diciembre 2025, número 2, Volumen 39
Sistemas participativos de garantía en Latinoamérica: origen, prácticas y reflexiones

«En los SPG todos estamos en el mismo nivel, no hay jefes ni jefas, todos tienen voz»

Laércio Meirelles | Página 46
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Dom Orlando Dotti, obispo brasileño, defensor de los derechos de los trabajadores rurales
y pueblos indígenas.

Los sistemas participativos de garantía (SPG) nacieron en el sur de Brasil, en la primera mitad de los años 90. Surgieron del concepto de la certificación participativa y con el propósito claro de generar credibilidad para la producción agrícola orgánica desde los mismos productores. Desde entonces, el movimiento de los SPG ha crecido mucho, adaptándose a diversos países, culturas y realidades, hasta convertirse en una alternativa de certificación horizontal, colaborativa y fiable para el productor y el consumidor. A más de tres décadas de su surgimiento, LEISA conversó con Laércio Meirelles —agroecólogo brasileño, coordinador de la ONG Centro Ecológico y uno de los principales impulsores de los SPG en América Latina— sobre las principales lecciones aprendidas y las dificultades que enfrentan estos sistemas en el sur global.

Laércio, cuéntanos, por favor, cómo surgen los SPG.

El proceso de certificación no es una característica exclusiva de la agricultura orgánica, surge más bien en procesos industriales. Cuando la agricultura orgánica lo toma es con una concepción de que quien certifica debe ser neutral: no puede ser quien produce, tampoco quien consume, sino un tercer actor que está ahí para garantizar la calidad del producto o proceso. Por eso se llama «certificación de tercera parte», pues es un tercero quien garantiza el proceso. Eso se desarrolló hasta los años 90, cuando Europa y Estados Unidos hicieron legislaciones relacionadas al tema, identificando y consolidando la certificación de tercera parte como único método válido para generar la credibilidad de los productos orgánicos. Y ahí surgimos nosotros, que desde el sur de Brasil dijimos: «Oye, eso no suena tan bien porque contratar a esa empresa, a ese tercero, es un poco caro para la realidad del sur del planeta»; o sea, para las agriculturas indígenas, campesinas, familiares, etc. Entonces comenzamos a generar otra alternativa, capaz de dar credibilidad al producto, pero hecha por la misma gente y no por otros. Así surgieron los SPG.

¿Cómo funcionan estos sistemas de certificación, manejados por la misma gente que produce?

Este sistema trata de juntar a la gente que produce para generar la misma credibilidad que un tercero. Para ello, a lo largo de los años fuimos creando un método de evaluación cruzada; es decir, la certificación participativa se caracteriza por trabajar con agricultores organizados en grupos donde uno garantiza la producción del otro. Entonces, por ejemplo, si somos 10 personas, tu producción es garantizada por los otros nueve, y así sucesivamente. ¿Cómo? A través de un mecanismo de visitas en el que se revisan mutuamente.

Hay que resaltar que para las certificaciones son muy importantes las evidencias; es decir, hay que probar algunas cosas con la generación de documentos durante las visitas. En un primer momento, se genera una especie de acta o informe escrito: «En el día tal hemos estado en la finca de fulano y mengano, donde vimos que su producción sigue los principios». Sin embargo, existen realidades en el planeta —y Latinoamérica no es diferente— que hacen que alguna gente no tenga tanta facilidad para generar documentos. Por ejemplo, puede que no hablen castellano, sino portugués; o que su lengua materna no tenga escritura. Luego, con el surgimiento de las redes sociales y los smartphones, se comenzó a generar evidencias con otros soportes, como posts de Facebook o Instagram, fotos, videos, etc., cosas de las que no se hablaba en los 90. Entonces, hay otras posibilidades de generar las evidencias que son más respetuosas con las culturas locales. Eso son los SPG: mecanismos de generación de credibilidad que involucran a la gente en el proceso, dando fe a otros y otras al generar evidencias adaptadas culturalmente a los diferentes contextos.

Cuando la agricultura orgánica lo toma [el concepto de certificación participativa] es con una concepción de que quien certifica debe ser neutral: no puede ser quien produce, tampoco quien consume, sino un tercer actor que está ahí para garantizar la calidad del producto o proceso.

Charla en el Municipio de Santa Rosa, estado de Rio Grande do Sul. Fuente: Joaquim Martins.

¿Qué diferencias has notado en la forma en que se están implementado los SPG en diferentes países de Latinoamérica?

Estoy involucrado en el tema de los SGP desde sus inicios en los 90. A lo largo de esos años, a través del Maela (Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe), fuimos socializando ese enfoque para la certificación de los productos orgánicos, ecológicos o agroecológicos —la terminología depende del país o contexto—, que fue pasando de unos a otros y otras, perfeccionándose. Yo he estado en todos los países de Latinoamérica y en varios del Caribe, y puedo decir que, por definición, los SPG buscan asumir las características locales; es decir, respetan la dinámica sociocultural de determinada comunidad o territorio. La idea es llegar y explicar que vamos a generar la credibilidad de la producción a través de la participación de la gente, pues uno va a garantizar la producción del otro.

Ese es el concepto básico, mientras que el cómo va a funcionar depende del contexto. Una cosa es trabajar con gente que produce de manera orgánica en sus granjas alrededor de Montevideo, un espacio con acceso a la información, la educación formal y las herramientas; otra es hacerlo en una comunidad boliviana o ecuatoriana a 4000 metros de altura y con características locales, pero con menos acceso a la educación formal o con información circulando con menor intensidad; y otra en la Amazonía brasileña, colombiana o peruana, donde debes viajar cuatro horas en barco para llegar a una comunidad. Obviamente, hago esas caracterizaciones con todo el respeto por las diferentes realidades, más bien porque quiero decir que el continente es muy extenso y tiene muchas características culturales y sociales, lo que significa que debemos diseñar los SPG adaptándolos porque la diversidad es grande.

XIII Reunión Ampliada de la Red de Agroecología Ecovida.  Fuente: Laércio Meirelles.

Hay otro elemento que se junta con esta diversidad y es el hecho de ser reconocido por el Gobierno, lo que también genera características diferentes en los SPG. En Brasil, la legislación de producción orgánica reconoce a los SPG; mientras que en Argentina hay SPG, pero aún no existe ese reconocimiento en el marco legal de la agricultura orgánica. Eso influye en la manera como se organiza un SPG. Ahora, es cierto que ese reconocimiento del Gobierno genera burocracia, porque ahora estamos hablando del Estado y el Estado vive de la burocracia.

Yo suelo decir que el Estado, la agroecología y los SPG no son hijos de la misma madre y del mismo padre. Ese encaje genera dificultades y hace que los SPG sean muy diferentes, pues no solo están adaptados a los contextos locales, sino también influenciados por el Estado, según sean o no reconocidos. A pesar de eso, en el continente hay muchos SPG muy auténticos funcionando bajo el poder comunitario en los que todos participan, siendo responsables por su trabajo y por dar fe de la seriedad del trabajo que realizan. Nosotros solemos decir que el diseño o implementación del SPG en un determinado territorio genera efectos colaterales positivos y te hace ganar mucho más.

¿Cuáles dirías que son los principales obstáculos o desafíos que enfrentan los SPG actualmente y qué lecciones puedes recoger de lo aprendido a lo largo de estos 20 años de implementación?

Los desafíos tienen que ver con cierta dificultad que tenemos con respetar las realidades y culturas locales. Cabe precisar que la certificación participativa surge en 1992, hace ya 32 años. Muchas veces, la gente quiere copiar lo que ha aprendido y la información en ocasiones se pasa de manera muy esquemática, muy definitiva. Algunos hemos sistematizado cómo funciona el sistema y pasa que a veces quien no está acostumbrado quiere seguir esa pauta, pero sin entender que la sistematización ha sido hecha a partir de una realidad específica. Entonces, para mí, la dificultad más grande es diseñar los SGP adaptándolos a la cultura local y al contexto socioeconómico, sin que pierdan sus principios.

Esos principios se deben reproducir o mejorar, y tienen que estar presentes en todos los diseños, pero no así en la forma, que se adapta a las diferentes realidades. Uno de los principios, por ejemplo, es que la participación de la gente es fundamental. Otro es la horizontalidad, porque en los SPG todos estamos en el mismo nivel, no hay jefes ni jefas, todos tienen voz. La opinión de todos es muy importante, y eso tiene que ver con la generación de saberes locales y la creación de redes locales de conocimiento. En otras palabras, tratamos de socializar los conocimientos lo máximo posible.

A más de tres décadas de su surgimiento, LEISA conversó con Laércio Meirelles —agroecólogo brasileño, coordinador de la ONG Centro Ecológico y uno de los principales impulsores de los SPG en América Latina— sobre las principales lecciones aprendidas y las dificultades que enfrentan estos sistemas en el sur global.

Otra dificultad importante es obtener el reconocimiento por parte de los Gobiernos de los Estados nacionales. Es natural que busquemos ser reconocidos por la ley, pues queremos ganar acceso a determinadas políticas públicas de apoyo y fomento a la agroecología misma o a la agricultura orgánica, pero tenemos dificultades porque el Estado casi nunca entiende nuestras perspectivas. Su burocracia no comprende la diversidad y la autonomía, esa relación de abajo para arriba que caracteriza a los SPG. A la agroecología, en general, le falta apoyo público para que sus movimientos puedan crecer y ser importantes, pero lamentablemente los Gobiernos siguen sin poner los esfuerzos ni los recursos necesarios para que ello suceda a la velocidad que el planeta y la sociedad exigen.

Nota: esta entrevista presenta una versión editada (por motivos de legibilidad, síntesis y espacio). Pueden encontrar la entrevista original en los siguientes enlaces:

https://www.youtube.com/watch?v=p60Dnq7LsRI&t=1s; https://www.youtube.com/watch?v=7KA0VRN-nYo&t=1s

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