La Certificación Orgánica Participativa en México: una experiencia desde los tianguis y mercados alternativos
Ileana Vanessa Ramírez Ríos y Fernando George Pluma | Página 39 DESCARGAR REVISTA COMPLETASembrar confianza: el nacimiento y crecimiento de una agricultura sustentable
México, país de profunda biodiversidad y contrastes sociales, ha sido cuna de movimientos que defienden el territorio, la cultura alimentaria y las formas de vida campesinas. En ese contexto surgieron, desde principios de los años 2000, iniciativas locales que impulsaron modelos agroecológicos centrados en la autosuficiencia, la confianza y la relación directa entre productor/a y consumidor/a.
Uno de esos modelos es la Certificación Orgánica Participativa (COP), vinculada desde sus inicios con las experiencias latinoamericanas articuladas en el Foro Latinoamericano de Sistemas Participativos de Garantía (SPG). Inspirada en los principios de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), la COP buscó construir procesos accesibles de garantía para pequeños/as productores/as, promoviendo un comercio justo y transparente basado en la confianza mutua.

Cosecha de productos de la Sociedad Cooperativa de Productores del Tianguis Orgánico Chapingo.
Fuente: Ileana Vanessa Ramírez Ríos
Actividades del sistema participativo de garantía de Tijtoca Nemiliztli A.C. (TNAC).
Fuente: Fernando George Pluma, coordinador general de TNAC.
A comienzos de la década del 2000, distintas organizaciones comenzaron a desarrollar mecanismos participativos para validar la integridad orgánica de sus productos. Esta movilización derivó en 2006 en la inclusión del artículo 24 en la Ley de Productos Orgánicos (LPO), que por primera vez reconoció la certificación participativa como una vía legítima para los/as pequeños/as productores/as organizados/as. Era un logro simbólico y político: el reconocimiento legal de un proceso construido desde abajo, por productores/as y consumidores/as que apostaban por la agroecología.
Desde entonces, organizaciones como la Sociedad Cooperativa del Tianguis Orgánico Chapingo, con más de 21 años de trabajo continuo, han sido pioneras en impulsar procesos de producción, transformación y comercialización de alimentos orgánicos, naturales y artesanales en el ámbito local y regional. A este esfuerzo se han sumado múltiples colectivos y redes, entre ellos Tijtoca Nemiliztli, Tosma, Mercado Sanjomo, TAP, Comida Sana y Cercana, El Jilote, el Mercado Macuilli, el Mercado el 100 y el Tianguis Agroecológico de Xalapa, junto a organizaciones de consumidores/as, técnicos/as y académicos/as comprometidos/as con la agroecología.
Los productos certificados bajo este modelo son principalmente alimentos frescos y transformados por unidades familiares que conservan prácticas tradicionales y saberes comunitarios. La certificación, lejos de ser un trámite burocrático, se convierte en un proceso vivo de acompañamiento técnico, evaluación participativa y fortalecimiento de vínculos de confianza entre quienes producen y quienes consumen. Este principio, compartido con el movimiento latinoamericano de SPG, ha permitido mantener una ética detrabajo centrada en la transparencia y la construcción de comunidad.
Durante los primeros años, los tianguis y mercados crecieron como una red cohesionada que compartía principios y una visión de soberanía alimentaria. Sin embargo, hacia 2012, la pérdida del acompañamiento técnico común y las diferencias ideológicas generaron una fragmentación que debilitó la articulación del movimiento de la COP. A pesar de ello, muchas organizaciones defendieron sus procesos participativos, su autonomía metodológica y la credibilidad ganada en su entorno local.
El año 2014 marcó una nueva etapa: el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) emitió los Lineamientos para la Operación Orgánica (LOOA), que establecieron los requisitos para el funcionamiento de los sistemas de certificación orgánica participativa (SCOP). Desde entonces, los Comités de Certificación Participativa (CCP) han buscado operar conforme a esta regulación, documentando procesos, capacitando a sus integrantes, realizando visitas de verificación y sometiéndose a auditorías para obtener el reconocimiento oficial. No obstante, ante la falta de acompañamiento técnico que retome la experiencia de los productores, se han replicado lógicas propias de las agencias de tercera parte, generando cargas desproporcionadas y limitando el acceso de pequeños/as productores/as al reconocimiento formal.
Actualmente, se estima que existen más de 100 tianguis y mercados autodenominados «orgánicos», «alternativos» o «agroecológicos» en México; no obstante, solo cuatro han logrado el reconocimiento oficial por parte de Senasica desde 2015 hasta la fecha.
Los SCOP reconocidos por Senasica agrupan a productores/as que han logrado formalizar su certificación participativa conforme a la Ley de Productos Orgánicos.
Aunque estos espacios comparten principios, el vínculo entre ellos es débil y se requiere una estrategia clara de articulación, formación continua y respaldo institucional para consolidarlos como promotores efectivos de alimentos sanos y seguros.
Los SCOP reconocidos por Senasica agrupan a productores/as que han logrado formalizar su certificación participativa conforme a la Ley de Productos Orgánicos. A esto se suman grupos que, sin contar con el reconocimiento oficial, aplican metodologías de certificación participativa en distintas regiones del país, consolidando un sistema de consumo directo entre productor/a y consumidor/a basado en la confianza, la transparencia y el compromiso ético.

Visita de acompañamiento a huerta de tunas en el valle de Teotihuacán, Axapuxco, México.
Fuente: Fidel Mejía Lara.
Visita de acompañamiento a punto de venta de la Sociedad Cooperativa de Productores del
Tianguis Orgánico Chapingo.
Fuente: Ileana Vanessa Ramírez Ríos.
Cosechar futuro: desafíos y aprendizajes de la certificación participativa
Para la Sociedad Cooperativa de Productores del Tianguis Orgánico Chapingo, el Foro Latinoamericano de SPG ha sido un espacio esencial para fortalecer la coherencia interna de los sistemas participativos, visibilizar los logros del caso mexicano y compartir aprendizajes con experiencias de toda América Latina. Este intercambio de metodologías, reflexiones y análisis colectivos ha permitido mantener viva la dimensión política y social de los SPG, mostrando que la garantía participativa es, ante todo, un acto de construcción de ciudadanía y soberanía alimentaria.
Las organizaciones mexicanas que participan en estos espacios han mantenido vivo el espíritu crítico del movimiento, defendiendo la idea de que la certificación no puede reducirse a un procedimiento técnico o comercial, sino que debe seguir siendo una práctica social y ética que refuerce los lazos comunitarios.
Aun con este impulso, los desafíos siguen siendo importantes. Entre ellos destacan la falta de apoyo técnico y financiero sostenido, la rigidez de los requisitos regulatorios, el uso indebido del término «orgánico» por actores ajenos a estos procesos y el debilitamiento de los principios éticos cuando los mercadosse mercantilizan y se pierde el protagonismo del/de la productor/a. A esto se suma la ausencia de un distintivo nacional y la carencia de políticas públicas con enfoque territorial que reconozcan el valor de los SPG.
Frente a este panorama, las oportunidades de fortalecimiento son muchas y pueden garantizar la sostenibilidad del sistema, además de ampliar su impacto. También resulta clave sensibilizar a los/as consumidores/as, generar campañas de educación alimentaria y fomentar el reconocimiento institucional en los niveles local, municipal y regional.
La experiencia mexicana demuestra que es posible sostener modelos de producción y comercialización fundamentados en la solidaridad, la equidad, la salud comunitaria y la soberanía alimentaria. En un entorno dominado por el mercado global y los marcos normativos restrictivos, la COP ha mostrado que existen alternativas viables, éticas y profundamente humanas para garantizar la calidad de los alimentos.
Los SPG en México, como en América Latina, nos recuerdan que la confianza es una herramienta política; la participación, una forma de garantía; y la comunidad, el verdadero sello de calidad.
Ileana Vanessa Ramírez Ríos
Representante de la Sociedad Cooperativa de Productores del Tianguis Orgánico Chapingo.
comitetianguisorganicochapingo@gmail.com
Fernando George Pluma
Coordinador General de Tijtoca Nemiliztli A.C. (TNAC).
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