marzo 2007, Volumen 22, Número 4
El aporte de la naturaleza. Agricultura sostenible y procesos ecológicos

Polvo de roca para revitalizar los suelos en el sur de Brasil

EDINEI DE ALMEIDA, FABIO JUNIOR PEREIRA DA SILVA Y RICARDO RALISCH | Página 31-33
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La realidad que enfrentan los agricultores familiares del sur de Brasil tiene retos similares a los de otros agricultores en el mundo. Las prácticas de roza y quema fueron útiles mientras hubo suficiente terreno donde permitir períodos de barbecho prolongados para la recuperación del suelo, pero con el aumento de la población y la consecuente división de la tierra en parcelas cada vez más pequeñas, no es ya posible mantener la fertilidad del suelo. Las tecnologías de la Revolución Verde, basadas en abonos minerales solubles, tampoco representan una opción viable para la mayoría de las familias agricultoras por su alto costo. Los impactos negativos que estos fertilizantes pueden causar al ambiente son también motivo de preocupación.

A pesar de las diferencias entre el método tradicional de roza y quema y los métodos modernos, ambos están basados en el mismo paradigma de gestión de la fertilidad: el aporte de nutrientes al suelo en formas mineralizadas de fácil absorción para las plantas. Sin embargo, en estas condiciones es fácil perder los nutrientes a través de la lixiviación o la erosión. Ambos métodos de gestión de la fertilidad del suelo dependen, por lo tanto, del reemplazo continuo de nutrientes para reforzar la producción de cultivos.

Asegurar el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo es uno de los objetivos principales del manejo ecológico de los agroecosistemas. En agroecología se pone más énfasis en el manejo de los procesos biológicos que garanticen el reciclaje continuo de los nutrientes, en vez de proporcionarlos en formas rápidamente disponibles para las plantas. Este enfoque hace uso de los recursos naturales disponibles localmente y reduce la necesidad de insumos externos en las comunidades rurales.

Polvo de roca para la remineralización del suelo
Desde hace más de 10 años, la ONG brasileña Asesoría y Servicios a Proyectos en Agricultura Alternativa (AS-PTA) ha trabajado con organizaciones de agricultura familiar en los estados de Paraná y Santa Catarina, desarrollando y difundiendo métodos innovadores de manejo ecológico de suelos. En la actualidad hay cerca de 400 familias, organizadas en grupos de agricultores experimentadores, en 52 comunidades de 17 municipios, participando directamente en estas actividades.

Una de las principales estrategias de manejo ecológico de suelos de estos grupos es el uso de polvo de roca mezclado con diferentes tipos de biomasa. Sus experimentos buscan revitalizar el suelo, es decir, dinamizar su actividad biológica para mantener a los nutrientes en constante reciclaje dentro de la biomasa del sistema, tanto viva como muerta. El objetivo es reducir las pérdidas de nutrientes por lixiviación o por erosión.

El polvo de roca se utiliza para acelerar los procesos biológicos de los suelos; no como una fuente de nutrientes que sería directamente aprovechable por los cultivos. Por esto, no se trata de un sistema de sustitución de insumos (polvo de roca en lugar de fertilizante químico), sino de un cambio en la concepción sobre el manejo de la fertilidad en el agroecosistema.

La liberación de los nutrientes contenidos en la roca se realiza gracias a los ácidos orgánicos producidos por las plantas y microorganismos, así como por la biomasa en descomposición que se encuentra en el suelo. Al ser un proceso ecológico directamente relacionado con la actividad biológica, no se puede esperar que el manejo de la fertilidad con roca pulverizada sea efectivo si no se acompaña de prácticas agrícolas que estimulen la vida en el suelo. La literatura académica registra investigaciones que concluyen que el uso de roca pulverizada en cultivos anuales es poco efectivo dada su baja solubilidad, pero estas investigaciones se han realizado desde la lógica de la sustitución de insumos, es decir desde el paradigma convencional de gestión de la fertilidad. En general, los resultados encontrados por los grupos de agricultores experimentadores en la región contradicen esta conclusión, gracias al cambio en la concepción que orienta el uso del polvo de roca.

El polvo de roca en los experimentos de manejo ecológico del suelo
Los agricultores experimentadores han realizado sus experimentos en sus propias parcelas. No se trata de experimentos desarrollados según metodologías científicas convencionales, como el uso de repeticiones y el manejo rígido de variables aisladas. En general las familias agricultoras dedican una parte de su parcela a la aplicación de una propuesta innovadora y mantienen otra parte con su manejo tradicional. Sus conclusiones surgen de la observación comparativa de distintos indicadores que se pueden percibir a lo largo de la evolución del experimento, y se realizan encuentros para socializar las observaciones entre miembros de un grupo o entre distintos grupos. La continuidad de los ciclos de experimentación local y de la interacción entre los agricultores experimentadores permite un permanente perfeccionamiento de los conocimientos sobre las prácticas, así como su difusión a través de dinámicas “de campesino a campesino”.

La experimentación con polvo de roca comenzó hace cerca de diez años a través del uso de fosfatos provenientes de una mina ubicada a unos 300 kilómetros de la región. Más recientemente también se ha utilizado polvo de basalto, material que da origen a gran parte de los suelos de la región, por lo que se trata de una alternativa localmente abundante y de bajo costo. El polvo de basalto tiene un buen balance de macro y micronutrientes, lo que resulta de gran importancia cuando se evalúa el potencial agrícola de la roca.

Agricultores preparando el abono de independencia
Foto: AS-PTA

Se han desarrollado diversas estrategias para favorecer la liberación de los nutrientes del polvo de roca en los ciclos biogeoquímicos. Una de estas estrategias es el uso del polvo de roca en la preparación de un compost adaptado localmente, conocido como “abono de independencia” (ver foto), que consiste en la fermentación de una mezcla de tierra, diferentes tipos de estiércol, biomasa vegetal, polvo de roca y varios tipos de carbohidratos como melaza (de caña de azúcar) y camote (Ipomea batatas), que tienen la función de favorecer el inicio de la actividad microbiana. El “abono de independencia” ayuda a enriquecer el suelo por medio de la reintroducción en las áreas agrícolas, de diversos tipos de microorganismos presentes en las áreas boscosas. Se aplican alrededor de 800 kilogramos por hectárea en promedio. El polvo de roca introducido (fosfato natural o basalto) enriquece el medio de cultivo para los microorganismos en el compost. A su vez, los ácidos orgánicos producidos por estos microorganismos ayudan a liberar los nutrientes de la roca, permitiendo que los cultivos los aprovechen directamente.

Otra estrategia es el uso de polvo de roca en cultivos de especies capaces de absorber nutrientes poco solubles. Al descomponerse, estas “especies solubilizadoras” pondrán los nutrientes extraídos a la roca, a disposición de los cultivos del siguiente ciclo agrícola. Varias especies de abonos verdes han sido utilizadas eficazmente para cumplir esa función ecológica (ver recuadro). Algunas de estas especies tienen también la capacidad de asociarse con bacterias fijadoras de nitrógeno de la atmósfera, de hacer soluble el fósforo fijado en las arcillas del suelo, de estructurar el suelo físicamente y de descomponer las capas compactadas del suelo. Todas estas funciones, entre otras, son funciones ecológicas fundamentales para el mantenimiento de la fertilidad de los suelos a largo plazo.

Según las observaciones de diferentes grupos de agricultores experimentadores, el uso de polvo de roca tiene efectos positivos en el mismo ciclo agrícola en que se aplica. Han observado, por ejemplo, que los cultivos son más saludables y vigorosos, y que la producción total de biomasa es mayor en las regiones donde se ha aplicado el polvo de roca. Estas observaciones fueron confirmadas recientemente a través de un experimento formal con el sistema de siembra directa en el municipio de Cruz Machado, Paraná, en el que, a través del diseño experimental para el control estadístico, fue posible verificar incrementos significativos en la producción de biomasa con una mezcla de especies de abono verde de invierno, 133 días después de la aplicación de polvo de basalto. Los cultivos de abono verde que recibieron el basalto pulverizado en dosis de 3.000 y 4.000 kilogramos por hectárea, produjeron, respectivamente, 69 y 65 por ciento más biomasa que la parcela de control, a la que no se aplicó basalto.

Además de sus efectos positivos sobre la fertilidad del suelo, la alta producción de biomasa de los abonos verdes que anteceden la siembra directa, constituye una condición fundamental para prevenir el crecimiento de vegetación espontánea, gracias a la cobertura muerta resultante. Esto hace que sea mucho más fácil para las familias manejar grandes áreas de cultivos con siembra directa sin tener que recurrir al uso de herbicidas.

Sin embargo, aun cuando el basalto es abundante y accesible en la región, es necesario pulverizarlo para facilitar el ataque de los ácidos orgánicos y acelerar la liberación de nutrientes. AS-PTA y la Facultad Estatal de Filosofía, Ciencias y Letras, con el apoyo de la Fundación Araucária, han realizado esfuerzos para desarrollar prototipos de molinos pequeños que puedan facilitar el acceso a este recurso, aumentando así la autonomía de las comunidades. La materia prima para los molinos viene en forma de rocas pequeñas producidas en varias canteras de la región. A pesar de que hoy existen cuatro molinos, la producción de polvo de basalto aún no logra cubrir la creciente demanda de los grupos articulados en las redes de innovación tecnológica de la zona.

Nueva concepción, nuevos indicadores
Superar la visión tradicional según la cual la productividad de los suelos está asociada exclusivamente a la disponibilidad de nutrientes en formas minerales, es una condición para evitar que el uso de polvo de roca sea percibido y difundido como un mero sustituto de los fertilizantes químicos. El desarrollo de prácticas innovadoras de gestión ecológica de los suelos es posible en la medida en que los agricultores experimentadores construyen una nueva percepción sobre la fertilidad del suelo y adquieren una mejor comprensión de los procesos ecológicos que tienen lugar en él.

Principales especies de abonos verdes de invierno utilizadas en la experimentación

avena negra (Avena strigosa)
lupino blanco (Lupinus albus)
veza común o forrajera (Vicia sativa)
veza vellosa (Vicia villosa)
cilantrillo (Spergula arvensis)

No se han utilizado mucho abonos verdes de verano. Es necesario que los grupos de agricultores experimentadores los pongan en su agenda.

Para promover este cambio de percepción, AS-PTA, la Universidad Estatal de Londrina y la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología han desarrollado un proyecto de investigación destinado a sistematizar indicadores de calidad de los suelos con los grupos de experimentadores locales. El objetivo de este proyecto consiste en encontrar correlaciones entre los cambios en algunos indicadores biológicos y el potencial productivo de suelos manejados ecológicamente.

Las evaluaciones sobre la calidad de los suelos basadas en bioindicadores han vuelto más visibles los efectos del polvo de roca asociado al manejo de biomasa, sobre el desempeño productivo de los suelos. Al examinar el perfil de las raíces de los cultivos, así como la estructura y la biología de los suelos, los agricultores experimentadores han adquirido una visión más compleja de los procesos ecológicos que sustentan la fertilidad del suelo. Al incorporar estos nuevos indicadores de calidad del suelo en sus evaluaciones, los agricultores comprenden los procesos ecológicos y los correlacionan, integrándolos en el proceso de toma de decisiones sobre el manejo. Por ejemplo, muchos agricultores se dan cuenta de que mejorar la estructura física de los suelos es una condición para mejorar el perfil de enraizamiento de los cultivos, lo que significa que las plantas pueden acceder mejor a los nutrientes y al agua de las capas más profundas del suelo. Estos nuevos conocimientos han llevado a los agricultores a ampliar sus técnicas de manejo del suelo más allá de las prácticas destinadas a proporcionar nutrientes y a eliminar la vegetación espontánea que compite con los cultivos.

Edinei de Almeida, Fabio Junior Pereira da Silva y Ricardo Ralisch

Edinei de Almeida
AS-PTA. Rua Candelária, No.9, 6° andar Centro, Rio de Janeiro, RJ 2009 1-020, Brazil.
Correo electrónico: edinei@aspta.org.br

Fábio Junior Pereira da Silva
Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Itajubá (FAFI)
Santa Catarina, Brazil.

Ricardo Ralisch
Universidad Estatal de Londrina
Londrina, Paraná, 8605 1-990, Brazil.

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