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Sáb, Mar

El complejo productivo ecológico. Potencial estrategia de fomento de la transición agroecológica en Bolivia

volúmen 37, número 1
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Desde la práctica en campo, en el tejido de redes, hasta el nivel más amplio de la planificación estatal para la producción, ¿qué lugar ocupa la agroecología? La sistematización de la experiencia boliviana en el contexto de los “complejos productivos”, nos permite entrever las dimensiones de la tarea de llevar a cabo procesos de transición agroecológica.

Productora ecológica de San Lorenzo, Tarija. Lubert Chirinos, Practical Action

El texto plantea algunas reflexiones acerca de las potencialidades del complejo productivo ecológico en el debate sobre el fomento de la agroecología en Bolivia, a partir de los resultados del proceso de sistematización y capitalización del proyecto “Producimos para Vivir Bien: Programa de inclusión y desarrollo del complejo productivo ecológico en Bolivia”, financiado por la Unión Europea y ejecutado por la Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia (AOPEB) y Practical Action (Soluciones Prácticas), del 20 de diciembre de 2016 al 20 de diciembre de 2020, en 15 municipios de 7 departamentos de Bolivia: Camargo (Chuquisaca); Achocalla, Caranavi, Sica Sica, Palos Blancos, Alto Beni y Coroico (La Paz); Salinas de Garci Mendoza (Oruro); San Pedro de Buena Vista y Tupiza (Potosí); San Ignacio de Velasco y Yapacani (Santa Cruz); Padcaya y San Lorenzo (Tarija) y Rurrenabaque (Beni).

La sistematización, entendida como una interpretación crítica del proceso impulsado por el proyecto, se llevó a cabo con el objeto de aprender, mejorar y generar conocimiento transformador, y conocer los avances y desafíos de la producción ecológica en Bolivia desde el marco de análisis de los complejos productivos y del enfoque agroecológico.

El enfoque metodológico consistió en un método práctico que apoya la tarea de describir y analizar experiencias para alcanzar su completa documentación o capitalización de acuerdo a la metodología “aprender haciendo” (Chávez- Tafur, 2006). En este sentido, las herramientas diseñadas para recoger la información de la experiencia permitieron describir lo vivido y logrado, e incluir dificultades y resultados no esperados. Asimismo, las matrices de volcado y análisis de la información contienen una serie de parámetros definidos en relación con los objetivos y estrategias de la experiencia del proyecto y del marco de análisis, que fueron la guía general. Cada uno de los parámetros contiene un conjunto de indicadores que ayudan a especificar los aspectos más relevantes que han influido (positiva o negativamente) o que han tenido, tienen o tendrán relación con las actividades y los resultados de la experiencia (Chávez-Tafur, 2006).

Con la intención de contribuir al debate sobre la promoción de la agroecología a partir de las lecciones aprendidas y la experiencia práctica sobre la relación entre acciones, actores y distintos contextos territoriales en la implementación del complejo productivo ecológico en Bolivia, se plantean una serie de interrogantes que orientaron el proceso de sistematización del proyecto:

  • ¿Cuáles son las características de un complejo productivo ecológico en Bolivia?
  • ¿Qué factores/condiciones deben existir para que se desarrolle un complejo productivo ecológico en Bolivia?
  • ¿Cuál es el rol y participación de la AOPEB y las organizaciones de productores ecológicos (OPE) en el complejo productivo ecológico en Bolivia?

Marco teórico: los complejos productivos y la agroecología en Bolivia

La “economía plural” ha sido el camino señalado por el Estado Plurinacional de Bolivia para Vivir Bien (ver recuadro en p. 40); en ella, los complejos productivos constituyen la piedra angular pues ahí los actores encuentran los caminos para la innovación, el crecimiento y el desarrollo. El Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) reconoce explícitamente en el “Pilar 4, Soberanía científica y tecnológica con identidad propia” y en el “Pilar 6, Soberanía productiva con diversificación”, el rol de los complejos productivos.

En un ámbito territorial específico, los procesos productivos por rubros y productos buscan su articulación entre sí, constituyendo entramados productivos territoriales para lograr un desarrollo económico de acuerdo a las diferentes macroregiones y regiones del país, dinamizándose unos a otros y creando redes productivas con diferentes actores conectados y enlazados. En este contexto, para su pleno desarrollo, un complejo productivo requiere de condiciones básicas como el fortalecimiento de ciudades intermedias, la infraestructura para la producción y la constitución de un núcleo articulador que facilite las conexiones entre los actores productivos y de ellos con los servicios necesarios para su consolidación (tecnología, servicios financieros y servicios básicos) (PDES, 2015).

Los complejos productivos tienen como prioridad fortalecer potencialidades y capacidades productivas de los productores y las productoras y las organizaciones sociales, cooperativas, asociaciones y comunidades productivas del país, con asistencia técnica, formación y provisión de insumos y servicios necesarios para la producción y transformación. Esto permite que un complejo productivo territorial (CPT) sea mucho más que una cadena productiva. Es un concepto sistémico en el que los actores, recursos e interconexiones toman lugar y hacen realidad las metas y objetivos para los cuales se articulan (AIRAD/GIZ, 2019).

Las redes son, por tanto, los espacios naturales de los CPT y es en este contexto donde desarrollan acciones, estableciendo nexos y relaciones que impulsan a los diferentes actores involucrados. Sin el establecimiento de redes, que pueden ser plataformas u otros mecanismos de articulación, se dificulta la sostenibilidad de los procesos (AIRAD/GIZ, 2019).

A partir de lo anterior se sintetizan y conceptualizan los CPT como sistemas o conjuntos de elementos interrelacionados que buscan un objetivo común y cuya dinamización se lleva a cabo mediante la construcción de redes. En este sentido, junto al análisis del marco agroecológico, se organizaron y definieron los distintos ejes y dimensiones de análisis para capitalizar la experiencia del proyecto.

La agroecología –o agroecologías, como definen algunos autores–, presenta una noción polisémica: como ciencia, como movimiento social y como práctica agrícola, su caracterización también depende de la escala del enfoque: parcela, agroecosistema y sistema alimentario.

Aquí consideramos a la agroecología como un enfoque que integra la ciencia de la ecología con otras disciplinas científicas y distintos conocimientos para guiar las investigaciones y acciones hacia un sistema agroalimentario más sostenible y justo (Méndez, 2019).

Esta conceptualización dialoga con la manera en que la agroecología es entendida y practicada en Latinoamérica y de forma concreta en Bolivia, a través de la AOPEB, organización promotora de la producción ecológica, la cual ha trabajado en la promoción de una agricultura basada en principios agroecológicos al considerar que este tipo de producción, de acuerdo con la definición de la Vía Campesina, va más allá de los principios ecológicos-productivos, pues incorpora otros principios y metas sociales, culturales y políticas (Rosset y Martínez-Torres, 2013).

El proyecto buscó contribuir a la implementación del PDES 2016-2020 con la participación activa del complejo productivo ecológico a nivel nacional, regional y municipal. Se trabajó sobre cuatro componentes: el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones para el fomento de la producción ecológica; el fortalecimiento de la AOPEB y de las organizaciones de productores ecológicos a través de los servicios prestados por la AOPEB; el impulso de la articulación de actores para trabajar las normativas, reglamentos relacionados con la producción ecológica, así como la formación de capacidades y liderazgos dentro de la AOPEB e impulsar procesos de consulta, y la promoción de mecanismos de comunicación efectivos y alternativos mediante una comunicación-acción que acompañase el proceso de incidencia y permitiera posicionar las propuestas planteadas a nivel municipal y nacional.

Principales resultados y discusión

Entre los principales logros que los actores del proyecto des¬tacan, se encuentra el protagonismo que las OPE adquieren a nivel local de manera que construyen políticas de fomento de la producción ecológica desde espacios locales de concer¬tación y/o planificación, no necesariamente vinculados solo al sector ecológico, y materializado en planes de fomento y reactivación (estos últimos, tras la crisis de la pandemia de covid-19) susceptibles de comprometer recursos. También el impulso y creación de nuevas plataformas que aglutinan a dis¬tintos actores de la agroecología en Bolivia, como es el recién impulsado Movimiento Agroecológico Boliviano (MAB) y el empleo de un enfoque territorial y comunitario de trabajo.

Respecto a las principales dificultades para tener una mirada clara acerca del complejo productivo, además de la pandemia de covid-19, están también las crisis políticas. Dado que era un proyecto vinculado a los tomadores de decisión, la participación de actores que no priorizan la producción ecológica, así como la debilidad organizacional de las asocia¬ciones de productores ecológicos, dificultaron la incidencia.

El análisis de la experiencia se llevó a cabo a partir de las opiniones, críticas y juicios de los y las participantes, recogi¬dos a través de 32 entrevistas a productores y productoras, autoridades nacionales y locales, equipo técnico (nacional y local) y otros actores (11 mujeres y 21 hombres), y cuatro grupos focales con 20 productoras y 8 productores. Los pa¬rámetros e indicadores utilizados se muestran en el cuadro 1.

Como lecciones aprendidas, los distintos actores resaltan, en primer término, las metodologías empleadas. Metodolo¬gías de trabajo que respetan los contextos y “lo que hay”, así como metodologías de formación de liderazgos (a través de las escuelas de líderes) validadas, enriquecidas y reconocidas.

Entender que los Consejos Municipales Económicos Pro¬ductivos (COMEP) son espacios “más grandes” que “lo ecoló¬gico”, así como la importancia de involucrar al mayor número de actores (de toda la cadena de la producción ecológica), de manera que se generen interacciones, y promover la ins¬titucionalidad en esos espacios al tiempo que se trabaja su gobernanza.

La confluencia de recursos públicos y privados se torna un elemento fundamental para la apropiación y la sostenibi¬lidad, y las alianzas entre gobiernos y organizaciones de pro¬ductores generan articulaciones que permiten orientar mejor las intervenciones a los tomadores de decisión.

La experiencia de Bolivia muestra que para desarrollar un complejo productivo es importante que exista el interés y rela¬ciones de confianza previas en los territorios así como la figura de un agente dinamizador de los procesos, pero es necesario fortalecer a las organizaciones de productores en sus capaci¬dades de abogacía con enfoques de género y generacional, y mediante metodologías transdisciplinarias, de manera que se apropien de los procesos de incidencia. Hay que interconectar a los distintos sectores y agentes de la agroecología y no solo al sector de la producción. Esto implica involucrar al consumo y a las autoridades públicas. Hace falta mayor claridad en los modelos productivos y de desarrollo y mejor correlación entre los distintos niveles de gobierno (nacional y subnacionales). Asimismo, son necesarias leyes y políticas con un enfoque de abajo hacia arriba que “escuchen” las necesidades de los productores y productoras en cuanto a acceso a créditos, in¬versiones, tecnologías, capacitaciones, mercados, diferencia¬ciones impositivas, etc., así como las del resto de los actores (fundamentalmente de los y las consumidoras).

Hay que articular intervenciones y promover las alianzas entre actores públicos y privados y entre los privados. También se debe ampliar la transferencia de la experiencia y del conocimiento generado a organizaciones con presencia en los territorios (como la Federación de Asociaciones de Municipios de Bolivia) para escalar el impacto.

La AOPEB es reconocida como una institución representativa de la producción ecológica en Bolivia. Está conformada por organizaciones de productores de base, por lo que tiene un rol de liderazgo como agente dinamizador en el proceso de desarrollo del complejo productivo en el país. Las estructuras organizativas de las OPE aún son débiles (jerárquicas, patriarcales) por lo que un elemento clave y básico en el impulso de los complejos productivos es fortalecer sus capacidades, de manera que se reconozca la mayor presencia de mujeres en la pequeña agricultura basada en principios agroecológicos y la falta de jóvenes (consecuencia de las dinámicas demográficas), buscando involucrarles y darles voz, y que se impulsen procesos de abogacía que asienten las bases para el fomento e incentivo de la producción agroecológica de acuerdo con sus necesidades de tecnologías e innovaciones apropiadas, con acceso a créditos, tierra, agua, mercados diferenciados, diferenciaciones impositivas, etc.

Cumbre nacional para la promoción y el fortalecimiento de la producción ecológica en Bolivia. Archivo Practical Action

Por último, a partir de estas reflexiones, se señala el potencial que los complejos productivos ecológicos suponen como estrategias para fomentar la transición agroecológica y aportar al debate actual que se plantea desde las instituciones académicas y los organismos de desarrollo sobre el modelo de agricultura basada en principios agroecológicos y el impacto de la investigación agropecuaria y de las políticas en general, para ampliar su escala ya sea por la adopción amplia sobre áreas extensas y por muchos productores (scaling-out) o por la institucionalización de políticas de soporte para alternativas (scaling-up) de experiencias exitosas (Rosset y Martinez- Torres, 2013).

En este sentido, se reconocen los roles que juegan los distintos niveles de gobierno y sus diferencias: el rol de los servicios de extensión y de asistencia técnica, el rol de los gobiernos locales y regionales, y cómo hacer para que el Estado se involucre y apoye los procesos pero, al mismo tiempo, la sociedad civil y sus organizaciones mantengan la independencia.

Ana Dorrego Carlón
Consultora independiente, ingeniera agrónoma y doctora en geografía humana.
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Referencias

  • AIRAD/GIZ (2019). Construyendo complejos productivos. Abordaje metodológico en las experiencias de los sectores apícola, turismo y frutos amazónicos. La Paz: GIZ/AIRAD.
  • Chavez-Tafur, J. (2006). Aprender de la experiencia. Una metodología para la sistematización. Lima: ETC-Andes/ILEIA.
  • Elías, B. (2013). La soberanía alimentaria desde las mujeres. La Paz: REMTE-Bolivia.
  • Méndez, E. (2019). Evolución de la agroecología y la investigación agroecológica. Material webinario 8. Seminario virtual “Metodologías para la investigación en agroecología”. CLACSO-McKnight.
  • Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 en el marco del desarrollo integral para Vivir Bien (PDES, 2015). Estado Plurinacional de Bolivia. La Paz.
  • Rosset, P. y Martínez-Torres M. E. (2013). La Vía Campesina y Agroecología. En El Libro abierto de la Vía Campesina: celebrando 20 años de luchas y esperanza. https://viacampesina.org/ es/el-libro-abierto-de-la-via-campesina-celebrando-20-anos-de-luchas-y-esperanza/

Un agradecimiento a todas aquellas personas que participaron en este proceso de reflexión y aprendizaje conjunto, en especial, al equipo técnico de Practical Action y a la AOPEB. También a Víctor Hugo Ledezma por su apoyo en el proceso de sistematización.
Puede descargar “Producimos para Vivir Bien: una mirada a la producción ecológica en Bolivia desde la sociedad civil”, publicación completa sobre esta experiencia, en: https://infohub. practicalaction.org/handle/11283/622750