Los sistemas participativos de garantía vistos desde tres regiones de Colombia
María Fernanda Palacios Salcedo, María Fernanda Reyes Parra y Maritza Calderón | Página 36 DESCARGAR REVISTA COMPLETALos SPG en Colombia: diversidad de experiencias y un propósito común
En Colombia, distintas experiencias de sistemas participativos de garantía (SPG) se extienden a lo largo y ancho del territorio nacional, impulsadas por comunidades rurales que buscan fortalecer la producción agroecológica y la confianza entre productores/as y consumidores/a. Este artículo presenta tres procesos organizativos que reflejan esa diversidad: la Red de Mercados Agroecológicos Campesinos del Valle del Cauca (Redmac); la Federación Campesina de Mercados Agroecológicos de Santander (Mankka), liderada por la Corporación Ambiental para el Desarrollo Sostenible (Corambiente); y la Asociación Tulpa de Familias Nariñenses en la Agricultura Orgánica. Aunque se desarrollan en contextos distintos, comparten una base conceptual y metodológica común que enriquece el proceso colectivo impulsado por el Foro Latinoamericano de SPG.
Las trayectorias de estas organizaciones son diversas. La Redmac, conformada en 2010, es la más antigua y surge como resultado de más de tres décadas de trabajo agroecológico en la región, con antecedentes en organizaciones pioneras como la Asociación de Caficultores Orgánicos de Colombia (ACOC, 1992) y la Asociación de Pequeños Caficultores de la Marina (Asopecam, 1993). En la primera década del siglo XXI, los llamados «mercados verdes» evolucionaron hacia los actuales mercados agroecológicos campesinos, fortalecidos por la articulación entre productores y entidades de apoyo.

Diálogo de SPG con consumidores/as del Mercado Mercapaz de Buga, Valle del Cauca.
Fuente: María Fernanda Palacios.
Por su parte, Corambiente inició su proceso de SPG en 2017, acompañando especialmente a organizaciones de mujeres integradas en la Federación Mankka, que ya cuenta con ocho años de recorrido en el fomento de la producción agroecológica. A su vez, en Nariño, la Asociación La Tulpa de Familias Nariñenses comenzó en 2019 con una iniciativa de comercialización en Pasto, donde el SPG adquirió fuerza al convertirse en herramienta de articulación entre familias productoras y consumidores/as urbanos/as.

Visita de SPG a productora del Mercado Campesino Agroecológico Mercovida en Restrepo,
Valle del Cauca. Fuente: Gustavo Suárez.
El interés por los SPG en Colombia se remonta a 2007, cuando organizaciones como el Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (Maela), la Red Colombiana de Agricultura Biológica (Recab) y el Instituto Mayor Campesino (IMCA) comenzaron a debatir sobre la «certificación ética campesina» o «certificación de confianza», abriendo el camino a los actuales sistemas participativos de garantía. Desde entonces, los SPG se han consolidado como una alternativa ética, pedagógica y política para visibilizar el trabajo de cientos de familias campesinas, indígenas y afrodescendientes que, con esfuerzo y dedicación, ofrecen alimentos sanos en los mercados agroecológicos locales.
Experiencias regionales y aprendizajes colectivos
A partir de la experiencia de la Redmac, el SPG se concibe como una herramienta para reconocer la labor campesina y fortalecer los lazos de confianza entre productores/as y «amigos/as consumidores/as». Más que un mecanismo de control es un ejercicio pedagógico que fomenta la autogestión, el intercambio de saberes y la solidaridad. Acuerdos de vida, documento central de la Redmac, recoge los principios, criterios y procedimientos que orientan el sistema y han servido de referencia para otros SPG en el país.
Las tres experiencias —Redmac, Mankka y La Tulpa— comparten este enfoque y lo han enriquecido mediante procesos formativos conjuntos, intercambios y visitas entre familias. De estos aprendizajes surge una idea clave: el aval de confianza se otorga a las familias y a sus procesos integrales de producción, transformación y convivencia, no a un cultivo específico. Esto marca una diferencia sustancial con los sistemas de certificación convencionales, al tiempo que promueve una mirada más holística del trabajo agroecológico.
En cada territorio, el SPG se adapta a las condiciones locales. Las estrategias de seguimiento varían entre familias con larga trayectoria agroecológica y aquellas que recién inician el proceso; mientras que los formatos se han ajustado para incluir tanto la producción agrícola en fresco como la pecuaria y la de transformación. Un aspecto relevante es la participación de las mujeres, quienes tienen un papel protagónico en la base social de las organizaciones y en los espacios de liderazgo.
En la primera década del siglo XXI, los llamados «mercados verdes» evolucionaron hacia los actuales mercados agroecológicos campesinos.
Las estrategias de seguimiento varían entre familias con larga trayectoria agroecológica y aquellas que recién inician el proceso.
Otro componente central es el manejo de semillas criollas y nativas. En los SPG colombianos, las semillas destinadas al intercambio o la comercialización son cuidadosamente evaluadas en cuanto a su calidad agroecológica, evitando la contaminación por polinización cruzada o transgénicos. Este énfasis en la semilla refuerza la soberanía alimentaria y la autonomía de los productores.
Por otro lado, las relaciones entre productores/as y consumidores/as se materializan cotidianamente en los días de mercado, en las visitas a las fincas y en los espacios de formación e intercambio. Estos encuentros consolidan vínculos de amistad, transparencia y compromiso mutuo, haciendo del SPG un proceso vivo que trasciende lo técnico y se ancla en la confianza y la reciprocidad.
Avances institucionales, desafíos y proyecciones
Aunque los SPG en Colombia han avanzado de manera significativa, su reconocimiento institucional aún es limitado. La Resolución N.° 464 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, de 2017, menciona por primera vez a los SPG como herramientas de certificación participativa dentro de la agricultura familiar, campesina, étnica y comunitaria.
Asimismo, la Política Pública de Agroecología define a los SPG como una estrategia de certificación de la calidad de la producción agroecológica basada en la confianza, la transparencia, la horizontalidad y el diálogo de saberes. Sin embargo, persisten vacíos normativos y tensiones con la institucionalidad, que tiende a desconfiar de los procesos comunitarios autónomos.
Así, desde las organizaciones agroecológicas se promueve el reconocimiento estatal de los SPG, aunque sin aplicar su regulación para mantener su esencia participativa y autogestionada. Algunos avances subnacionales, por ejemplo, marcan un camino esperanzador. Es el caso del Valle del Cauca, donde la Ordenanza N.° 656 de 2024 estableció el Plan Agroecológico Departamental 2024-2035, que incluye el SPG; y de Nariño, donde la Política Pública Departamental de Agroecología reconoce explícitamente a los SPG como herramienta de certificación social.
Actualmente existen en el país al menos 15 iniciativas de SPG, incluidas aquellas que se centran en semillas criollas, articuladas a colectivos como las Redes de Semillas Libres de Colombia y las Casas Comunitarias de Semillas. La vinculación con el Foro Latinoamericano de SPG ha sido clave para fortalecer estos procesos, pues ha permitido el intercambio de experiencias y aprendizajes con otros países del continente. De esa manera, los SPG han dado solidez a las organizaciones al mantener una dinámica constante de reuniones, visitas y espacios de intercambio, generando cohesión social y tejido comunitario. Y, más allá de su valor económico, representan una apuesta por el bienestar, la salud y la sostenibilidad de las familias rurales y urbanas.
Entre los principales desafíos que enfrenta este sistema se encuentran la ampliación del reconocimiento público, el fortalecimiento del trabajo político de incidencia y la expansión de los SPG a nuevos territorios. También se plantea la necesidad de difundir la agroecología como un proyecto vital que mejore la calidad de vida, la cohesión social y la relación armónica con la naturaleza.
María Fernanda Palacios Salcedo
Representante de la Corporación Red de Mercados Agroecológicos Campesinos del Valle del Cauca (Redmac).
redmercadosagroecologicos@gmail.com
María Fernanda Reyes Parra
Representante de la Corporación Buen Ambiente (Corambiente) y la Federación Campesina de Mercados Agroecológicos (Mankka) de Bucaramanga, Santander.
Maritza Calderón
Representante de la Asociación La Tulpa de Pasto, Nariño.
Referencias
- Corporación Red de Mercados Agroecológicos Campesinos del Valle del Cauca, Colombia (Redmac). (2010). Acuerdos de Vida-Principios, criterios y procedimientos para depositar más confian- za en los productores agroecológicos. Guadalajara de Buga.
- Ordenanza N.° 656, Por medio de la cual se adopta el Plan Agro- ecológico Departamental del Valle del Cauca 2024-2035 (Go- bierno del Departamento del Valle del Cauca [Colombia], 2024).
- Resolución N.° 464, por la cual se adoptan los lineamientos es- tratégicos de política pública para la Agricultura Campesina Fa- miliar y Comunitaria y se dictan otras disposiciones (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural [Colombia], 2017).
- Resolución N.° 331 de 2024, por la cual se adopta la política pú- blica de Agroecología y se dictan otras disposiciones (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural [Colombia], 28 de noviembre 2024).
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