octubre 2002, Volumen 18, Número 2
Información y comunicación rural

Comunicación para el desarrollo endógeno

XAVIER MOYA GARCÍA | Página 7-9
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Hoy en día, nadie cuestionaría la necesidad de la participación social en la búsqueda del desarrollo.

Agricultores integrantes de la comunidad de Xohuayán. / Foto: T. Gianella

Sin embargo, este concepto se encuentra devaluado por el uso indiscriminado de un gran número de proyectos de carácter vertical y autoritario. Algunas organizaciones civiles mexicanas (EDUCE, MAC, IEPA), dedicadas al desarrollo de zonas indígenas en el sur de México, exploramos la utilidad del concepto de desarrollo endógeno, que a nuestro parecer elimina la ambigüedad de las acepciones más utilitarias de la corriente “participativa”. El papel de la comunicación intercultural, entendida como proceso de aprendizaje y negociación, es básico en la consecución de un desarrollo endógeno. Veamos la posición detres actores sociales mientras reflexionaban sobre el sustento de la agricultura indígena en Xohuayán, al sur de México:

• “En pocos años –decía el agrónomo- la migración y la crisis económica podrían acabar con la agricultura tradicional en Xohuayán”.
• “¿Quién lo sabe? –interpeló el campesino- hasta ahora las parcelas de los migrantes se siguen sembrando; ellos mandan el dinero y sus papás y hermanos las cultivan”.
• Un antropólogo que había visitado la comunidad, agregó: “Más aún, las familias cumplen también con las tareas comunitarias (fajina) de los migrantes ausentes, porque así ellos no pierden sus derechos en la comunidad”.

Un diálogo como este tardó varias sesiones al interior de un pequeño proyecto de investigación participativa llevado a cabo en Xohuayán (Yucatán, México entre los años 2001-2002), dentro del marco de un trabajo de desarrollo que lleva más de 5
años en la región. Lo extraño no es reconocer que cada actor social posee una visión particular de la situación, sino que a través de un diálogo sistemático se puedan generar aprendizajes significativos en investigadores, agentes de desarrollo y campesinos.

El proyecto tiene por objeto comprender el funcionamiento del sistema agrícola local y evaluar el potencial de algunos de sus elementos y prácticas, no sólo para mejorar el sistema territorial, sino también para ser replicado en otras comunidades de la región. El actual sistema ya había sido estudiado por investigadores de varias instituciones, quienes fueron invitados por personal de EDUCE para participar en el equipo. En total, se sumaron dos universidades (UADY, Chapingo), un instituto de investigación social (INAH), otra organización civil (MAC), una organización indígena regional (K’ET XÍIMBAL) y una organización indígena de la comunidad de Xohuayán (ME’HI MAAC). Este grupo trató de trabajar como equipo, diseñando participativamente un marco de evaluación, un paquete de herramientas metodológicas, y una serie de “conceptos puente”,
que nos ayudaron a establecer una efectiva comunicación entre mayas y mestizos a lo largo del proyecto.

Visto así, en el desarrollo endógeno no se necesitan paquetes tecnológicos, ni sofisticados métodos de comunicación y difusión para que estos sean adoptados por los productores. Lo que se busca es superar esta posición por demás utilitaria, enfocando nuestra atención a métodos de diálogo intercultural para un mutuo aprendizaje y negociación. El caso de la investigación participativa en Xohuayán nos ayuda a ilustrar esta afirmación. Los integrantes del equipo fueron muy honestos desde el inicio al indicar que su objetivo no sólo era generar información relevante para la comunidad, también buscaban aprendizaje para ser aplicado en sus propias instituciones. Por ejemplo, los miembros de la UADY tomaron elementos de este proceso para el diseño de una nueva licenciatura en agroecología. Al mismo tiempo el pequeño proyecto detectó algunas de las debilidades del sistema local, la mayoría ya conocidas por los campesinos, culminando con propuestas para superarlas (sistema de riego por goteo, crédito para ciertos gastos de operación, protección del uso común de la tierra, etc.).

A lo largo del proceso de investigación y desarrollo con la gente maya de Xohuayán, nos valimos de algunos “conceptos puente”, es decir, construcciones propias de una de las culturas participantes que nos ayudan a entendernos mejor. Un ejemplo es la palabra maya “me’himaac”, que nos da una idea de los objetivos de muchos campesinos y campesinas de Xohuayán: el orgullo de ser trabajador, de contar con una parcela limpia, de producir maíz suficiente para su consumo anual y para vender o regalar. Otro ejemplo de concepto puente es el “uso común de la tierra”, que para los ejidatarios locales significa que cualquier varón mayor de edad, casado, originario de la comunidad y que cumpla con las labores de trabajo voluntario, puede reclamar automáticamente el uso de una parcela de tierra para sembrar su milpa, independientemente de que posea título de ejidatario (propiedad legal de la tierra). La adecuada comprensión de estos conceptos, tanto por parte de los actores externos como de los campesinos, facilitó en gran medida nuestra comunicación y nuestro trabajo asociado.

Algunos de los principios generales que facilitan el diálogo intercultural y la negociación fructífera en las primeras etapas del proceso, son:

• Definición personal e institucional de los actores externos sobre la real disposición a negociar con la gente y acatar lasconclusiones.
• Actitud de humildad de ambas partes (pero especialmente de profesionistas del desarrollo e investigadores) sobre la mutua necesidad de aprender.
• A cada paso del proyecto, antes de proponer o enseñar, preguntar.
• Comprender cómo funciona el sistema local (cualquiera que éste sea), con su coherencia interna y sus objetivos (fijados por cada campesino o grupo).
• Respetar el idioma, los conocimientos y las creencias locales, partiendo de que nuestra cultura es diferente. Utilizar conceptos puente para entendernos mejor.
• Trabajar sobre organizaciones e iniciativas locales, construyendo sobre lo que ya existe y funciona bien con el fin de mejorarlo o reproducirlo.

En etapas más avanzadas, el reto no sólo es la comunicación y la negociación, sino el progresivo control de todo el sistema por parte de los campesinos. Es decir, el fortalecimiento de la autonomía y autogestión locales, lo cual sería imposible si los criterios, antes mencionados, no se atienden desde el comienzo. Sin embargo, no basta con respetar y aprender inicialmente. A lo largo del proceso aparecen problemas técnicos y sociales que nos pueden conducir al desarrollo endógeno, o más bien a situaciones de mayor dependencia. Por ejemplo, si las soluciones que se derivan del diagnóstico-investigación inicial resultan imposibles de ser apropiadas (la palabra correcta sería interiorizadas) dentro del sistema local, tendremos que los campesinos acaban con un menor control sobre su sistema. Esto es típico de soluciones tecnológicas exógenas para la agricultura, normalmente muy costosas y complejas, que utilizan insumos y recursos externos o que no pueden ser reproducidas localmente.

El curso de las acciones en las etapas avanzadas de un proceso de desarrollo requiere de una planeación a largo plazo, con suficiente flexibilidad para ser revisada y negociada con los campesinos. Los ejes para la creación de la autogestión son:

• Fortalecimiento, o construcción en su caso, de una organización local capaz de tomar en sus manos todo el proceso.
• Capacitación de los actores locales en las habilidades técnicas necesarias para controlar el proceso.
• Continua negociación y progresiva transferencia de aquellas decisiones que todavía estén en manos de los actores externos.
• Explicitar y fortalecer el código ético local, así como elaborar una agenda política clara por parte de los campesinos participantes.
Conclusiones

La comunicación es una práctica básica para alcanzar la participación social en el desarrollo. Sin embargo, muchos de los métodos participativos usados en el proceso comunicativo son instrumentos para que conocimientos y tecnologías “científicas” sean aceptados por las comunidades campesinas e indígenas. Entendida así, por muy sofisticada que sea la comunicación, reduce la posibilidad de los campesinos de insertarse en los mercados con posibilidades de éxito, conservando sus propios rasgos culturales y sociales.

El enfoque del desarrollo endógeno propone una comunicación intercultural que, más allá de transferir conocimientos y tecnologías exógenos, construya y fortalezca los conocimientos y recursos locales, maximizando esos rasgos como las verdaderas ventajas comparativas de los sistemas indígenas frente un mundo globalizado.

El objetivo de la comunicación bajo este enfoque es el de conocer y entender el sistema local, las prácticas, conocimientos y creencias que lo componen, y generar mutuos aprendizajes. También es la oportuna clarificación de las agendas y propósitos de cada participante, y la consiguiente negociación de objetivos comunes para las acciones de desarrollo o investigación, según sea el caso.

Xavier Moya García
EDUCE A.C.- Mérida, Yucatán, México
Email: chochola@prodigy.net.mx

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