diciembre 2012, Volumen 28, Número 4
Lecciones campesinas ante la desertificación

Valorizar el bosque nativo y prevenir la desertificación. El mecanismo de desarrollo limpio del Protocolo de Kyoto

JUAN LUIS MÉREGA , SONIA RAMÍREZ | Página 17-19
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La superficie ocupada por el bosque nativo santiagueño se ha reducido sin pausa durante décadas. Antes, esto se debía a una actitud extractiva hacia el recurso maderero para su posterior industrialización o uso como fuente de energía; hoy en día, es el resultado de la lucha desigual frente a las ventajas económicas a corto plazo que promete el cultivo de soja, el cual demanda crecientes áreas “limpias de monte”. La desaparición del bosque nativo tiene serias consecuencias ambientales y sociales.

Pérdida de biodiversidad, degradación por erosión hídrica de los suelos desnudos, desplazamiento de los pequeños productores, entre otros elementos, caracterizan los resultados negativos de este modelo de escasa o nula sostenibilidad. La tarea de revertir esta situación requiere de tres acciones convergentes y simultáneas:

  • la definición de políticas (a escala nacional, provincial y local) de ordenamiento ambiental y planificación del uso del suelo que establezcan claramente un sistema de administración sostenible de los bosques nativos
  • la generación de los instrumentos prácticos que garanticen la aplicación real de la legislación señalada en el punto anterior, principalmente para asegurar un poder de policía efectivo, transparente y sin interferencias
  • la valorización del bosque nativo como fuente de servicios ambientales y de recursos, a partir de la administración sostenible de sus recursos madereros y no madereros

Lo que postulamos precisamente en este artículo es la validez del uso del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMCC), como herramienta en el proceso de valorización del bosque nativo. La posibilidad de implementar proyectos forestales en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) tiene impactos positivos directos en la reconstitución del bosque nativo por medio de la reforestación con especies autóctonas. A la vez, reduce la presión sobre el bosque actual, porque pone madera preciada a disponibilidad del mercado en el largo plazo, e incorpora la idea de que una plantación forestal puede generar activos y renta a través de la negociación de “certificados de reducción de emisiones” en el “mercado del carbono”. El artículo introducirá brevemente los criterios generales de los proyectos MDL forestales, para luego analizar las posibilidades de aplicación de este instrumento en la valorización del bosque nativo. Para ello se utilizarán los resultados preliminares de un proyecto forestal actualmente en ejecución en la provincia de Santiago del Estero, Argentina.

Características de los proyectos forestales en el marco del MDL

El cambio climático y el calentamiento global son fenómenos ocasionados fundamentalmente por la acción del hombre y tampoco de que generarán graves impactos ambientales, económicos, sociales y políticos en todo el mundo. El cambio climático es la modificación del clima en todas las regiones del planeta, caracterizado, entre otros fenómenos, por modificaciones en los regímenes de precipitaciones y la presencia, cada vez más frecuente, de eventos extremos, tales como sequías y tormentas intensas. El calentamiento global es el calentamiento adicional de la superficie y de la atmósfera de la Tierra, atribuido a la actividad humana y fruto del incremento en la concentración de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Los GEI son aquellos gases que capturan y emiten radiación infrarroja proveniente del sol, principalmente el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4), el perfluorocarbono (PFC), el hidrofluorocarbono (HFC), y el hexafluoruro de azufre (SF6). Las actividades humanas que más contribuyen con la emisión de GEI son el uso de combustibles fósiles y la deforestación.

Desde 1750, la concentración atmosférica se ha incrementado en un 30% (para el caso del CO2), 145% (para el caso del N2O) y 15% (para el caso del CH4). Frente al problema del cambio climático, la comunidad internacional debatió y acordó una serie de compromisos, plasmados en la CMCC, firmada en 1992, en la “Cumbre de la Tierra” celebrada en Río de Janeiro. Por la CMCC, los países industrializados se comprometieron a adoptar políticas y medidas para mitigar el cambio climático; a reducir las emisiones de GEI; a elaborar periódicamente inventarios de emisiones, y a proporcionar recursos financieros a países en vías de desarrollo para realizar inventarios de GEI y otros estudios, así como para una adecuada transferencia de tecnología.

Posteriormente, los países miembros de la CMCC acordaron el Protocolo de Kyoto (PK), por medio del cual los países industrializados adoptaron compromisos cuantitativos de reducción. Básicamente, por el PK se comprometen a disminuir, entre los años 2008-2012, las emisiones de GEI en un 5,2% en promedio respecto de las emisiones de 1990.

Pese a que el mayor emisor de GEI del mundo, los Estados Unidos de América, no lo ha ratificado aún, el PK entró en vigor a principios de 2005, luego de un intenso debate internacional. El PK estableció tres mecanismos de flexibilización para facilitar el cumplimiento de las obligaciones: el comercio internacional de emisiones, los proyectos de implementación conjunta y el MDL.

Un tipo especial de proyectos MDL es el forestal, por medio del cual se forestan o reforestan tierras con el propósito de absorber dióxido de carbono de la atmósfera. Para que un proyecto MDL forestal pueda ser aprobado existe una serie de requisitos agregados, tales como:

  • las tierras por forestar no deben haber sido bosques después de enero de 1990
  • la forestación a realizar debe estar dentro de los parámetros de la definición de bosque adoptada por el gobierno en el cual se realiza la plantación. Estos parámetros son la superficie mínima, el porcentaje de cobertura y la altura de las especies
  • se debe demostrar la “adicionalidad” del proyecto, esto significa que las reducciones de dióxido de carbono no habrían ocurrido en ausencia del proyecto y que el mismo fue ejecutado específicamente con la intención de reducir emisiones
  • asimismo, un proyecto MDL forestal es “adicional” si la remoción neta de carbono está por encima de la remoción en la “línea de base” del proyecto. La línea de base es el escenario que representa la cuantificación de la remoción de carbono en el sitio del proyecto en el caso de que este no se realice. La línea de base es, entonces, específica para cada proyecto y se debe desarrollar siguiendo metodologías previamente aprobadas por la Junta Ejecutiva del MDL

Otro elemento por considerar en un proyecto MDL forestal son las emisiones que el propio proyecto genera fuera de la o las parcelas afectadas por la forestación, por ejemplo, el desplazamiento de una actividad ganadera de la zona de proyecto a otra. Estas emisiones son denominadas “fugas” y deben ser cuantificadas y restadas al momento de calcular el volumen total de remoción de carbono de la atmósfera por acción del proyecto.

Dado que los proyectos forestales no son permanentes, debe definirse para cada caso el “período de acreditación”, es decir, el tiempo durante el cual un proyecto se propone generar créditos de carbono. La reglamentación vigente prevé dos opciones: 20 años renovable a través de la revalidación de la línea de base, o 30 años sin posibilidad de renovación.

Al momento de presentar la propuesta de proyecto MDL forestal se debe proponer un plan de monitoreo para recolectar y archivar, durante el período de acreditación, la información relevante para lo siguiente:

  • estimar y/o medir las remociones netas reales de carbono y monitorear el comportamiento de la línea de base, es decir las remociones de carbono en el escenario del proyecto, menos las remociones en el escenario de línea de base
  • identificar fuentes de fugas • calcular las remociones antropogénicas netas de carbono, es decir, las remociones netas reales menos las fugas • asegurar la calidad y controlar los procesos de monitoreo La aprobación de la metodología de monitoreo y la verificación de su cumplimiento, todo lo cual es supervisado por una entidad independiente, es el requisito final para el otorgamiento de los certificados de reducción de emisiones de carbono.

La viabilidad de los proyectos forestales MDL en la valorización del bosque nativo

Cuando se señala la validez de los proyectos MDL como herramienta para la valorización del bosque nativo, no se piensa en la búsqueda de lucro por parte de grandes inversores. Por el contrario, entendemos que desde el estado nacional o provincial se deben impulsar estos proyectos para beneficio directo de los pequeños productores, y del ambiente local y global. Un ejemplo de esto es el Proyecto de Forestación para Combatir la Desertificación, Mitigar el Cambio Climático y Proteger la Biodiversidad – Grupos Ambientales Juveniles (Proyecto GAJ). El proyecto GAJ es una iniciativa puesta en práctica entre julio de 2005 y diciembre de 2011, en el departamento Robles de la provincia de Santiago del Estero, con centro operativo en la colonia El Simbolar.

Fue ejecutado por dos organizaciones no gubernamentales: el Grupo Ambiental para el Desarrollo (GADE) y Fundación del Sur, implementado en el marco de un acuerdo de cooperación firmado por los gobiernos argentino e italiano. Su financiamiento fue aportado por el Ministerio del Ambiente y el Territorio de Italia, y contó con el activo apoyo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la República Argentina, del Superior Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de la Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE) y de la Universidad de La Tuscia, de Italia.

El principal resultado del proyecto fue la forestación de 1.900 hectáreas con algarrobo blanco (Prosopys Alba) en parcelas de pequeños y medianos productores, lo que generó beneficios sociales, como la capacitación y capitalización de los productores, y ambientales, como la recuperación de suelos degradados por salinización y erosión, la recuperación del bosque nativo y la reducción del dióxido de carbono en la atmósfera.

Asimismo, se realizaron actividades de capacitación a productores y jóvenes en manejo de vivero y manejo forestal, también con la activa participación del INTA y la UCSE. Otra tarea realizada por el proyecto fue la elaboración de los documentos técnicos para la gestión de su aprobación como proyecto MDL forestal, en el marco de un convenio de colaboración firmado entre las entidades ejecutoras del proyecto con el INTA y la Universidad Católica de Santiago del Estero. Se trata, básicamente, de dos documentos técnicos:

  • la propuesta de una nueva metodología para establecer la línea de base al momento de iniciar el proyecto y las condiciones de monitoreo
  • el diseño del proyecto, en el cual se definen las condiciones sociales y ambientales del área de intervención, junto con una propuesta técnica de manejo forestal y una estimación del volumen de dióxido de carbono a absorber

Los técnicos del INTA también determinaron las condiciones de línea de base a partir de una serie de escenarios predeterminados, existentes en el sitio, antes de la implementación del proyecto. En conclusión, las iniciativas MDL forestales realizadas con especies nativas constituyen una herramienta válida para la prevención de la desertificación y la valorización del bosque nativo, porque reducen la presión en el largo plazo sobre el bosque, al poner madera preciada en el mercado, y valorizar el potencial de los recursos madereros y no madereros de las especies nativas, incluyendo la formación de bancos genéticos de semillas y, en el caso del proyecto GAJ, la industrialización de las vainas del algarrobo.

Juan Luis Mérega
Director Ejecutivo, Fundación del Sur
Correo-e: jlmerega@unq.edu.ar
 
Sonia Ramírez
Presidente, Grupo Ambiental para el Desarrollo
Correo-e: gade@gade.org.ar

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