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Sáb, Sep

Estudio de indicadores de sostenibilidad del sistema familiar campesino en ecosistema de montaña: el caso de la comunidad de Tres Cruces

Volumen 19, número 0
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Este estudio muestra el análisis de indicadores de sostenibilidad de un sistema familiar campesino de la comunidad de Tres Cruces (ubicado en el cantón Ramadas de la Provincia Tapacari, del Departamento de Cochabamba, Bolivia), donde por las características geográficas y climáticas se practica una agricultura de montaña mayormente de secano, complementada con riego.

Este trabajo se llevó a cabo con el objetivo de describir, analizar y determinar los indicadores de sostenibilidad dentro de la estructura propia de un sistema de producción familiar campesino, considerando los aspectos productivos y socioeconómicos, a través de una comparación transversal.

Para el análisis de este estudio se ha utilizado el Marco para la Evaluación de Sistemas de Manejo de Recursos Naturales incorporando Indicadores de Sustentabilidad (MESMIS), y el enfoque Histórico Cultural Lógico (HCL) propuesto por AGRUCO. El trabajo de investigación se realizó siguiendo la metodología de la Investigación Participativa Revalorizadora (IPR), como metodología de valoración del conocimiento local y generadora de procesos reflexivos.

Procedimiento metodológico

Cultivo de hortalizas en terrazas de absorción del predio familiar de Marcelino Coca. Comunidad Tres Cruces / Foto: S. Frías

La metodología empleada considera que todo trabajo de investigación implica la socialización y revalorización de las experiencias, conocimientos y estrategias que llevan al desarrollo sostenible de las comunidades campesinas. El trabajo se desarrolló en tres etapas principales: la preparación y organización del estudio de caso (considerando la definición del objeto de evaluación, la recolección de información secundaria, y la coordinación y búsqueda de consenso); el trabajo de campo (incluyendo la recopilación de información, la determinación de los puntos críticos, la selección de criterios de diagnóstico e indicadores, y la medición y monitoreo de indicadores); y la sistematización y redacción del documento final, donde se analizaron los resultados y se elaboraron las conclusiones y recomendaciones.

La unidad de análisis del presente estudio es el sistema familiar interrelacionado con el comunal, puesto que ambos sistemas son complementarios y no actúan aisladamente. Para el análisis y fines metodológicos se han tomado el sistema de conocimiento local y el sistema agroecológico, considerando sus componentes, sus manejos y los indicadores de sostenibilidad de cada uno. El sistema de conocimiento local es el sistema de referencia (ver Fig. 1), donde la familia de estudio, en su particular modo de percibir y entender su entorno a partir de la praxis de su cultura en su relación con la naturaleza, realiza el manejo de sus componentes productivos (como la conservación de suelos, los movimientos interzonales extracomunales, el manejo del sistema forestal). Por otro lado, según la propuesta de AGRUCO, el sistema agroecológico es aquel que produce cambios en el sistema familiar y comunal (a partir del enfoque agroecológico y la inclusión de la agroforestería, el aumento de prácticas de conservación de suelos, etc.). Esta propuesta surge de la participación activa en el Proyecto de Capacitación en Agroforestería y Conservación de Suelos (CACS) con el que AGRUCO ha implementado nuevas tecnologías y saberes (ver Fig. 2), en las que destacan componentes como la revalorización del saber local, la conservación de suelos, la agroforestería, la equidad en la participación, o el reforzamiento de la organización (AGRUCO, 1999).
El sistema familiar campesino

En la comunidad de Tres Cruces se seleccionó a la familia de Marcelino Coca, por ser ésta una familia que mediante la asistencia a cursos y su relación con varios proyectos, ha ido realizando innovaciones tecnológicas constantes a su sistema de conocimientos y producción familiar. Así, frente a otros sistemas familiares, este caso muestra aparentemente un grado de sostenibilidad mayor, pues ha ido adaptándose a las circunstancias. La familia de Marcelino se presenta como un caso interesante de análisis de la sostenibilidad del sistema campesino en ecosistemas de montaña.

Los terrenos de Marcelino Coca no se limitan a las parcelas circundantes (en el sector de Ch’uñawi) que son aptos para la agricultura y la forestación, sino que incluyen también a otros que se encuentran en otras zonas agroecológicas (a los que por lo general se accede a través del matrimonio o las relaciones de parentesco sanguíneos y equitativos). Lo que sigue describe los diferentes componentes, aunque cabe aclarar que para estudiar el sistema campesino debemos analizarlo como un todo, ya que los componentes del sistema están interrelacionados y no pueden ser separados si se quiere hacer un estudio de sustentabilidad.

Subsistema agrícola
La familia de Marcelino Coca realiza una agricultura de bajos insumos externos y poco uso de energía, que se caracteriza por el manejo de una amplia diversidad de cultivos de granos, tubérculos y hortalizas. Gracias al manejo de parcelas en distintos pisos altitudinales logra una complementariedad eco-simbiótica, y el manejo de su calendario agrícola lo hace en base a la predicción climática, a partir del saber local. El manejo de la fertilidad del suelo se basa en las rotaciones, asociaciones de cultivos, el descanso de los suelos, y el uso de abonos orgánicos como complemento.

Dentro de la actividad agrícola se distinguen dos ciclos: por un lado están las siembras mishkas (tempranas) realizadas en la época seca con uso de riego, para el cultivo de papa y de cebada o avena para forraje. Por el contrario, en la siembra grande o jatun tarpuy, que se realiza en la época de lluvias (en los meses de septiembre a diciembre) se cultiva papa, maíz, cebolla, haba, trigo, avena, arveja y otros.

Subsistema ganadero
La ganadería es un componente de mucha importancia dentro de la vida de las comunidades andinas, y es manejada por las familias con diversos fines: es un seguro o caja de ahorro porque con la venta pueden adquirir alimentos u otros bienes o servicios necesarios; y también es utilizada como herramienta de trabajo, medio de transporte y también como complemento en la alimentación. De la mayoría de los animales se obtienen productos con los cuales las familias tratan de diversificar su alimentación, como el queso, charque, y también materiales como el cuero para elaborar correas para el yugo, o lana para prendas de vestir. Estos productos derivados de la actividad ganadera de la familia son comercializados en las ferias locales o redistribuidos al interior de la comunidad a través de las relaciones de reciprocidad.

La organización del sistema de pastoreo está en función del clima. El pastoreo libre en la época seca permite el traslado de los rebaños a la zona denominada como pajonal, posibilitándose así el acceso del ganado a la diversidad forrajera existente. El pastoreo controlado se da en la época de lluvias; en este periodo las familias se trasladan a sus ch’ujllas o viviendas temporales junto con sus rebaños con el objetivo de «guanear» (que los animales dejen el estiércol) sus parcelas por medio de corrales itinerantes y aprovechando el consumo de rastrojos.

Subsistema agroforestal
Antes de la ejecución del proyecto, la familia de Marcelino Coca ya tenía un bosquecillo de eucaliptos que actualmente tiene de 10 a 12 años. Mayormente usa la leña para cocinar o para hacer chicha, y los troncos se venden o se usan para la construcción del techo de las casas. La familia señala que van «repicando» (reponiendo) constantemente los eucaliptos extraídos, y que de la semilla que cae en septiembre, hacen almácigos en el suelo que luego los plantan con las lluvias (diciembre). Citando a Marcelino: «La motivación para hacer esos trabajos de forestería es que para la construcción de las casas faltaba material, madera, palos; entonces yo pensé en implantar mi propio bosque aprovechando que tengo terrenos no aptos para cultivar y ahí lo puse. Ahora con AGRUCO, con el proyecto de forestería, nos han dado plantines y he colocado en mis parcelas, eso es un buen apoyo».

Subsistema sociocultural

Éste comprende todos los aspectos de la vida social y espiritual de la familia, lo que tiene mucho que ver con la toma de decisiones, la equidad en el manejo de los recursos naturales y las relaciones entre las personas (reciprocidad, especialmente útil ante la escasez de mano de obra para el desarrollo de las actividades agropecuarias). Este subsistema es el que dinamiza al conjunto de componentes del sistema familiar y comunal.

En la cosmovisión andina el manejo del subsistema familiar o comunal es de reposición y no de extracción como lo es en la producción convencional. Puesto que con la cultura se tienen valores y actitudes de respeto a la naturaleza, mediante rituales o fiestas se realiza la reciprocidad y diálogo con la naturaleza y las deidades con el fin de restaurar el equilibrio. Para el andino la naturaleza es un ser vivo con el que se interactúa constantemente, manifestándose esto en las relaciones de tipo social y espiritual, lo que tiene connotaciones en lo productivo.
Puntos críticos e indicadores de sostenibilidad

Determinar las prácticas agroecológicas que permitan el equilibrio de un sistema resulta importante, pues para desarrollar y evaluar la sostenibilidad de un sistema productivo es necesario primero explicar el proceso de producción como tal y su influencia en las relaciones económicas, sociales y organizativas de las comunidades campesinas de los ecosistemas de montaña, para luego hacer un balance e identificar los criterios locales que determinan los índices de sostenibilidad que nos permitan proyectar al ecosistema y al predio campesino en el tiempo.

En el Cuadro 1 detallamos los puntos críticos encontrados en los sistemas de conocimiento local y agroecológico, divididos según los atributos y los criterios de diagnóstico. Para el presente estudio hemos seleccionado algunos puntos críticos que refuerzan o vulneran la sostenibilidad del sistema.

Productividad y diversidad

En cuanto a la diversificación de la producción, la familia maneja varias parcelas al mismo tiempo y en diferentes agroecosistemas, las que pueden ser contiguas o estar alejadas, dentro de la misma comunidad o fuera. Las parcelas, por lo general, se encuentran en diferentes momentos de su ciclo de actividad (rotación o descanso), buscando de esta manera diversificar la producción y complementar la alimentación. Podemos decir que existe complementariedad agrícola y ecosimbiosis a través del movimiento poblacional intracomunal y extracomunal, lo que permite la diversificación productiva.

La familia Coca cuenta con varias especies y según el testimonio del comunario, el incremento de la producción en el área con conservación de suelos (terrazas de formación lenta) es significativo (25 a 45 por ciento). Los compromisos y necesidades que tiene la familia determinan el destino de la producción, y de la siembra grande se selecciona la semilla para la próxima siembra, consumiéndose sólo el 50 por ciento, y el resto se reserva para la redistribución en fiestas y otros compromisos. Un pequeño porcentaje se destina para la venta o el intercambio (trueque) que se realizan en la feria de Waka Playa y en la feria de Quillacollo, el resto es usado para la redistribución en las relaciones de reciprocidad. Se puede observar que el destino al mercado es casi nulo, por tanto su acceso a fuentes de dinero se restringe a los trabajos de jornaleo, realizados en la localidad de Parotani.

Area: A= Ambiental, E = Económico, S = Social, C = Cultural
Métodos: a = Entrevista, b = Muestreo, c = Revisión bibliográfica, d = Observación participante.

Cuadro 1. Puntos críticos, criterios de diagnóstico e indicadores para la evaluación de la sostenibilidad del sistema campesino en ecosistema de montaña, caso de la Comunidad Tres Cruces

Estabilidad y conservación de recursos

Este punto se refiere a la conservación de la biodiversidad de los cultivos, la que se realiza mediante el mantenimiento de las variedades locales de papa (wayk’us) y maíz. Existe también la tendencia a la introducción de nuevas variedades gracias al relacionamiento creciente con el mercado, donde adquieren estos productos para aumentar y diversificar su producción. Las tecnologías locales de conservación de la cosecha como el k’ayru, el troje, o el putucu, se han mantenido en el tiempo debido a su efectividad y a la adaptabilidad a la zona donde preferentemente guardan las semillas nativas. Con diferentes proyectos realizados en la zona (como el Proyecto de Capacitación en Agroforestería y Conservación de Suelos - CACS, o el Proyecto de Desarrollo de Tecnologías Apropiadas) se han incorporado siete tecnologías, entre ellas la referida a la conservación de la biodiversidad y el manejo de la semilla mediante los silos de verdeo.

Por otro lado, la familia de Marcelino Coca realiza trabajos de mejoramiento y conservación de suelos, los cuales actualmente se aprovechan para el cultivo. Según las apreciaciones de Marcelino, la cantidad de prácticas de conservación de suelos ha aumentado, y si bien él ya las realizaba, su implementación se ha visto reforzada con el proyecto CACS que se lleva a cabo en la comunidad: «He visto que a partir de la realización de terrazas de formación lenta un poco ya hemos recuperado nuestros suelos realizando las calzas, y estamos sujetando la tierra para que las aguas no se lo lleven a los ríos hacia abajo».

La conservación de suelos mediante prácticas tradicionales como las pirkas (calzas de piedra al pie de la parcela), los cercos vivos, las rotaciones, el barbecho, o el chaqueado, se ha reforzado con el proyecto de agroforestería y conservación de suelos que se ejecuta en la comunidad de Tres Cruces. Los cursos y viajes de intercambio de experiencias realizados como parte del proyecto han servido para la innovación de prácticas de conservación de suelos mediante el control de cárcavas, zanjas de infiltración, terrazas de formación lenta y terrazas de absorción. Según la evaluación del Proyecto CACS, el número de familias que realiza este tipo de prácticas se ha incrementado en un 50 por ciento durante y después del proyecto. Lo que ha permitido lograr, en este punto, un alto grado de sostenibilidad.

Estabilidad y distribución de riesgos

En cuanto al manejo integral de subsistemas, se ve que, al saber utilizar la diversidad climática y la diversidad de altitudes, los comunarios conocen las ventajas que brinda la naturaleza con la cual ya están relacionados. Es por ello que la familia del estudio, al igual que otras de la comunidad, emplea el manejo complementario de los subsistemas porque en la racionalidad andina todo tiene que ver con todo, nada está aislado, y estas relaciones son de mutuo beneficio.

Desde hace años, alrededor del 95 por ciento de las familias de la comunidad realiza un manejo integral de su sistema familiar y sus componentes, y a medida que se van incorporando nuevos elementos a los subsistemas se va buscando el equilibrio. Se puede decir entonces que hay una alta tendencia a la sostenibilidad en este sentido.

En esta distribución de riesgos también interviene la predicción del clima, la que puede ser explicada en función a la relación del hombre andino con la naturaleza. Los indicadores naturales del clima son la flora, fauna y meteoros; estos elementos de la naturaleza presagian años buenos, normales y malos, porque condicionan la intensidad, el adelanto o retraso de las precipitaciones pluviales. Además permiten predecir, a través de la interpretación de sus reacciones, los cambios o el comportamiento climático, la presencia de heladas y otras inclemencias climatológicas.

Pero el campesino no confía a ciegas en los bioindicadores o en los meteoros, porque sabe que mañana pueden darse nuevos cambios generales en el clima. Por este margen de inseguridad en la previsión del clima, los campesinos se reservan alternativas que les ayuden a superar las condiciones adversas, como el preparar los terrenos de cultivo en diferentes zonas para responder a más de una alternativa posible del clima, la determinación de sembrar en ladera y/o en la pampa la hacen de acuerdo a la cantidad de precipitación esperada, además toman en cuenta el factor suelo y el tipo de cultivo.

En relación al conocimiento de indicadores, Marcelino Coca conoce de 12 a 33 indicadores. A nivel comunal el 100 por ciento conoce o maneja indicadores climáticos.

Equidad y relaciones de reciprocidad y género

Las relaciones de reciprocidad son muy importantes para la familia, pues mediante ellas logra la complementariedad y el equilibrio del sistema. Mediante el ayni (prestación de servicios de mano de obra o alimentos entre las familias para las actividades agrícolas, pecuarias o construcciones), la yanapa (ayuda entre vecinos o parientes para actividades agrícolas, etc.), la mink’a (contratación verbal de servicios de mano de obra para la realización de actividades diversas) y otras formas de reciprocidad logran completar las tareas agrícolas y pecuarias, pues como la mano de obra es escasa en la comunidad, el comunario «echa mano» a las relaciones de parentesco y lazos espirituales como el compadrazgo y otros para compensarla. A menor mano de obra disponible mayor será la importancia de las relaciones de reciprocidad, lo cual contribuye a la sostenibilidad del sistema.

El proyecto que se ha ejecutado en la comunidad ha servido para reforzar estas relaciones de reciprocidad mediante el trabajo en grupos y la implementación de los jornales como aporte comunal. Ancestralmente, la familia maneja los rituales y las relaciones de reciprocidad, habiéndose estas últimas incrementado en un 80 por ciento luego de la intervención del proyecto CACS. Podemos concluir diciendo que si se restringen estas relaciones sociales y espirituales, el sistema se vuelve más vulnerable.

En cuanto a la equidad de género, la participación de la mujer dentro de la familia siempre ha tenido importancia, ya que en la mayoría de los casos es ella la que decide el destino de la producción. Hasta hace unos cinco años, la participación de la mujer en reuniones era casi nula (8%) a nivel sindical y comunal, pero con la intervención del Programa AGRUCO y las reflexiones constantes, se ha logrado que las mujeres se organicen y se les dé importancia al momento de tomar decisiones. Ahora se tiene una organización de mujeres (donde participa el 65% de ellas) que, complementariamente al sindicato, toma decisiones y se reúne regularmente.

Adaptabilidad y capacidad de innovación

Cultivo de papa en parcela con terraza de formación lenta. Comunidad Tres Cruces  / Foto: S. Frías

En los Andes se practica una agricultura de bajos insumos, donde se da prioridad a los recursos localmente disponibles (semillas, abonos, energía humana), pero sin descartar la introducción y adopción de insumos externos como los fertilizantes químicos, semillas mejoradas y energía no renovable. Este hecho se traduce en la generación de nuevas tecnologías para la producción, que después de un proceso de investigación local son adoptadas por los comunarios para mejorar su producción. Los resultados obtenidos pasan por un proceso de validación, realizado por los mismos comunarios, con el fin que algunas nuevas tecnologías puedan ser luego utilizadas y difundidas en otros contextos similares.

Las innovaciones no sólo vienen del exterior de la sociedad campesina, sino que los campesinos también experimentan e innovan. Su manera de seleccionar y almacenar las semillas, de conservar y de cultivar la biodiversidad mediante las asociaciones de cultivos, de variedades de muchas especies, y el uso diferencial de los diferentes pisos ecológicos, pueden considerarse como innovaciones, con la diferencia que ellas se confunden con la actividad diaria de producción y tienden más a la reproducción que a la acumulación. Entonces creemos que para ver sostenibilidad real habría que poner mayor énfasis en lo que es la capacitación a los jóvenes. También sabemos que en las familias campesinas la mujer tiene un rol importante en la toma de decisiones, por lo que es necesario hacer un esfuerzo para capacitarla, con especial énfasis en las mujeres jefes de familia, y en las adolescentes, incorporando al conjunto de lo que es la vida de la comunidad en el proceso innovador.

La participación en cursos, talleres, trabajos de investigación y otros ha ido motivando a los comunarios a adoptar e innovar las tecnologías. Luego viene la experimentación, la recreación y la transmisión de conocimientos, por ello decimos que el campesino está en un constante proceso de aprendizaje e innovación. Por otro lado, la transmisión de conocimientos es a través de una herencia que no es meramente material, sino que incluye a la cultura, los conocimientos y las tecnologías, por tanto si no existiese la transmisión oral de padres a hijos, esta herencia no material se perdería y el manejo del sistema de producción sería más vulnerable y menos sostenible. En la familia en estudio, la transmisión y difusión del conocimiento es constante de padres a hijos. Para que el manejo de sus sistemas de producción sea más sostenible, se requiere también la redistribución del conocimiento.

Autogestión: organización campesina fortalecida y sistema de cargos

La participación en las reuniones mensuales y extraordinarias se ha incrementado en un 30 por ciento, ya que antes del proyecto la asistencia no era regular; el proyecto CACS ha dado importancia a la organización y la capacitación. Cuando las familias participan de la organización y de la toma de decisiones, los sistemas familiar y comunal se fortalecen.

En cuanto al sistema de cargos, en la cosmovisión andina existe el thakiy o camino, según el cual los miembros del sindicato tienen la obligación de rotar en los cargos sindicales con el fin de ganar experiencia y avanzar en la escala jerárquica de responsabilidad social de la comunidad. La familia de Marcelino ha participado en todos los cargos, y él mismo ha sido dirigente en varias oportunidades. Este es un sistema de responsabilidades en la que se ayuda a la persona a tomar decisiones, se la ayuda a crecer, contribuyendo así a formar comunarios capaces de mantener el sistema en el tiempo.

Autogestión: influencia del proyecto

Desde 1989, AGRUCO ha apoyado en la producción de tubérculos y granos andinos en la comunidad de Tres Cruces, facilitando semilla de papa y de hortalizas, además de la fertilización orgánica del suelo y el control ecológico de plagas y enfermedades. Por medio del proyecto se pretendió ampliar las acciones de manejo de sistemas agroforestales a nivel de toda la comunidad, con usos como forraje, alimentación humana, construcción de herramientas, etc., incentivando su utilización a través de la regeneración y conservación de especies nativas que permitan un mejoramiento de la calidad de vida.

Haciendo un balance de la influencia del Proyecto CACS en la comunidad y la relación de ésta con el Programa AGRUCO, puede decirse que el balance es positivo en cuanto ha sido posible crear espacios de reflexión constante mediante la participación en las reuniones mensuales, la implementación de algunos cursos sobre distintos temas a solicitud de los comunarios, y la realización de cursos para estudiantes en la comunidad.

Conclusiones

En la evaluación y la construcción de indicadores de sostenibilidad de los ecosistemas de montaña, especialmente considerando una propuesta agroecológica para un sistema de producción campesina en los Andes, se deben considerar todas las características de heterogeneidad del agroecosistema. Esto incluye la diversidad sociocultural y la variabilidad genética de los recursos naturales, como aspectos fundamentales para un manejo sostenible de la agricultura, donde se incluye el componente cultural (saber local, ritos, predicción climática, etc.).

El marco de evaluación MESMIS prueba ser de mucha utilidad para la evaluación de sistemas incorporando indicadores de sostenibilidad. Con el enfoque HCL se da mayor énfasis a lo cualitativo, permitiendo tomar en cuenta criterios locales para esta medición y la cosmovisión que tienen los habitantes de esta zona. Hay pues una buena complementariedad entre estos dos métodos.

La organización de la producción, y por ende la sostenibilidad del sistema de producción familiar, es el resultado de una serie de decisiones que no son solamente económicas, sino que más bien se basan en la concepción del tiempo – espacio sagrado que tiene la familia campesina asentada en un territorio, y cuya reproducción biológica y social se basa en los diferentes recursos (suelo, agua, cultivos, insumos, mano de obra, y otros) característicos de su ecosistema. A lo largo del proceso productivo, esta organización se hace fundamentalmente para satisfacer y garantizar la seguridad alimentaria, la reproducción de la familia y del proceso productivo; también la diversificación de cultivos le permite equilibrar su alimentación, conservar la biodiversidad y minimizar los riesgos climáticos. El manejo del territorio y de la producción está ligado a los patrones sociales y culturales que rigen en las diferentes zonas agroecológicas.

En el mundo andino el equilibrio ecológico no se logra enfocando unilateralmente el ecosistema, sino que este equilibrio recién se produce cuando existe un equilibrio entre sociedad, naturaleza y sociedad extra-humana. En este sentido, en adelante no podemos limitarnos a aspectos netamente técnicos, sino que debe tomarse en cuenta que lo técnico está estrechamente entretejido con la cultura religiosa (ritos) y lo social (organización), generando un conjunto cualitativo nuevo, que es más que la suma aritmética de sus componentes, llamado «tecnología andina» o «tecnología campesina andina».

Podemos concluir diciendo que el sistema de conocimiento local familiar tiende a la sostenibilidad en la medida que el manejo de sus subsistemas o componentes sea hecho con un enfoque integral —donde no necesariamente se prioriza el dinero— y con constantes innovaciones tecnológicas y recreación de saberes, conocimientos y prácticas sociales y materiales.

 

Sandy C. Frías R. y Freddy Delgado B.

Sandy Frías
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Freddy Delgado
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AGRUCO, Cochabamba, Bolivia

Referencias

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