junio 2015, Volumen 31, Número 2
Agricultores y consumidores comparten intereses

Familia campesina que produce para consumidores urbanos

EUDALDO RAFAEL ACOSTA CISNERO, NIDIA ROSA TENRERO SILVA, LIRKA ESTELA AGUILAR ESTRADA | Página 23-24
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La agricultura familiar en Cuba ha sido durante muchos años la principal fuerza impulsora de la producción agrícola del país. En los últimos años se ha potenciado con la implementación de regulaciones estatales para la entrega de tierras en usufructo a familias interesadas en la producción de alimentos, un factor fundamental para el retorno de los agricultores al campo.

Como consecuencia de la falta de recursos ocasionada por la contracción económica ocurrida en nuestro país a inicios de los años 90, se redujo el uso de insumos químicos en grandes áreas, lo que propició la introducción de la agricultura orgánica en diversos territorios. Otro factor importante para el despliegue de estas técnicas fue motivado por la ineficiencia del sistema agropecuario nacional para satisfacer las necesidades alimentarías de la población, así como la búsqueda de sistemas agroecológicos capaces de garantizar una mejor interacción entre el hombre y los recursos naturales ante los límites ambientales que presenta la agricultura convencional.

Leiter Vega Corrales con su carretón cargado de acelgas para entregarlas al Círculo Infantil y al seminternado Alfredo Marrero. Autores
Leiter Vega Corrales con su carretón cargado de acelgas para entregarlas al Círculo Infantil y al seminternado Alfredo Marrero. Autores

 

Limones es una comunidad rural del municipio Buey Arriba, al sur de la provincia oriental de Granma, en la Sierra Maestra de Cuba. En esta comunidad viven Agustín Vega Ramírez y su hijo Leiter Vega Corrales, una pequeña familia beneficiada con la entrega de tierras a través de la resolución No. 419, emitida el 6 de septiembre de 1994 por el Ministerio de la Agricultura de Cuba, que establece el reglamento para la entrega de tierras en usufructo y el mayor aprovechamiento de las áreas de las Cooperativas de Producción Agropecuarias y de agricultores pequeños destinadas al cultivo del café.

En 2007 esta familia recibió en usufructo 2,68 hectáreas de tierra para la producción de café, hortalizas y crianza de animales domésticos. La familia utiliza un sistema basado en las prácticas agroecológicas: el empleo de abonos orgánicos que les permite aprovechar el estiércol de los animales de la finca, lo que aumenta la capacidad del suelo para absorber los distintos nutrientes y evitar costos de transporte; y el uso de organismos vivos para el control biológico de plagas, enfermedades y malezas.
Para realizar sus producciones han tenido que enfrentar dificultades relacionadas con la creación de las condiciones necesarias para la producción de hortalizas y vegetales frescos, entre ellas la poca disponibilidad del agua en el lugar.

Una de sus particularidades es que sus producciones están dirigidas fundamentalmente a los consumidores localizados en la zona urbana de la cabecera municipal, distante unos 2,5 kilómetros y en la que hacen entregas personales de productos frescos y con la calidad requerida en los almacenes del Hogar de Ancianos, el Hogar Materno, el Círculo Infantil, el seminternado Alfredo Marrero, el policlínico Faustino Pérez y el hospital Antonio Prieto.

Las entregas se realizan dos veces por semana. Sin embargo, las producciones no satisfacen las demandas de estos centros.

La familia produce para más de 1 000 consumidores agrupados en esas instituciones. Sin embargo aún existen dificultades para satisfacer dichos mercados que por lo general requieren de una dieta balanceada y diversificada y para lo cual los productores necesitan financiamiento.

En los estudios para satisfacer la demanda de hortalizas y vegetales destinados al consumo social de estas instituciones, trabajan los profesores de la Filial Universitaria Municipal (FUM) perteneciente a la Universidad de Granma, quienes gestionan la búsqueda de financiamiento que contribuya al mejoramiento de las condiciones de trabajo de esta y otras familias que se han iniciado en esta experiencia y ya muestran resultados alentadores.

 

Es meritorio destacar el asesoramiento y apoyo que Agustín Vega Ramírez y su hijo Leiter brindan a otras familias de la misma localidad que se han iniciado en la producción de hortalizas frescas para los mismos consumidores.

En la interacción entre estos productores y los consumidores se han podido corroborar las ventajas que la vinculación entre ambos ofrece. Los productores saben qué producir, tienen mercado seguro y reciben una remuneración por sus productos y servicios; mientras que los consumidores reciben en sus propios almacenes un producto fresco, saludable y de buena calidad, acorde a sus exigencias y en las variedades que soliciten.

Eudaldo Rafael Acosta Cisnero
Universidad de Granma
eacostac@udg.co.cu

Nidia Rosa Tenrero Silva
Universidad de Granma
ntenrreros@udg.co.cu

Lirka Estela Aguilar Estrada
Universidad de Granma
laguilare@udg.co.cu

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