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Mar, Sep

El proceso hacia la agroecología de las organizaciones sociales en Chiapas

Volumen 22, número 2
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El estado de Chiapas, al sureste de México, es uno de los más importantes productores de café del país. La mayor parte de su producción la realizan agricultores de pequeña escala en cafetales de menos de dos hectáreas, y más del 90 por ciento de la producción se exporta a Estados Unidos y Europa.

Durante los últimos 20 años, más de 10.000 de estos agricultores han optado por la producción orgánica, beneficiándose así de mejores condiciones de mercado.

La principal motivación de los productores para emprender el proceso de transición a dinámicas agroecológicas es la de obtener mejores precios en el mercado para sus productos. Es importante señalar que la transición se da sin una guía integral que permita prevenir o detectar las dificultades del proceso, las cuales generalmente son resueltas por las organizaciones en forma aislada. Esta situación impide que, al aparecer problemas o dificultades que ya han enfrentado otros productores, los agricultores cuenten con la retroalimentación de experiencias de quienes ya han pasado por ellos.

Los productores de café y el equipo de la ONG discuten cómo producir miel orgánica como parte de su estrategia de diversificación / Foto: Autores

Los cambios en los modelos de producción se han desarrollado históricamente sin el apoyo de las instituciones gubernamentales (aunque muy recientemente el gobierno del estado de Chiapas ha creado un espacio para la promoción de productos orgánicos); el estado mexicano no ha definido siquiera su política con respecto a la producción orgánica. Sin embargo, por más de 30 años, muchas ONGs han impulsado la adopción de alternativas a la agricultura convencional que predomina en el país, así como a las estructuras de mercado asociadas a este modelo. El trabajo de las ONGs ha estado orientado por el interés en la gestión local de los recursos naturales y la recuperación de los saberes y conocimientos locales.

Arte Natura
Una de estas ONGs, Arte Natura, trabaja en la región conocida como Meseta Comiteca, cercana a la frontera de México con Guatemala. Sus acciones se dirigen al fortalecimiento de las capacidades de la población local para el desarrollo sostenible, lo que realizan a través del asesoramiento en temas específicos y mediante la organización de cursos y talleres de capacitación. El marco general en que se desarrollan sus actividades es la implementación de una agricultura de bajos insumos externos y la construcción de un mercado abastecido localmente y autosuficiente. Son concientes de que la transición a la agricultura orgánica no es sencilla ni inmediata, y de que en el proceso influyen muchos aspectos además de la simple aplicación de los estándares de la producción orgánica, la obtención de certificaciones y la exportación de los productos.

Con el interés de reforzar y mejorar los servicios que aporta a los agricultores y sus organizaciones, Arte Natura realizó un estudio para identificar los aspectos más importantes de los procesos de transición y de la forma en que son abordados por las organizaciones. El objetivo principal era obtener lecciones a partir de la experiencia de las distintas organizaciones y enriquecer el trabajo de apoyo realizado por la ONG.

Promovido inicialmente por la ONG Foro para el Desarrollo Sustentable, el estudio se realizó con cinco organizaciones sociales que tienen su área de influencia en diferentes regiones de Chiapas y que están interesadas en la adopción de técnicas agroecológicas. Tres de ellas se dedican al cultivo de café, una al cultivo de litchie (Litchi chinensis) y una más a la explotación forestal. Una de las organizaciones ya produce café orgánico certificado y está incursionando en la producción de miel orgánica, mientras que las más jóvenes están empezando a capacitarse para la transición. La mayoría de los agricultores pertenecen a la etnia tsotsil (una de las etnias de origen maya en México).

La producción de café orgánico se organiza según las tradiciones de la cultura maya / Foto: Autores

Por medio de un proceso de participación comprometida (Anderson 1999) Arte Natura enfocó la problemática de acompañamiento de las organizaciones sociales a través de cinco ejes de análisis: organización, técnicas, comercialización, financiamiento y relaciones con otros. La estrategia de investigación, iniciada en abril de 2004, incluyó visitas de campo, entrevistas y discusiones de grupo con agricultores de las cinco organizaciones y con personal técnico de las distintas ONGs que las apoyan. También se programó una reunión para la presentación de los resultados y observaciones preliminares para obtener retroalimentación de todos los actores. Durante los siguientes 18 meses, agricultores y personal técnico cooperaron con el estudio aunque en ocasiones fue difícil sistematizar sus opiniones, pues algunos agricultores se mostraban reacios al sentir que se trataba de un proceso de evaluación comisionado por alguna institución para calificar sus progresos o sus fracasos. Otro obstáculo se encontró en la negativa del personal técnico a discutir áreas que quedaban fuera de su ámbito de trabajo profesional. Fuera de estas dificultades, las discusiones y el análisis produjeron información valiosa, mostrando algunos patrones compartidos por los distintos procesos de transición.

La visión del cambio
Todas las organizaciones mencionaron la necesidad de trabajar en diversos aspectos técnicos esenciales para la transición a sistemas de producción orgánica. El primero de estos temas fue el manejo de plagas. Las cinco organizaciones han realizado alguna técnica agroecológica para el control de plagas, dado el impacto negativo que éstas tienen sobre la productividad, tanto por los efectos sobre los cultivos como por los costos y el deterioro a largo plazo que acarrea el uso de plaguicidas químicos.

Otra tecnología que ha tenido bastante aceptación es la construcción de barreras vivas dentro o alrededor del terreno, y hechas con árboles y arbustos o con hierbas entre los surcos. La importancia de estas barreras está en una mayor estabilidad del agroecosistema a través de la protección contra el viento y de su papel en el control de plagas.

En tercer lugar, dos organizaciones han aplicado técnicas de diversificación de cultivos y conservación de suelos. La diversificación representa para los agricultores una mayor capacidad de recuperación en caso de desastres naturales, sequía severa o ataque de plagas. En suma, la productividad y la estabilidad son atributos del sistema que interesan a los productores en los primeros pasos de la transición hacia la agroecología. En cambio, la resiliencia (la capacidad de los agroecosistemas para reponerse de impactos negativos y restituir sus características) es un atributo que interesa a quienes están más adelantados en el proceso y, por lo tanto, comienzan a planificar sus acciones a largo plazo, requisito indispensable en la agroecología. Pero el análisis realizado por Arte Natura mostró que los agricultores también tienen en cuenta otros aspectos, más allá de lo técnico, relacionados con los ámbitos social y económico, como se detalla a continuación.

Organización
Cuatro de las cinco organizaciones participantes consideraron que los aspectos relacionados con la organización son fundamentales, incluso más importantes que la necesidad de mejorar o modificar patrones de producción. Al mirar retrospectivamente sus propios procesos de transición, encontraron que el primer paso en todos los casos fue organizarse. La necesidad de trabajar juntos proviene del tamaño mismo de sus tierras: los agricultores de pequeña escala producen en pequeña escala, mientras que los intermediarios y comerciantes van en busca de volúmenes mayores. La necesidad de establecer alianzas con otras organizaciones para sobreponer esta dificultad, fácilmente puede resultar en la “absorción” de una organización pequeña por una mayor, haciendo que la primera pierda parte de su independencia y autonomía. Por otra parte, es común que al establecer una alianza entre varias organizaciones pequeñas, se haga necesaria la formación de una entidad burocrática encargada de la coordinación, y con ella aparezca una especie de elite –separada de sus bases– con acceso a la información de mercado y capacidad de toma de decisiones.

Comercialización
Las cinco organizaciones se plantearon como prioridad la posibilidad de acceder a mercados con mejores perspectivas en cuanto a los precios de los productos y en cuanto a su estabilidad y permanencia. La primera mirada sobre este tema mostró que no se trata del problema más relevante para las organizaciones, pues se encuentra muy difundida la idea de que la producción orgánica chiapaneca, principalmente la de café, es bien conocida en los mercados del Norte, que pagan precios altos por ella. Sin embargo, una mirada más profunda deja ver que la vinculación con los mercados externos no es tan sencilla; que poner la producción en los mercados es difícil; que se requiere de certificaciones complejas y costosas, y que se compite con muchas otras organizaciones por mercados que en realidad son aún reducidos. Además de esto, al concentrarse en los mercados foráneos se pierde de vista la necesidad de activar los mercados locales, los cuales tienen una relación directa con la seguridad y la soberanía alimentarias.

Financiamiento
El aspecto del financiamiento (acceso a recursos financieros) recibió respuestas diferentes entre agricultores y técnicos, aunque todos concordaron en que se trata de algo muy importante que no ha recibido suficiente atención. Todos los agricultores, sin importar qué cultivos producen ni con qué técnicas, mencionaron la importancia de tener acceso a créditos o financiamiento. Como sucede en muchas otras partes del país y del mundo, los agricultores chiapanecos enfrentan muchos obstáculos y dificultades para obtener crédito. Los agricultores entrevistados por Arte Natura dijeron que en su caso las dificultades son mayores, pues los bancos y las entidades financieras consideran a los cultivos orgánicos más riesgosos que los convencionales, al estar más expuestos a los ataques de plagas y enfermedades. A esto se suma la consideración, común en este tipo de instituciones, de que los agricultores tienen pocas herramientas para enfrentar estos problemas, por lo que sus cosechas no pueden ser “garantizadas”. La baja posición de este aspecto en la jerarquía de las prioridades de las organizaciones no refleja que le resten importancia, sino que el acceso al financiamiento es muy difícil para ellos y por eso limitan la energía empleada en conseguirlo.

Relaciones con otros
Una de las observaciones más frecuentes en relación con los procesos de transición, es que ésta suele realizarse en condiciones de aislamiento. Los agricultores interesados en modificar sus sistemas de producción lo hacen, generalmente, sin tener como referencia una experiencia previa, sin analizar casos preexistentes o sin saber lo que sucedió a otros agricultores que han transitado por el mismo camino. Esta observación sirvió para comprender que ni las organizaciones campesinas ni las ONGs que las apoyan le dan importancia al análisis de sus experiencias o a la difusión de sus aprendizajes con otros campesinos. También refleja las dificultades de comunicación propias de las áreas rurales.

El estudio también encontró debilidades en las relaciones entre los propios campesinos y las ONGs. A pesar de que en su planteamiento estratégico las ONGs buscan la participación, el trabajo de asesoramiento no es siempre participativo. Los trabajadores extensionistas reconocen que el conocimiento local tiene un valor, pero parece que aún relegan este valor a un nivel inferior con respecto al conocimiento “traído de fuera” por la ONG. Conscientemente o no, los agricultores mismos asumen un papel pasivo, como si estuvieran a la espera de instrucciones sobre cómo proceder. Los programas de asesoramiento, en consecuencia, dependen más de lo que los asesores pueden aportar que de lo que los agricultores realmente necesitan.

Consideraciones finales
El estudio confirmó que en Chiapas, como en tantos otros lugares, la decisión de cambiar o de iniciar el proceso de transición hacia la producción orgánica, no parte siempre de aspectos ambientales sino que son los aspectos económicos sus principales motivadores. No hay duda de que el factor central es un mejor ingreso, pero tanto los campesinos como las ONGs tienen intereses más diversos. Las prácticas agrícolas demuestran que los campesinos están preocupados por la agrobiodiversidad, la conservación de agua y suelos, los patrones de siembra o la asociación de determinados cultivos. Al mismo tiempo, los programas de asesoramiento de las ONGs locales incluyen mucho más que la producción para la exportación: consideran también las prácticas y técnicas locales, la seguridad alimentaria, la diversificación de cultivos y hasta información relacionada con los derechos humanos.

Otro elemento clave arrojado por el estudio es que los procesos de transición en esta región de Chiapas no siguen modelos fijos. Tanto los agricultores como los asesores resuelven problemas “sobre la marcha”, utilizando los recursos que están a su alcance (mano de obra, recursos financieros, apoyo externo). Al mismo tiempo, las distintas organizaciones campesinas muestran que aún en condiciones similares y con motivos similares, cada experiencia de transición adopta sus propias características, dependiendo de la importancia asignada a cada uno de los aspectos que sirvieron a Arte Natura como ejes de análisis. En cualquier caso, el estudio demuestra la importancia de planificar cuidadosamente el proceso, tanto para los campesinos como para los extensionistas.

La experiencia de las organizaciones campesinas de Chiapas ilustra claramente las dificultades que implica un proceso de transición. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, los procesos de transición de estas organizaciones chiapanecas han sido exitosos, especialmente si se piensa en el amplio porcentaje de agricultores de la región que hoy pueden ser considerados orgánicos. Pensando en el futuro, es muy importante evitar el enfoque que considera que la transición es un proceso solamente técnico. Al contrario: la sostenibilidad de los procesos sólo puede asegurarse si se toman en cuenta simultáneamente todos los aspectos en la planificación de las actividades.

En cuanto a los problemas que se presentan en la relación intercultural entre campesinos y asesores, muchas veces los intentos por cambiar de paradigma demuestran que la adopción de la agroecología va de la mano de las técnicas participativas, pero esto no es automático. La transición a la agroecología es mucho más amplia que el aprendizaje de técnicas agroecológicas. Significa una transición más amplia hacia el reconocimiento de los valores y limitaciones de los dos mundos: el conocimiento local y el conocimiento que viene de fuera. Implica también la educación para impulsar el diálogo entre los dos mundos y el empoderamiento y reconocimiento de los habitantes del medio rural.


Teresa Santiago y Max García
Arte Natura
Calle Central 135 B, La Trinitaria, Chiapas, 30160 México
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Referencias
- Alemán, S. T., 1998. Investigación participativa para el desarrollo rural, la experiencia de Ecosur en los Altos de Chiapas. Red de gestión de recursos naturales/Fundación Rockefeller. Serie: Estudio de Caso sobre Participación Campesina en Generación, Validación y Transferencia de Tecnología, México.
- Anderson, S., 1999. Centros de investigación e investigación participativa. Temas de discusión e implicaciones para un caso de México. En: J. Blauert y S. Zadek, 1999. Mediación para la sustentabilidad. Plaza y Valdés/CIESAS/The British Council/ IDS. México.
- Busch, L., W. B. Lacy, J. Burkhardt y L. Lacy, 1990. Plants, Power and Profit. Basil Blackwell. Oxford.
- Scoones, I. y J. Thompson, 1994. Knowledge, power and agriculture-towards a theoretical understanding. En: I. Scoones, y J. Thompson (eds.), Beyond farmer first. Intermediate Technology Publications. Reino Unido.