agroecológico Peruano (CAP), coordinador de la Red de Acción en Agricultura Alternativa (RAAA) y productor orgánico (Hecosan).

lgomero@raaa.org.pe

Referencias

  • Dowler, C. (2020). Revealed: The pesticide giants making millions on toxic and bee-harming chemicals. Unhearted. https://unearthed. greenpeace.org/2020/02/20/pesticides-croplife-hazardous- bayer-syngenta-health-bees/
  • Gomero Osorio, L., Murray, D., & Rosenthal, E. (2019). Corporate Impunity in Taucamarca: 19 Years On, Still No Justice. Business and Human Rights Journal, 4(2), 329-336.
  • Honles, J., Cerapio, J. P., Monge, C., Marchio, A., Ruiz, E., Fernández, R., Casavilca-Zambrano, S., Contreras-Mancilla, J., Vidaurre, T., Condom, T., Zerathe, S., Dangles, O., Deharo, É., Herrera-Zuñiga, J., Pineau, P., & Bertani, S. (2026). Mapping pesticde mixtures to cancer risk at the country scale scale with spatial exposomics. Nature Health. https://doi.org/10.1038/ s44360-026-00087-0
  • Ley N.° 1062, de Inocuidad de los Alimentos (Presidencia de la República [Perú], 2008).
  • Ministerio de Salud (Minsa). (2023). Sala de situación de salud. Vigilancia epidemiológica del riesgo de exposición e intoxicación por plaguicidas. Viceministerio de Salud Pública. https://www.dge.gob.pe/portal/docs/vigilancia/sala/2023/SE09/plaguicidas. pdf –
  • Observatorio Ceplan. (2020). Incremento de uso de agroquímicos. Presidencia del Consejo de Ministros. https://observatorio. ceplan.gob.pe/ficha/t59
  • Unidad Técnica de Enfermedades No Transmisibles (UTVENT). (2023). Sala situacional de cáncer en el Perú. Enero-Diciembre 2023. Centro Nacional de Epidemiologia, Prevención y Control de Enfermedades. https://www.dge.gob.pe/portal/docs/vigilan- cia/sala/2023/SE52/cancer.pdf

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