diciembre 2014, Volumen 30, Número 4
Nutrición y agricultura familiar

Reflexiones al cierre del Año Internacional de la Agricultura Familiar. Hacia una agricultura familiar más fuerte

JANNEKE BRUIL | Página 31-32
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Mejorar la situación de los agricultores familiares es de imperiosa necesidad. Son ellos quienes producen el 70% de los alimentos que consumimos, pero viven en condiciones deplorables y ese es un problema que nos concierne a todos.

Las brechas de género y de edad amenazan a la agricultura familiar. Claudia CalderónMejorar la situación de los agricultores familiares es de imperiosa necesidad. Son ellos quienes producen el 70% de los alimentos que consumimos, pero viven en condiciones deplorables y ese es un problema que nos concierne a todos. 2014, el Año Internacional de la Agricultura Familiar, estuvo dirigido a entenderla mejor y a apoyar políticas en pro de su desarrollo. Este artículo destaca algunas de las propuestas clave que se hicieron durante el año.

Cuando 2014 fue proclamado Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF), la ONU dio luces sobre el aporte esencial de los agricultores familiares a la seguridad alimentaria, el bienestar de la comunidad, la economía, la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos y la resiliencia ante los fenómenos climáticos.

Sin embargo, la tendencia de los gobiernos en las últimas décadas ha estado centrada en la producción agrícola para la exportación (commodities) y en el libre mercado, mientras que la mayoría de los 500 millones de familias agricultoras de todo el mundo carecen de inversiones y políticas que les permitan desarrollarse. Las familias agricultoras y sus organizaciones suelen ser excluidas de los procesos de toma de decisiones y les resulta cada vez más difícil acceder a la tierra y a los recursos necesarios para cultivarla, incluyendo semillas y razas locales. En combinación con el cambio climático, esto conduce al aumento de la pobreza rural y la desnutrición crónica, a la degradación de los recursos y a una migración sin precedentes –especialmente de jóvenes– hacia el área urbana.

 

A lo largo del Año Internacional de la Agricultura Familiar se propusieron recomendaciones específicas de políticas y para mejores prácticas, lo cual se intercaló con valiosos debates en nueve áreas destacadas, que muestran los principales problemas que afectan a los agricultores familiares.

1. Enfoques intersectoriales

Se enfatizó un enfoque intersectorial y territorial, así como programas de desarrollo rural integrado. Las discusiones sobre agricultura familiar también deben abordar: urbanización, infraestructura rural, conocimiento y cultura tradicionales e indígenas, servicios de educación y apoyo, desarrollo de la juventud. Es importante promover prácticas agroecológicas diversificadas que utilizan el conocimiento local como base para la resiliencia ante los efectos del clima, así como destacar la importancia de ampliar las oportunidades de ingresos para las zonas rurales, incluyendo los ingresos no agrícolas y el agroturismo.

Agricultura familiar2. Reforma agraria

Se hicieron reiteradas demandas para una genuina reforma agraria, acuática, de bosques y pastizales, para reducir la migración a las urbes e incorporar el derecho de hombres y mujeres al acceso a tierra, agua y riego, infraestructura, educación, salud y comercialización. Esto incluye la exención de los pequeños agricultores familiares respecto de políticas diseñadas para las grandes propiedades agroindustriales. Se requirió a la FAO asegurar que los Principios de Inversión Agrícola Responsable protejan los derechos de los productores de alimentos a pequeña escala, debido a su papel central en esta producción y porque juntos in vierten más en desarrollo agrícola que cualquier multinacional.

La promoción de la soberanía alimentaria se planteó como un medio para fortalecer la agricultura familiar y erradicar el hambre y la pobreza, y se pidió a la FAO impulsar un análisis amplio, incluyente y dinámico del concepto de soberanía alimentaria.

3. Acceso a los recursos naturales y a la implementación de las Directrices Voluntarias

La mejora del acceso a la tierra y el agua debe priorizarse a través de programas especiales de uso de la tierra y de gestión del agua. El derecho de los agricultores a producir, reproducir, intercambiar y vender sus semillas debe ser protegido, porque “sin tierra, agua y semillas, no hay posibilidad para la agricultura familiar campesina”. El acaparamiento de tierras en todo el mundo fue condenado y se hizo un llamado para una moratoria a la producción de agrocombustibles industriales. Los gobiernos expresaron un abrumador apoyo a aplicar las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de Tierras, la Pesca y los Bosques, considerada como la mejor manera de garantizar el acceso a los recursos naturales para agricultores familiares de pequeña escala, especialmente mujeres, jóvenes y pueblos indígenas.

4. Mejorando el comercio y los mercados en construcción

Los acuerdos y las políticas comerciales deben ser reformados o reconsiderados con el fin de servir mejor a los agricultores familiares. Los gobiernos y otros actores deben garantizar los derechos humanos, económicos, sociales y culturales de pequeños agricultores familiares y productores de alimentos y fortalecer su acceso a los mercados y garantizar precios justos, por ejemplo, mediante la promoción de mercados locales, compras estatales hechas a agricultores familiares y la mejora del almacenamiento y transporte públicos. El precio de los alimentos provenientes de la agricultura familiar puede mejorar mediante el establecimiento de normas para la denominación de origen, la creación de certificaciones específicas para sus productos y proporcionando información sobre su calidad nutricional y beneficio para la salud.

5. Acceso al crédito y finanzas

Todas las regiones recomiendan mejorar el acceso de los agricultores familiares a facilidades de financiamiento confiable y estable, tales como procedimientos simplificados de préstamos, seguros para reducir los riesgos y el desarrollo de instituciones financieras enfocadas en servir al agricultor.

6. Equidad de género

Se necesitan programas específicos para empoderar a las mujeres agricultoras, facilitando su intervención en la toma de decisiones y su participación equitativa en los flexibles mercados de mano de obra rurales. La discriminación positiva para las mujeres es esencial, especialmente en lo relacionado al acceso a los recursos naturales y al capital.

7. Organizaciones de agricultores más sólidas

Se destacó la importancia de las organizaciones de productores para equilibrar el poder económico y político de otros actores y consolidar la voz de los agricultores familiares en los procesos de formulación de políticas. Las áreas clave de los gobiernos fueron la necesidad de incluir a las organizaciones de productores en el diálogo y toma de decisiones, en programas de desarrollo de capacidades que estén “centrados en la familia agricultora, y sean de su propiedad y conducción”, de adaptación al cambio climático y generación de valor agregado. Las actividades propuestas incluyen programas de educación y capacitación y el intercambio de experiencias entre las organizaciones.

8. Investigación y extensión conducidas por el agricultor

La investigación y extensión innovadoras deben colocar a los agricultores en el centro y fortalecer sus propios esfuerzos, particularmente debido a que son los que están siendo más afectados y se están adaptando activamente a los impactos del cambio climático.

9. Atrayendo a la juventud

La participación de los jóvenes en la agricultura debe incrementarse en todas las formas posibles, debido a que “las brechas generacionales y de género son las mayores amenazas a la agricultura familiar”. La formación profesional debe orientarse mejor hacia la agricultura y las necesidades de la juventud rural. Las políticas podrían apoyar el acceso de los jóvenes a los recursos productivos, especialmente a la tierra y el financiamiento. Se requiere una visión holística de las necesidades de los jóvenes, y las políticas deben garantizar su derecho a vivir sus vidas en su propio territorio.

… y, ¿después del Año Internacional de la Agricultura Familiar?

Es evidente que la visibilidad y reconocimiento de la agricultura familiar han tenido un avance significativo en 2014, incluyendo muchos signos de mayor compromiso político para apoyar a los agricultores familiares y crear políticas en su beneficio. Los propios agricultores, mujeres y varones, así como todos los jóvenes, han sido capaces de articular sus perspectivas y sus aspiraciones, pero siguen existiendo áreas de gran preocupación por lo que estos procesos de empoderamiento tienen que continuar.

Solo podremos celebrar realmente el poder de los agricultores familiares cuando también podamos garantizar sus derechos y cuando sea creado el espacio político, económico y cultural para que puedan usar su fuerza y elegir sus propias vías de desarrollo. Para ello, el AIAF ha generado muchos enfoques sólidos y comprobados. Como se afirma en una declaración de la sociedad civil: “el AIAF debe ser el comienzo de un largo proceso que consolida una agricultura familiar no patriarcal, indígena y campesina. Nosotros somos parte de la solución”.

Janneke Bruil
Coordinadora de Capacitación e Incidencia Política,
ILEIA, Países Bajos.
j.bruil@ileia.org

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