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Mar, Sep

Soberanía alimentaria, el feminismo y la acción política Una mirada a las acciones del MMC

Volumen 25, número 3
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La soberanía alimentaria es tener autonomía, es tener el derecho a decir ‘esto es mío’, ‘esto es nuestro’, ‘esto depende de nosotros’, y no de que otros vengan a producir. Porque la semilla es milenaria, los primeros habitantes de la tierra ya practicaban la conservación. Por lo tanto, cualquier empresa no puede venir y tratar de engañarnos, decir que esto no vale, no sirve, que no se puede, que no rinde, porque nosotros podemos demostrar lo contrario en la práctica, en el día a día, debido al potencial que tiene esta soberanía, a la fuerza que nos da para luchar y valorizar lo que hacemos, nuestro trabajo, nuestra vida.
Tutora del MMC, entrevistada en la localidad de Descanso, Santa Catarina, el 25 de mayo del 2008

El debate que actualmente se está librando en torno al concepto de soberanía alimentaria en Brasil, ha presentado diferentes matices políticos y prácticas sociales, esto a partir de la incorporación y el reconocimiento de la complejidad de la realidad social, política, económica y cultural brasileña. La importancia política de este tema se justifica debido a que se encuadra dentro de un eje político que orienta las acciones de los más diversos temas políticos y movimientos sociales, tanto en la sociedad civil como en el Estado, vinculando de esta forma las zonas urbanas y rurales.

Por eso, nos parece crucial entender cómo la cuestión de la soberanía alimentaria está presente en Brasil y cómo se materializa en la práctica y las acciones políticas de los diversos movimientos sociales, redes y articulaciones, tanto a nivel nacional como internacional, como es el caso de la Vía Campesina. Asimismo, es importante comprender cómo se presentan las cuestiones de género dentro de este proceso, específicamente las cuestiones relacionadas con la mujer rural.

Es a raíz de eso que presentamos las acciones y medidas que está adoptando el Movimiento de Mujeres Campesinas (MMC). Con ese fin, analizamos su campaña para la producción de alimentos saludables, tratando de comprender cómo la lucha por la soberanía alimentaria es apropiada por las mujeres como una herramienta no sólo para cuestionar el modelo de desarrollo capitalista -en contraste con la mercantilización de la vida y la naturaleza-, sino también la división sexual del trabajo y la forma en que la misma se materializa.

El MMC es el resultado de una lucha política que involucra la participación de mujeres campesinas desde la década del 70 como parte del proceso de cuestionamiento de la estructura capitalista y patriarcal fuertemente presente en las zonas rurales brasileñas. Se encuentra presente en casi todo Brasil, trabajando en conjunto con los movimientos sociales tanto de mujeres como mixtos, así como en zonas rurales y urbanas. Es una organización de alcance nacional e internacional, siendo el único movimiento feminista que compone la Vía Campesina en Brasil y, como tal, reivindica al modelo de agricultura campesina en la lucha por la preservación de la tierra y la vida por medio de la autoorganización de las mujeres.

A nivel estatal, como sucede en Santa Catarina, al sur de Brasil, existe una organización geopolítica bajo el nombre de Regionales. Cada Regional comprende una serie de municipios coordinados y supervisados por tutores, que tienen la tarea de organizar los grupos de base, realizar actividades de formación sobre el feminismo y participación de las mujeres en los espacios públicos, llevar a cabo las acciones públicas y los talleres de capacitación sobre semillas criollas y plantas medicinales.

El MMC, en su condición de movimiento feminista, percibió la necesidad de articular la lucha contra el patriarcado dentro del proceso de fortalecimiento de la lucha contra la hegemonía. En Brasil, las mujeres representan el 47,8 % de la población residente en zonas rurales (PNAD, 2006), de las cuales sólo el 16 % son propietarias de tierras. Son casi 15 millones de mujeres, y la mayoría sin acceso a la ciudadanía, salud, educación y sin el reconocimiento de su condición de agricultora familiar, campesina o trabajadora rural (Butt y Hora, 2008). Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el 40 % de la población rural no tiene ningún documento y, de este total, el 60 % son mujeres, lo que no les permite tener acceso a la protección social, a los derechos sociales básicos y al crédito.

Por lo que es necesario integrar la perspectiva feminista, reconociendo el papel de la mujer y dándole visibilidad en el análisis de la situación de la agricultura y la alimentación en el mundo.

En virtud de esta perspectiva es que el MMC diseña y propone una Campaña para la Producción de Alimentos Saludables –que se lanzó oficialmente el 19 de febrero del 2007– como una cuestión política para el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Se trata de una iniciativa que sigue a un intenso debate, pero que principalmente es el resultado de varias acciones políticas por las que las mujeres se fortalecen como sujetos activos del proceso de enfrentamiento y cuestionamiento del status quo.

Producir alimentos sanos, cuidado de la vida y la naturaleza

Campaña Nacional para la Producción de Alimentos Saludables

Objetivos de la Campaña:
Producción de alimentos sanos y diversos
Recursos y subvenciones públicas para la producción ecológica de alimentos
Conservación de la naturaleza y recuperación de la biodiversidad
Reconocimiento y valoración del trabajo de la mujer
Fortalecimiento de las redes solidarias de trabajo y consumo
Construcción de nuevas relaciones humanas con la naturaleza
Reforma agraria y políticas públicas para el campo (seguridad social, salud, educación, vivienda, transporte, recreación,…)
Mejora de la infraestructura de las propiedades: construcción de cisternas, saneamiento, energía ...
Combate a todas las formas de violencia (moral, física, psicológica, cultural) cometidos contra las mujeres y los trabajadores
Reinterpretación de la cultura, valores y hábitos
Promoción de la salud y calidad de vida de la población
Asistencia técnica y desarrollo de la tecnología adecuada para la agricultura campesina ecológica
La Campaña para la Producción de Alimentos Saludables quiere ser el espacio que reúne a las mujeres de las zonas rurales y urbanas, para afirmar la soberanía alimentaria de los pueblos y fortalecer la lucha en defensa de la vida.

La Campaña se lleva a cabo con actividades en tres frentes de acción: el rescate de la semilla criolla (con el banco de semillas, el mejoramiento y el intercambio), las plantas medicinales (rescate y recuperación de conocimientos tradicionales) y la producción agroecológica (reeducación y mejora de los hábitos alimentarios, cuidando el tema de la sostenibilidad de la vida y la naturaleza). A partir de ahí, se realizan diversas actividades, siempre en diálogo con la mujer campesina, para recopilar sus potencialidades y reconocer su capacidad para incorporar y redefinir las acciones propuestas por el Movimiento a través de la Campaña.

En el esfuerzo por la concretización de la Campaña, las mujeres campesinas crean diversas luchas políticas y acciones que se perciben como parte del proyecto político del MMC en su lucha por la soberanía alimentaria. Se destacan dos de estas acciones: primero, la participación de la mujer en el Campamento Nacional de las Mujeres para el Bienestar Universal –Brasilia octubre de 2007– y, segundo, el 8 de marzo del 2008, Día Internacional de la Mujer.

El Campamento Nacional de las Mujeres para el Bienestar Universal tuvo como temática: “Ningún derecho menos: por el mantenimiento del Bienestar Público Universal y Solidario y el mantenimiento de la condición de asegurados especiales”. Su objetivo era cuestionar la exclusión de las mujeres del foro de discusión propuesto por el Ministerio de Bienestar y Jubilación Social.

En el campamento, el MMC se presentó como una poderosa entidad política que congregaba un gran número de mujeres participantes. En el acto político, la apertura se realizó con la Campaña para la Producción de Alimentos Saludables, lo que nos hizo entender cómo las mujeres comprenden y articulan las luchas por la soberanía alimentaria a través de cuestiones estructurales tales como la lucha por la reforma del bienestar social y jubilación rural.
En las acciones del 8 de marzo del 2008, el MMC llevó 600 mujeres a Florianópolis para entregar una serie de exigencias al gobierno, tales como la construcción de 600 tanques cisterna, 30 huertos de plantas medicinales y la formación de tres grupos de alfabetización. Allí, se planteó la consigna: “Contra los agronegocios, la defensa de la vida y la construcción del Proyecto para la Agricultura Campesina”. Es importante destacar la articulación de esta acción con la aplicación de la Campaña para la Producción de Alimentos Saludables, tanto a nivel estructural –creándose las condiciones mínimas para su puesta en marcha– como a nivel político, a través de la lucha de las mujeres que participaron en las acciones.

Las acciones que realizamos se insertan en la actual lucha por la participación y el reconocimiento del MMC y de las mujeres como sujetos políticos de derechos. Además, se incluye su papel en la lucha por la democratización de la sociedad brasileña, ya que cuestionan la lógica y la forma en que la política del Estado se ha relacionado con la mujer campesina. Una dimensión importante de estas acciones es la participación de las mujeres en los nuevos espacios públicos y cómo, a partir de esta participación, ellas reivindican sus prácticas y se reposicionan en el espacio doméstico.

La acción política de las mujeres rompe la cortina de su invisibilidad pública (Silva, 1992) gracias a una nueva red de relaciones sociales que presupone interacciones sociales y nuevos conocimientos que, a su vez, redefinen las relaciones de poder también en el ámbito privado. Por lo tanto, se crea un nuevo espacio propicio para la reconstrucción de las relaciones de género.

Las prácticas de las mujeres campesinas, a partir de la implementación de la Campaña para la Producción de Alimentos Saludables, reafirman la lucha por la soberanía alimentaria como un proyecto de transformación de la sociedad y como un principio de acción y de instrumento político.

Luchar por la soberanía alimentaria no significa solo cuestionar el modelo de producción capitalista, ni solamente recuperar y valorizar la cultura y conocimiento tradicional campesino. La lucha por la soberanía alimentaria debe fortalecerse y reforzar la lucha contra la opresión patriarcal sobre las mujeres y la naturaleza, dando lugar a nuevas relaciones sociales, guiadas por la solidaridad, el respeto, el reconocimiento de la diversidad, el cuestionamiento de las desigualdades y la crítica a la división sexual del trabajo.

 

Laeticia Jalil
Programa de Posgrado de Ciencias Sociales en Desarrollo, Agricultura y Sociedad, (CPDA), Universidad Federal Rural de Río de Janeiro.
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Referencias
- Butto, A., y K. Hora, 2008, “Mulheres e reforma Agrária no Brasil”. En: (ORG) Lopes y Zarzar, A experiência recente no Brasil. MDA, Brasília.
- Fischer, Isaura Rufino, 2006. O protagonismo da mulher rural no contexto da dominação. Fundação Joaquim Nabuco – Massangana, Recife.
- Movimento das Mulheres Camponesas (MMC). Passo Fundo (RS). http://www.mmcbrasil.com.br