septiembre 2026, Volumen 40, Número 2
Juventudes en movimiento por la agroecología

Tejer redes comunitarias para la soberanía alimentaria y la autonomía con RIAC-Joven y CEAS-Joven Maya

Red de Agroecología Comunitaria (CAN), RIAC-Joven, CEAS-Joven Maya | Página 59
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¿Qué significa hoy para las juventudes campesinas elegir permanecer en su territorio cuando la violencia, la crisis climática y los mercados les empujan a abandonarlo? Esta pregunta atraviesa los procesos de RIAC-Joven y CEAS-Joven Maya, acompañados por la CAN (Community Agroecology Network [«Red de Agroecología Comunitaria», en castellano]). Más que buscar respuestas individuales, la CAN crea espacios donde las juventudes reflexionan colectivamente sobre los desafíos que enfrentan y las alternativas que ya están construyendo.

Desde hace 15 años, la CAN acompaña redes de comunidades campesinas, pueblos originarios, comunidades afrodescendientes, cooperativas e investigadores comunitarios en México, Nicaragua, Colombia y California. En este marco, RIAC-Joven impulsa el intercambio entre juventudes que defienden la soberanía alimentaria, el territorio y la agroecología como red.

Hoy, con su nuevo proceso Nacers (Nutriendo Agroecologías para el Cuidado de Economías Rurales y sus Semillas), fortalecen el aprendizaje entre territorios y generaciones articulándose con CEAS-Joven Maya, una comunidad de aprendizaje integrada por seis organizaciones de Chiapas y la península de Yucatán, para fortalecer la comercialización comunitaria desde la economía solidaria. Ambos procesos comparten un mismo contexto: acceso desigual a la tierra (especialmente para las mujeres), crisis climática, mercados que desvalorizan el trabajo campesino, megaproyectos, violencia y migración forzada. A su vez, comparten una misma decisión: permanecer o regresar a sus territorios para construir el Buen Vivir a través de la agroecología.

Partiendo de esto, las juventudes identificaron seis temas fundamentales para poner en marcha este camino hacia el Buen Vivir. Los epígrafes siguientes publican sus voces, así como los aprendizajes y propuestas que desean compartir con otras juventudes que hoy enfrentan los mismos desafíos.

Arraigo territorial: elegir permanecer

«Es una reivindicación de la lucha de nuestros ancestros, de nuestros abuelos por tener un pedazo de tierra».

Eco Tierras Campesinas (CEAS-Joven Maya)

Decidir quedarnos en nuestros territorios no es sencillo. Enfrentamos violencia, despojo, megaproyectos y formas de control que fragmentan el tejido comunitario y obligan a muchas juventudes a migrar. Ante eso, permanecer es una decisión política porque nuestro territorio no solo es donde vivimos: es donde habitan nuestra historia, identidad y conocimientos heredados por nuestras familias.

Nos arraigamos sembrando alimentos, cuidando el monte, elaborando medicinas, participando en fiestas comunitarias y fortaleciendo nuestras organizaciones. Algunas hemos migrado para estudiar, trabajar o por desplazamientos forzados, pero regresar a la tierra también ha significado reencontrarnos con nuestras comunidades y descubrir que el territorio sigue siendo el lugar desde donde queremos transformar el mundo.

Hemos aprendido que el arraigo no solo es estar físicamente en un lugar, es también participar como juventudes en decisiones colectivas, crear oportunidades para desarrollar nuestros proyectos de vida y asumir la responsabilidad de crear y cuidar el territorio para futuras generaciones.

Ancestralidad: sembrar memoria para cuidar el futuro

«Un legado en el que el respeto por la Madre Tierra sea innegociable».

Semillero 259 (CEAS-Joven Maya)


Desde hace 15 años, la CAN acompaña redes de comunidades campesinas, pueblos originarios, comunidades afrodescendientes, cooperativas e investigadores comunitarios en México, Nicaragua, Colombia y California.


Nuestros ancestros nos heredaron semillas, herramientas, conocimientos e identidad. Gracias a ese legado seguimos produciendo nuestros alimentos, porque la agroecología no es una moda ni una técnica aislada:
es una forma de cuidar la vida campesina y de fortalecer la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Los cambios climáticos amenazan nuestros sistemas de producción y aumentan la dependencia de semillas comerciales e insumos agroquímicos. Frente a ello, buscamos combinar conocimientos ancestrales con creatividad y capacidad de innovación entre juventudes para conservar suelos, agua, semillas y biodiversidad.

Recuperamos semillas nativas, fortalecemos el diálogo entre generaciones, y organizamos actividades culturales y artísticas para compartir estos conocimientos con niñeces y otras juventudes. Sembrar también significa transmitir memoria porque así podremos heredar territorios vivos y comunidades capaces de construir su propio futuro.

Hoy comprendemos que innovar no significa dejar atrás nuestros saberes. Las respuestas más sólidas nacen cuando la memoria de nuestros pueblos dialoga con las nuevas generaciones y fortalece nuestra capacidad de enfrentar desafíos del presente.

Economías solidarias: poner la vida en el centro

«Deseamos que la economía solidaria no sea solo una idea, sino una forma de vida que garantice el bien común»

Semillero 259 (CEAS-Joven Maya)


Decidir quedarnos en nuestros territorios no es sencillo. Enfrentamos violencia, despojo, megaproyectos y formas de control que fragmentan el tejido comunitario y obligan a muchas juventudes a migrar.


Como juventudes campesinas demostramos que es posible construir medios de subsistencia dignos sin convertir la tierra y la vida en mercancías. Para nosotros, la economía solidaria comienza desde la producción: sembramos, transformamos nuestros alimentos y compartimos el trabajo pensando primero en el bien de nuestras familias y comunidades.

Nos organizamos en colectivos, cooperativas y redes para fortalecer formas de comercialización que reconozcan el valor de nuestro trabajo. Asimismo, impulsamos mercados comunitarios, trueques e intercambios porque entendemos que la economía también debe fortalecer la organización, la autonomía y el cuidado del territorio.

Al caminar este proceso hemos reconocido nuestros desafíos. Necesitamos aprender nuevas formas de comercializar, agregar valor a nuestros productos y fortalecer nuestras capacidades organizativas sin perder de vista que la economía debe estar al servicio de la comunidad y no al revés.

Por ello, la economía que necesitamos no es solo vender mejor. Significa construir relaciones de cooperación que nos permitan vivir dignamente del campo y fortalecer nuestras comunidades.

Soberanía alimentaria: construir autonomía desde el territorio

«Como jóvenes nos han hecho creer que vivir en una comunidad es sinónimo de pobreza, cuando en realidad no es así; tenemos la dicha de comer lo que cosechamos»

U Puuksikáal Lu’um (CEASJoven Maya y RIAC Joven)

La soberanía alimentaria la construimos recuperando semillas nativas, regenerando los suelos y cultivando en armonía con la naturaleza, ya sea en milpa, huertos familiares o urbanos, solares o cualquier espacio disponible. Significa decidir qué sembramos, cómo producimos y con quién compartimos nuestros alimentos.

Sabemos que nuestros territorios enfrentan la presión de megaproyectos, agronegocios y de políticas que promueven modelos agrícolas dependientes de insumos externos. Frente a ello defendemos nuestras semillas, nuestros conocimientos y nuestras formas de producir porque la alimentación también es una expresión de identidad y autonomía.

En este camino, las mujeres jóvenes ocupamos un lugar cada vez más importante. Nuestra participación cuestiona desigualdades en el acceso a la tierra y fortalece procesos comunitarios que demuestran que la defensa del territorio también se construye desde el cuidado cotidiano de la vida.

Hoy compartimos un aprendizaje: la soberanía alimentaria depende de nuestra capacidad de organizarnos, producir alimentos y decidir colectivamente el futuro de nuestros territorios.

La agroecología como movimiento para transformar el campo

«Nos toca reivindicar la vida campesina y también generacionalmente. Al principio estas reflexiones llegaron de fuera, pero estas generaciones empiezan a hacer esas reflexiones desde dentro».

Ecotierras Campesinas

Para nosotros la agroecología no es solamente una forma de producir alimentos sanos. Es una manera de organizarnos, de fortalecer la comunidad y de responder colectivamente a los desafíos que enfrentamos.

Cada joven participa desde distintos espacios: milpas, cafetales, huertos, comunicación comunitaria, rap, hip hop, break dance o educación popular. Todas estas expresiones forman parte del mismo movimiento porque buscan fortalecer la vida campesina y motivar a más juventudes a construir un proyecto de vida rural.

Elegir la agroecología también significa reivindicar la lucha de quienes defendieron la tierra antes que nosotros. Porque permanecer en nuestros territorios es una forma de resistencia frente a un modelo que reduce lo rural a espacios de producción y consumo.


Necesitamos aprender nuevas formas de comercializar, agregar valor a nuestros productos y fortalecer nuestras capacidades organizativas sin perder de vista que la economía debe estar al servicio de la comunidad y no al revés.


Actualmente, practicamos la transformación del territorio, no solo desde el producir de otra manera, si no también al fortalecer nuestra organización, participar en las decisiones de nuestras comunidades y construir alternativas colectivas para las nuevas generaciones.

Alianzas y redes entre territorios

«Lo más importante es saber que no estamos solos contra el capital voraz».

VIDA A.C. (RIAC-Joven)

En los intercambios de la RIAC-Joven y CEAS-Joven Maya descubrimos como jóvenes que los desafíos que enfrentamos los viven otras juventudes campesinas. Compartir experiencias nos ayuda a comprender que nuestras luchas tienen raíces comunes y que la organización colectiva fortalece nuestra capacidad de reacción.

En estas redes compartimos formas de organizarnos, comercializar, recuperar semillas, fortalecer la comunicación y aprender de los errores y aciertos de otros territorios. Cada intercambio amplía nuestra mirada y permite regresar a nuestras comunidades con nuevas ideas para fortalecer procesos locales.

Las alianzas también fortalecen nuestra participación y nos animan a asumir responsabilidades dentro de nuestras organizaciones, mejorar la comunicación entre generaciones y construir propuestas colectivas que respondan a las necesidades de nuestros territorios. Al mismo tiempo, hacen visible que la defensa de la soberanía alimentaria, la agroecología y la economía solidaria no son luchas aisladas, pues parten de un movimiento más amplio que se fortalece cuando caminamos junto a otros/as.


En estas redes compartimos formas de organizarnos, comercializar, recuperar semillas, fortalecer la comunicación y aprender de los errores y aciertos de otros territorios. Cada intercambio amplía nuestra mirada y permite regresar a nuestras comunidades con nuevas ideas para fortalecer procesos locales.


Hoy sabemos que encontrarnos es una forma de resistencia ante lo que vivimos y para construir lo que soñamos. Compartir conocimientos, construir confianza y tejer redes permite imaginar un futuro donde podemos permanecer en nuestras comunidades con mayores oportunidades para vivir dignamente y seguir cuidando la tierra.

El campo que queremos heredar

Nuestro mayor anhelo es que las nuevas generaciones puedan seguir en sus territorios y participar activamente en la construcción de sistemas agroalimentarios justos, resistentes, sostenibles, y arraigados al territorio. Ese futuro lo hacemos ahora, cuando asumimos una responsabilidad organizativa, conservamos semillas nativas, reforestamos nuestros territorios, fortalecemos la vida comunitaria y compartimos los conocimientos que heredamos de nuestros mayores.

Queremos que las niñeces y otras juventudes descubran que la vida campesina no representa un pasado del que haya que escapar, sino una estrategia donde es posible construir una vida digna. Construimos procesos para tener comunidades donde trabajar la tierra sea valorado, la producción de alimentos fortalezca la autonomía y nuestras culturas sigan vivas gracias al diálogo intergeneracional.

Reflexiones y aprendizajes: acompañamiento como CAN

Las juventudes de la RIAC-Joven y CEAS-Joven Maya nos recuerdan que la agroecología no solo es una propuesta técnica para producir alimentos. En su voz está cómo cuidar la vida, fortalecer la organización comunitaria y construir condiciones para permanecer en el territorio con dignidad.

Vemos que los espacios participativos generan intercambios de experiencias, permiten a las juventudes fortalecer sus respuestas y experimentar complejidades en la colectividad, donde el aprendizaje no es lineal y es necesario encontrar nuevas formas políticas de existir y resistir.

Esto nos muestra que el relevo generacional no se reduce a la voluntad de permanecer. Requiere una lucha constante para el acceso a la tierra, reconocer el aporte de las mujeres, economías campesinas más justas, redes de colaboración y políticas que fortalezcan, mas no profundicen desigualdades en la ruralidad. Asimismo, invitan a reflexionar críticamente sobre los procesos de mercantilización de la agroecología y la necesidad de defender su sentido transformador.

En un contexto marcado por los cambios climáticos, la violencia y el despojo territorial, las juventudes siembran esperanza al cuidar las semillas, fortalecer sus organizaciones, compartir conocimientos, y construir alianzas que trascienden fronteras y alimentan a las ciudades. Acompañar estos procesos significa crear espacios donde esas voces puedan encontrarse, aprender y acceder a herramientas sin desanimarse o rendirse ante cualquier tropiezo. Así, las juventudes siguen abriendo rutas para defender la vida, la memoria, la autonomía, las economías solidarias y los futuros dignos con la agroecología.

Por otro lado, acompañar a la RIAC-Joven y a CEAS-Joven Maya nos afirma que los procesos de formación comienzan cuando las juventudes encuentran espacios para escucharse entre sí. Nuestro papel como CAN no ha sido ofrecer respuestas, sino crear las condiciones para que los conocimientos, las preguntas y las experiencias que ya se practican en los territorios entren en diálogo, se fortalezcan y generen nuevas posibilidades de acción.

En ese camino, confirmamos que el intercambio entre juventudes produce algo que difícilmente puede plantearse desde una metodología: la generación de confianza. Esa confianza permite compartir dudas, reconocer desafíos comunes, cuestionar prácticas naturalizadas y descubrir que muchas respuestas ya están presentes en los propios territorios cuando existen oportunidades para construirlas y fortalecerlas colectivamente.


Ese futuro lo hacemos ahora, cuando asumimos una responsabilidad organizativa, conservamos semillas nativas, reforestamos nuestros territorios, fortalecemos la vida comunitaria y compartimos los conocimientos que heredamos de nuestros mayores.


Los espacios de intercambio, entonces, abren posibilidades para que las juventudes experimenten complejidades de la colectividad, un aprendizaje que no es lineal y en el que es necesario encontrar nuevas formas políticas de resistir.

Acompañar implica transformar nuestra propia manera de trabajar. Y, más que facilitar actividades, significa acompañar procesos donde las juventudes asumen progresivamente un papel central al reflexionar, tomar decisiones y coconstruir redes que continúan vivas más allá de cada encuentro. En ese sentido, la agroecología deja de ser únicamente un tema técnico para convertirse en colaboración, cuidado y aprendizaje mutuo.

Las redes se construyen por la capacidad de caminar juntas/os aún más allá de un mismo discurso y en contextos distintos. Cuando las juventudes reconocen que sus luchas dialogan entre territorios, la esperanza deja de ser una expectativa y se convierte en una práctica colectiva. Ese ha sido, para la CAN, el mayor aprendizaje de este acompañamiento.

Red Internacional en Agroecología Comunitaria-Joven (RIAC-Joven)

Juventudes Maya Formando Medios de Vida Dignos desde la Cultura y las Economías Agroecológicas y Solidarias (CEAS-Joven Maya)

Red de Agroecología Comunitaria (Community Agroecology Network – CAN)

info@canunite.org

 

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