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Dom, Jun

Las redes de experimentadores se movilizan para el desarrollo de la agricultura familiar

Volumen 25, número 4
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Desde 1993, la asesoría de AS-PTA en la zona semiárida del Estado de Paraíba (noreste de Brasil) representa una experiencia única de gestión para el desarrollo local –dirigido tanto por las organizaciones de trabajadores como por los mismos trabajadores rurales– donde el conocimiento local cumple un rol protagónico como fuerza motriz de los procesos de movilización social y de innovación agroecológica.

Movilización de agricultores ante el Banco Madre de Semillas, Lagoa Seca, Paraiba, 2009 / Foto: Archivo AS-PTA
Cuando la AS-PTA lanzó el programa en la región, tres sindicatos de trabajadores rurales (STRs) de los municipios de Solânea, Remígio y Lagoa Seca, asumieron el reto de buscar estrategias innovadoras de acción capaces de generar dinámicas sociales y de organización que se reflejasen positivamente sobre la esencia de la problemática de la agricultura familiar en la región.

Con esta iniciativa se cumplieron los primeros pasos para la trayectoria del Polo Sindical y de las Organizaciones de Agricultura Familiar en Borborema: una red constituida actualmente por 14 sindicatos de trabajadores y trabajadoras rurales, alrededor de 150 asociaciones de base comunitaria y una organización regional de agricultores ecologistas, que está impulsando a nivel regional una serie de procesos sociales masivos de innovación agroecológica orientados al desarrollo sostenible de la agricultura familiar y que en la actualidad involucran un número de más de cinco mil familias en 15 municipios.

La construcción del conocimiento y la revitalización de las organizaciones
Al asociarse con la AS-PTA, las direcciones de los tres sindicatos se enfocaron en un esfuerzo concertado para generar conocimiento sobre la realidad de la agricultura familiar y en la movilización de sus bases sociales a través de procesos colectivos de innovaciones técnicas y político-organizativas para la promoción del desarrollo local bajo los principios agroecológicos.

En los municipios, la realización de los primeros diagnósticos rápidos y participativos de los agroecosistemas generó nuevas percepciones sobre los diferentes ambientes, la diversidad de los sistemas productivos y las limitaciones ecológicas, económicas y socioculturales en la vida de las familias productoras, quienes comenzaron a compartir ese conocimiento a nivel comunitario.

Alentados por los diagnósticos y por el contacto con nuevas experiencias a través de visitas de intercambio, un número creciente de agricultores familiares se fue involucrando en procesos de experimentación, promovidos en sus propias fincas y en las comunidades. Las iniciativas que se generaron en estos procesos plantearon nuevas interrogantes y demandas de conocimiento, reflejando la diversidad de problemas que enfrentaban los agricultores familiares. Las interrogantes propiciaron la realización de estudios y evaluaciones sobre cuestiones concretas surgidas de las dinámicas sociales de innovación. Estos ejercicios conjuntos de conocimiento se centraron tanto en temas relacionados con las estrategias de producción –como la variedad de frijoles cultivados, los sistemas de crianza, el manejo de los recursos hídricos, el uso de frutas nativas y plantas medicinales, la gestión de los alrededores de la casa–, así como en aspectos de corte metodológico y político como la participación de las familias más pobres en las redes de innovación o el impacto de las políticas públicas en la sostenibilidad de la agricultura familiar regional.

Los procesos de experimentación y conocimiento de la realidad se tradujeron en la creación de un ciclo muy productivo de acciones integradas. La realización de diagnósticos permitió que los asesores y los dirigentes sindicales no solo entendiesen mejor la estructura y el funcionamiento de los agroecosistemas, sino que los visualizasen en su diversidad como una expresión de las estrategias económicas y técnicas propias de las familias. Estas iniciativas también promovieron la identificación y el reconocimiento del conocimiento local, ampliando el diálogo con las familias agricultoras se descubrieron los ‘tesoros escondidos’ en las comunidades, como son los conocimientos acumulados y las respuestas creativas para enfrentar muchos de los problemas que se presentan.

Los intercambios entre agricultores constituyen un importante mecanismo de proyección de las capacidades técnicas, organizativas y políticas de las familias agricultoras; son generadores de conocimiento, principal instrumento de difusión de las innovaciones y de promoción del proceso de experimentación. Del mismo modo, la participación directa de los agricultores dio un nuevo significado a la construcción colectiva del conocimiento, cambiando la naturaleza de su contribución para el desarrollo local. Al mismo tiempo, en la organización y en la vida sindical, se creó una identidad social y política propia al haberse percibido ellos mismos como agricultores y agricultoras experimentadores, reconocidos e integrados al movimiento de innovación agroecológica.

Una gran variedad de prácticas agrícolas coordinadas por los propios STRs e impulsadas por los agricultores experimentadores se generalizaron en los sistemas productivos de la región. A su vez, en diferentes comunidades hubo expresiones colectivas de promoción del desarrollo de la agricultura familiar a partir del rescate de valores como la ayuda mutua y la reciprocidad presentes en el universo social de la agricultura en la región. Innovaciones en la gestión de los recursos, como bancos de semillas y fondos rotativos solidarios, dieron apoyo a los procesos comunitarios de innovación y permitieron el acceso a semillas, plantas, abonos, cercas, mallas, cisternas de placa e infraestructura de riego. Los agricultores comenzaron también a tener una participación más activa en la vida de la comunidad, discutiendo y reflexionando sobre la realidad de la agricultura familiar, las formas de superar sus problemas, así como en la participación de la gestión de los recursos colectivos.

Con la dinamización de los espacios de interacción y de organización comunitaria, de la estructura vertical y presidencialista de los sindicatos, así como de las formas asociativas tradicionales de subordinación al poder local, se dio paso gradualmente a los procesos de organización política en las comunidades, determinados autónomamente por las familias.

Reunión comunitaria para la socialización de conocimientos Seca, Paraiba, 2009 / Foto: Archivo AS-PTA

En la medida en que se reconocen como productores y gestores de conocimientos y asimilan la identidad de promotores del desarrollo local, los dirigentes sindicales y los líderes de la comunidad empezaron a ver de manera diferente y más adecuada el papel de las entidades asesoras. El sindicato de Lagoa Seca, por ejemplo, creó comités compuestos por los agricultores experimentadores para encaminar los procesos de innovación agroecológica. Estos comités actúan entonces como espacio de planificación, monitoreo y evaluación del trabajo de los grupos de experimentación en el municipio.

La emergencia e incremento de escala en el Polo de Borborema
El avance de la propuesta de desarrollo local y el establecimiento de redes de innovación en los municipios de Solânea, Remígio y Lagoa Seca se fue difundiendo y despertó el interés de los sindicatos y organizaciones de agricultores de otros municipios de la región semiárida del Estado de Paraíba. Las experiencias exitosas en el ámbito de la gestión del agua y del manejo de las reservas colectivas de semillas en los municipios ganaron notoriedad después de la larga estación seca de 1998-1999, ya que en una coyuntura adversa lograron garantizar mayor estabilidad y capacidad de resistencia a los sistemas de producción familiares.

Este contexto motivó a los sindicatos de la región, en su mayoría relacionados al espacio de articulación preexistente –el llamado Polo Sindical de Borborema, compuesto por siete municipios–, a movilizar sus bases en las comunidades para difundir las experiencias en agroecología desarrolladas por los sindicatos de Lagoa Seca y Remigio, ambos para entonces ya integrados al Polo. El establecimiento de un actor regional capaz de tomar la coordinación política y metodológica de estos procesos se presentó como una condición fundamental. La apuesta cayó sobre el Polo de Borborema como espacio político-organizativo y unificador de todas las organizaciones de agricultores familiares en torno a la construcción de un proyecto conjunto de desarrollo local y de promoción de la agroecología.

Las bases de este proyecto se establecieron durante el I Seminario sobre Agricultura Familiar en Borborema, realizado en 2001 con la participación de representantes de los sindicatos del Polo y otros siete municipios de la región. Se tomó entonces la decisión de que el Polo, con la asesoría de AS-PTA, formulase e implementase una estrategia para promover el desarrollo regional basado en un programa de formación estructurado en dos ejes: el primero, con énfasis en las cuestiones relacionadas con la innovación agroecológica; y el segundo, centrado en las políticas públicas y orientado a obtener lecciones de las experiencias innovadoras implementadas en la región y generar subsidios para formular y defender las propuestas de políticas para la generalización de la agroecología.

A partir de la necesidad de mejorar sus formas de organización interna se incorporó a su estructura la experiencia de las comisiones temáticas, otorgándose a cada una la responsabilidad de diseñar, ejecutar y supervisar el avance de los trabajos de experimentación, sistematización e intercambio de acuerdo con sus labores específicas. Trabajan en la actualidad seis comités: recursos genéticos, recursos hídricos, salud y alimentación, crianza animal, cultivos ecológicos y acceso a mercados.

Como en la experiencia anterior, además de los dirigentes sindicales, los comités cuentan con la participación activa de agricultores experimentadores –varones y mujeres– con experiencia en sus respectivos temas. También, en el ámbito de acción del Polo, se optó por el descubrimiento de los ‘tesoros escondidos’, lo que permitió identificar un número significativo de prácticas innovadoras, promovidas por familias o grupos comunitarios de los municipios que hasta entonces no habían realizado experimentación agroecológica. Muchas de estas experiencias socialmente ocultas se han vuelto referencia para las actividades de los comités; entre ellas, por ejemplo: el banco de semillas comunitario existente desde 1974 en la comunidad de São Tomé, ubicado en Alagoa Nova; la siembra bajo cobertura de massaranduba (Manilkara Longifolia), similar al sistema tradicional del frijol tapado en América Central; y los fondos rotativos solidarios de cisternas, en el municipio de Soledade.

En esta evolución se destaca la participación de las mujeres en los procesos locales de experimentación, ya que incorporan temas de trabajo de interés específico en la construcción de una nueva entidad política; por ejemplo, plantas medicinales o incluso crianza de animales menores. La valorización de la presencia femenina en las redes de innovación y su contribución a la economía familiar, así como su integración en los espacios públicos (en los STRs, asociaciones, comités, etc.) materializan sus formas de inserción técnica, económica, social y política en la agricultura, contribuyendo así a una mayor equidad y sustento sociopolítico del proceso de construcción y promoción de un modelo de desarrollo para la región.

Las cuestiones relacionadas con las políticas públicas relativas a los diversos temas también fueron tratadas en los comités. Por ejemplo, la política estatal de semillas es discutida por el comité de recursos genéticos, mientras que la gestión del programa de cisternas corresponde al comité de recursos hídricos.

Las experiencias exitosas llevadas a cabo en la región y que han sido monitoreadas por estos comités temáticos son constantemente analizadas y contrastadas con las políticas públicas para la extensión, crédito, investigación y programas de distribución de semillas y desarrollo territorial, entre otras. Con base en este enfoque comparativo, el debate sobre los modelos de desarrollo ganó mayor transparencia y claridad. Así, poco a poco, las redes de agricultores experimentadores articuladas por el Polo se fueron volviendo también espacios para el debate y la acción política en defensa de un proyecto propio para el desarrollo de la región.

Además de eso, existe un programa de formación en políticas públicas enfocado en la coordinación del Polo e integrando los debates realizados en los comités temáticos. La coordinación del grupo recae principalmente en los dirigentes que integran los comités temáticos, lo que garantiza un vínculo permanente entre sus miembros y las redes de experimentación agroecológica de la región.

Nuevos retos
La gestión del programa de desarrollo local en una escala territorial más amplia y compleja desde el punto de vista sociopolítico ha permitido a AS-PTA y al mismo Polo visualizar nuevos y diferentes retos.
En primer lugar, se constató la necesidad de una mejor comprensión de las principales características de los agroecosistemas de la región, con el fin de optimizar y coordinar la planificación e implementación del programa en los 15 municipios integrados al Polo.

La primera etapa, que incluía el estudio de los diferentes ambientes y sus principales implicancias en los agroecosistemas, ha proporcionado importantes conocimientos para que los comités temáticos planifiquen sus estrategias. Entre otras cosas, el conocimiento producido y traducido a mapas ambientales permitió la visualización de la homogeneidad y la heterogeneidad inter e intramunicipales. Esto significa que, en términos regionales, los comités temáticos deberían considerar la continuidad y la discontinuidad geográfica en la planificación de la experimentación, ya que el mismo tipo de ambiente puede abarcar varios municipios. Sin embargo, a nivel municipal, los sindicatos también deben tener en cuenta la existencia de diferentes situaciones socioambientales y, por tanto, no pueden organizar sus estrategias para la transición agroecológica como si el municipio fuese del todo homogéneo.

Después de tres años de funcionar organizadamente, el Polo percibió la necesidad de institucionalizarse para asumir formal y autónomamente la gestión de sus propios proyectos de financiamiento; es así que se constituyó como una entidad legal desde 2004. Al mismo tiempo, se abrió la posibilidad para que los proyectos en colaboración con las agencias estatales de fomento fueran viables financieramente, a pesar de algunos obstáculos burocráticos.

La sostenibilidad sociopolítica y financiera del Polo depende también de la posición que adopten las organizaciones que lo integran. Ya se han presentado avances, pues los diferentes sindicatos y organizaciones de cada comunidad están asumiendo el reto de reproducir los métodos y formas de organización del Polo.

Además de los grandes avances y de la gran inversión en desarrollo de capacidades propias, aún permanece la necesidad de que el Polo mantenga la institucionalidad y las condiciones políticas, administrativas y financieras adecuadas que garanticen su función social como dinamizador de la innovación agroecológica y de las propuestas de la agricultura familiar en la región semiárida del Estado de Paraíba.
 

Luciano Silveira
Coordinador del Programa Local de AS-PTA
Región semiárida de Paraíba.
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