diciembre 2014, Volumen 30, Número 4
Nutrición y agricultura familiar

Seguridad alimentaria y agricultura orgánica urbana en San Clemente

MIRYAN SOLEDAD JIMENEZ SALAZAR | Página 30
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La señora Luz cultivando espinacas y rabanitos. AutoraEl distrito de San Clemente, ubicado en la provincia de Pisco, Ica, Perú, fue uno de los lugares afectados por el terremoto del 15 de agosto de 2007. Después del sismo la pobreza se ha incrementado. La mayor parte de la población –19.324 habitantes (censo de 2007)– fue afectada directamente. Los bajos ingresos que las familias obtenían con trabajos agrícolas, como los cultivos de algodón y pastos, son ahora destinados ya no solo a la alimentación sino también a la reparación de sus viviendas y a la compra de utensilios de cocina y enseres para satisfacer sus necesidades. Esto también afecta a los pobladores del sector urbano quienes, con el fin de mejorar su alimentación, han solicitado participar en el proyecto “Seguridad alimentaria de 100 familias del distrito de San Clemente, Ica, Perú, mediante la agricultura orgánica urbana”.

Tradicionalmente los pobladores no consumían verduras o frutas, por lo que su ingesta de vitaminas y minerales era baja y su dieta estaba basada en carbohidratos provenientes de arroz, papa, fideos, galletas, etc. Después del terremoto esta situación se agravó, afectando principalmente a las mujeres y niños. Actualmente en los mercados se venden verduras pero su precio no está al alcance de la gran mayoría.

Las madres del sector rural se dedican, por lo general, al cultivo de algodón y maíz o ayudan a los esposos en las tareas de la chacra, mientras que en el sector urbano algunas se dedican a vender pan, helados o gaseosas, o laboran en pequeñas bodegas, pollerías, restaurantes o mercados. Además, las variaciones del clima que pueden estar relacionadas con el cambio climático (olas de calor, “friajes”) han afectado a los cultivos y también la salud de la población.

Programa de agricultura casera

La ONG Desarrollo Integral Rural Andino Amazónico (DIRAA), en acuerdo con el alcalde distrital, ha iniciado un programa de agricultura casera. La finalidad es crear condiciones para enfrentar la inseguridad alimentaria capacitando a las familias en aspectos básicos de agricultura casera, mediante la instalación de biohuertos familiares.

Características del proyecto

El proyecto busca desarrollar actividades productivas y capacitación técnica en nutrición básica,  principalmente con mujeres, mediante la modalidad de biohuertos urbanos y periurbanos con el enfoque de agricultura orgánica y natural, para  lograr que la población, especialmente las madres de familia, pueda producir hortalizas con métodos sencillos y fáciles de replicar. Se utilizan baldes, tinas, botellas descartables, cajones, costales viejos, llantas y cualquier recipiente en desuso que pueda servir para sembrar y cultivar hortalizas.

A diferencia de la sierra, las mujeres urbanas de la costa no cuentan con terrenos donde cultivar. Como provienen de lugares agrícolas tienen motivaciones para cultivar, lo que facilita el desarrollo de este tipo de proyectos. Las mujeres urbanas, al igual que la mayoría de mujeres, tienen diversas actividades fuera del hogar y estos proyectos van creando espacios de encuentro para la socialización de diversos temas y la recreación de sus conocimientos.

DIRAA cuenta con especialistas en la producción de hortalizas y animales menores en entorno urbano. Dos de sus especialistas participaron con FAO en un proyecto de producción de hortalizas en espacios reducidos con motivo del terremoto de 2007, donde tuvo mucho éxito el tema de agricultura urbana manejada por familias.

Resultados visibles

Se han instalado 100 módulos de agricultura urbana manejados técnicamente donde se producen diversas especies de hortalizas. Hay dos tipos de sistemas productivos para la instalación de los biohuertos familiares de hortalizas: en recipientes y en suelo firme, según el área y la disponibilidad de las familias. Se entregan a las familias las semillas y una herramienta de mano, y la capacitación técnica se realiza mediante talleres y cursos. El alcalde está donando tierra agrícola pues, como es sabido, San Clemente se encuentra en un lugar donde el suelo presenta salinidad alta, lo que dificulta la producción de hortalizas.

Hay 100 familias alimentándose con diversas especies de hortalizas e incrementando su nivel de vitaminas y minerales. El proyecto busca incorporar el consumo de hortalizas producidas por ellas mismas con la ventaja de que son sanos y libres de plaguicidas, a diferencia de los que se comercializan en los mercados de estas zonas, que provienen de mercados o chacras donde se aplican agroquímicos industriales, por lo que tienen residuos tóxicos y constituyen un gran peligro especialmente para los niños y madres gestantes. Mediante cursos y talleres el proyecto difunde el buen uso de las hortalizas de los biohuertos, así como higiene alimentaria y la forma correcta de cocinar o preparar estos vegetales. Una gran ventaja es el ahorro logrado por el sistema de biohuertos, ya que las familias no tienen que comprar verduras y ese beneficio se convierte en mejores condiciones para la familia.

Finalmente, el trabajo de la mujer está siendo reconocido y valorado a nivel local y distrital. En un futuro sería posible crear una asociación de mujeres productoras de verduras orgánicas que, con personería jurídica, pueda comercializarlas y satisfacer una demanda existente.

Miryan Soledad Jimenez Salazar
DIRAA – diraalima@gmail.com

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