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Lun, May

La experiencia de desarrollo de Salinas de Guaranda, Ecuador

Volumen 21, número 2
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La parroquia Salinas pertenece al cantón Guaranda, en la Provincia de Bolívar. Su población es de alrededor de 10.000 habitantes, de los cuales el 85 por ciento es indígena.

Dentro de su territorio existen dos pisos climáticos: páramo y subtrópico (en zonas que van desde los 800 hasta los 4.800 msnm), lo que contribuye a que exista una gran variedad de flora y fauna. Hoy en día, Salinas es centro de una gran iniciativa de desarrollo comunitario que ha permitido a la región superar las condiciones de extrema pobreza en las que se encontraba hace más de 30 años. Su economía se ha diversificado a través de empresas comunitarias y de un conjunto de actividades en las que participan los «salineros» en un ambiente de igualdad, logrando empleo digno para todos. Se ha mejorado la calidad de vida (especialmente en lo que se refiere a salud y educación); se han detenido los procesos migratorios y, con ello, los problemas que acarrea la migración. Los proyectos de esta comunidad han buscado lograr la autosuficiencia en la diversidad. El trabajo se basa en el cooperativismo y la ayuda mutua, y los recursos económicos circulan dentro de la parroquia en forma de inversiones comunitarias.

Diversos factores han influido en el éxito de los proyectos de Salinas, que además se han visto potenciados por condiciones favorables como el paisaje, la población mayoritariamente indígena y el hecho de contar con territorio en el páramo y el subtrópico. Gran parte del éxito está en los procesos implementados para dar valor agregado a los productos, principalmente textiles, dulces, quesos y otros lácteos; embutidos, hongos, mermeladas y panela granulada. Algunos de estos productos se exportan a Europa, Estados Unidos y Japón. Las más de 30 microempresas constituidas en la zona facturan cerca de 220.000 USD anuales.

Antecedentes
A principios de la década de 1970, según los estándares ecuatorianos, la parroquia de Salinas era considerada una región en extrema pobreza. Aunque la vocación de la región sea agrícola, la extracción de la sal había sido por muchos años la actividad principal. En esos años, las nuevas leyes ecuatorianas habían expropiado terrenos agrícolas con el fin de entregarlos en usufructo a sus pobladores. Impulsados por voluntarios italianos, los habitantes de Salinas formaron la Cooperativa de Ahorro y Crédito Salinas, con el propósito de formar una entidad jurídica capaz de apoderarse de los derechos de explotación de las minas de sal. En 1971 el Estado ecuatoriano reconoció la propiedad legal de las minas a la Cooperativa Salinas en detrimento de sus anteriores propietarios, y con ello dieron los salineros el primer paso hacia el desarrollo comunitario. Sin embargo, los ingresos que la comunidad obtenía a través de la extracción de la sal disminuyeron dramáticamente a raíz del auge comercial de la sal de agua de mar. Entonces, la cooperativa, como entidad de ahorro y crédito, financió el establecimiento de la primera quesería (El Salinerito), gracias a los ahorros aportados por los socios, y también otros pequeños proyectos a través de créditos solidarios. El éxito de estos primeros proyectos hizo posible impulsar nuevas actividades económicas. Durante esta etapa se iniciaron las inversiones en infraestructura. El crecimiento permitió la creación de una organización más grande llamada FUNORSAL (Fundación de Organizaciones de Salinas) para poder atender las nuevas demandas generadas por la dinámica de las actividades productivas y sociales.

Del mismo modo, las organizaciones también se diversificaron. Nacieron 28 cooperativas (22 de ellas queseras) en las comunidades del campo, y además de la coordinación de FUNORSAL se constituyeron también la Fundación Grupo Juvenil (FUGJS) para los grupos juveniles, la TEXSAL para las mujeres artesanas (tejidos, canastas), y la Fundación Familia Salesiana (FFSS) para el apoyo a la misión local (evangelización, educación y salud). En este momento está en proceso la constitución del Grupo Salinas, la entidad integradora de las distintas instituciones.

Las queserías fueron las primeras empresas en ponerse en marcha en Salinas, basándose en un modelo cooperativista que garantiza que las utilidades generadas no se concentren en pocas manos. Cada empleado recibe un salario y los productores de leche son retribuidos por cada litro de leche entregado a la planta procesadora de lácteos. Una vez vendidos los quesos, las ganancias son redistribuidas a la comunidad en forma de diferentes servicios básicos, infraestructura, carreteras, salud y educación. Esto sucede en cada pequeña comunidad cercana a la cabecera parroquial. Cada empresa comunitaria que genere un excedente de capital, ayuda a sus socios a salir de la pobreza. Es importante señalar que se ha eliminado la participación de los intermediarios en casi todas las actividades.

Aunque trabajen en alguna de las microempresas, los miembros de la cooperativa y la fundación no descuidan el trabajo agrícola. Las labores diarias comienzan muy temprano y consisten principalmente en la ordeña de las vacas, el pastoreo del ganado y la alimentación de animales menores. Además están los trabajos de labranza de las tierras y el mantenimiento y cuidado de los huertos, en donde se puede encontrar una gran diversidad de plantas medicinales y ornamentales.

Las empresas. Tienda de la Cooperativa en Salinas de Guaranda. Tienda de la cooperativa / Foto: Mónica Heras

La estructura productiva elegida por los salineros para organizar sus actividades económicas ha sido la fundación de pequeñas y medianas empresas articuladas en torno de FUNORSAL, cada una dedicada a la producción específica de cierto tipo de productos, pero todas orientadas a la generación de recursos para las necesidades de la comunidad. Algunas de estas empresas se han formado para satisfacer una demanda específica de otra de ellas (es el caso de los talleres de mecánica que arreglan la maquinaria de distintas empresas), o para poder dar valor agregado a alguno de los productos de la comunidad (como la cooperativa de tejedoras que utiliza la materia prima producida por la la hilandería). A continuación se describen las principales.

Queserías El Salinerito
Las queserías elaboran diferentes tipos de productos lácteos como mantequilla, yogur y quesos (mozzarella, dambo, camembert, gruyère, parmesano, etc.) La primera quesería y la más grande en capacidad de producción se encuentra en la cabecera parroquial. Existen otras, una decena, en los diferentes caseríos de la parroquia. Esta iniciativa se hizo posible gracias al apoyo de la cooperación suiza, que aportó la tecnología necesaria para la elaboración de productos lácteos, misma que en la actualidad FUNORSAL trata de mantener por medio de frecuentes cursos de capacitación a cada miembro de la comunidad que trabaja en este sector. Los implementos necesarios para la elaboración de quesos se construyen en su gran mayoría en la misma parroquia.

Hilandería Intercomunal Salinas (H.I.S.)
La hilandería es una empresa de tipo industrial dotada de máquinas importadas de Canadá. Se encarga de la transformación de la lana de oveja y de llama en un hilo de calidad que se vende en el mercado nacional (además de utilizarse localmente por la empresa de tejidos). El abastecimiento de lana se hace a través de un sistema societal integrado por diferentes comunidades campesinas ubicadas por todo el país, que permite eliminar los intermediarios y favorece a otras comunidades campesinas del Ecuador.

Unas cincuenta personas trabajan en esta fábrica, distribuidas en horarios convenientes para el obrero, que les permiten trabajar cuatro días y descansar cuatro. En este tiempo se ocupan de la ganadería y la agricultura, con lo que aumentan sus ingresos.

Tejidos Salinas (TEXAL)
La de tejidos es una pequeña empresa, de tipo artesanal, encargada de la producción y comercialización de los tejidos con hilo de lana de oveja que produce la hilandería. Suéteres, chompas, gorras y otros tejidos de alta calidad se exportan a países como Alemania e Italia. Esta empresa está constituida en su totalidad por mujeres que se dedican a tejer en sus horas libres, beneficiándose con una remuneración por artículo fabricado.

Secadora de hongos
La empresa secadora de hongos obtiene su principal materia prima a partir de un hongo (Lantanus boletus) que crece en los bosques de pinos que fueron establecidos dentro de un plan de reforestación de los páramos. Esta empresa se encarga del tratamiento de secado, embalaje y comercialización de los hongos. La principal demanda está en el mercado exterior, pero comienza ya a tener aceptación en el mercado local. Aquí participan todas las personas que puedan recolectar los hongos, con muchos de ellos haciéndolo mientras se dedican al pastoreo (principalmente los jóvenes y ancianos).

Turismo comunitario
Muy cerca del centro del pueblo se encuentra el hotel El Refugio que recibe gran cantidad de turistas extranjeros y nacionales. El hotel es propiedad de jóvenes de la parroquia y ellos mismos se encargan de su cuidado y de la atención. Los precios son muy accesibles y se cuenta con todos los servicios básicos, televisión por satélite y una gran vista de todo el pueblo.

Salinas se encuentra un poco aislada de las grandes urbes, pero esto no le impide recibir, periódicamente, grupos que quieren conocer más de cerca la experiencia salinera. El magnífico paisaje atrae a muchos turistas extranjeros. El hotel ha sido construido para brindar un hospedaje cómodo y agradable a los visitantes. Recientemente se añadió al hotel un anfiteatro para facilitar las charlas, eventos sociales y cursos que la organización ofrece. Hoy, el pueblo de Salinas tiene en el turismo comunitario una de sus principales fuentes de ingresos.

Otras actividades
Dentro de la organización existen otras pequeñas empresas, igualmente importantes. Entre ellas está una planta de elaboración de embutidos, una carpintería, un taller de mecánica industrial, un taller de artesanía, un espacio para la piscicultura, una fábrica de botones de madera de tahua (Phytelephas macrocarpa) y de nogal (Junglans regia); una fábrica de mermeladas y turrones; una planta procesadora de chocolate, y un departamento de comercialización que se encarga de la promoción y venta de todos los productos de la parroquia. Para este fin se cuenta con tres grandes centros de venta en Quito, Guayaquil y Guaranda.

La intención de cada una de las empresas es combatir la pobreza a través de la autosuficiencia. La empresa de mecánica se encarga del mantenimiento de las grandes máquinarias de la hilandería y a la vez construye los útiles necesarios para la transformación de los productos lácteos. En la carpintería se construyen también algunos utensilios para la elaboración y maduración de quesos y se hacen muebles sobre pedido, casi todos para el mercado interno. Es posible continuar listando cómo cada empresa ayuda al buen funcionamiento de otras y cómo éstas empiezan donde el trabajo de las primeras termina, de manera que el capital circula al interior de la parroquia.

El impacto económico
Las industrias de Salinas trabajan con insumos de la propia región: leche de vaca y cabra para la producción de lácteos; lana de ovejas, llamas y alpacas para obtención de hilo y confección de tejidos; miel de abejas para la elaboración de turrones; conservación de bosques de pino para la recolección de hongos silvestres; hierbas medicinales y aromáticas para la elaboración de aceites esenciales y derivados; mortiños (Vaccinium myttillus), moras (Rubus glaucus), chamburos (Carica estipulata), etc. para elaborar mermeladas; cacao para la fabricación de chocolates; tahua y nogal para elaboración de botones, adornos, etc.; caña de azúcar para la producción de panela granulada y azúcar morena; paja para fabricación de canastas, etc.

Sin embargo, aunque la necesidad de insumos externos ha sido casi erradicada y se ha logrado la independencia con respecto a los intermediarios, la adopción de un sistema de producción agrícola orgánico propiamente dicho no se ha generalizado aún en Salinas, sino que se encuentra en un proceso progresivo de aplicación. Hoy se están utilizando abonos orgánicos y asociación de cultivos, además de llevarse a cabo los proyectos de reforestación y de conservación del entorno. Dado que la agricultura está principalmente destinada al consumo local, los productos químicos no son necesarios; los fertilizantes químicos han sido casi totalmente remplazados por el estiércol del ganado y de los animales menores. Se ha conseguido la certificación orgánica para algunos de los productos de Salinas, como los hongos silvestres, las mermeladas de frutas silvestres y la panela granulada.

En el desempeño de las distintas actividades se exige que los insumos necesarios sean producidos orgánicamente hasta donde sea posible para los productores. Entre sus productos, se busca seleccionar siempre los que son compatibles con procesos agroecológicos, aunque esto se alcanza en un 80 por ciento. En cuanto a los desechos, Salinas dispone de planes para su tratamiento, pero su proceso de aplicación es todavía lento y costoso.

Sin embargo, el proceso de organización comunitaria lleva más de 30 años de haberse iniciado. Durante este tiempo ha sido posible no sólo erradicar la pobreza, sino también recuperar orgánicamente grandes porciones de terreno. Esto significa que, aunque queda mucho por avanzar, Salinas es un proyecto sostenible. La parroquia ha logrado diversificar su economía; de la agricultura tradicional y la extracción de la sal, los salineros han pasado a ser actores de una nueva economía en los Andes ecuatorianos. Las empresas comunitarias han permitido que los salineros tengan un empleo, es decir un salario fijo, a diferencia de las remuneraciones estacionarias que son características en la agricultura tradicional o en la producción de sal.

Muchas empresas abren un mercado a los productores ganaderos de la región: las queseras compran la leche (la gran mayoría dispone como mínimo de tres vacas y venden la leche a la quesería), la hilandería compra lana de ovejas y alpacas, la embutidora compra cerdos. Otras actividades dan la oportunidad de obtener un ingreso adicional, como en el caso de las mujeres que tejen para la fábrica de tejidos, o los jóvenes y ancianos que recolectan los hongos para ser secados. Nada les impide trabajar en cualquiera de estas empresas y tener un salario fijo. El taller de carpintería y el de mecánica cuentan con empleados fijos, pero son a la vez centros de aprendizaje para jóvenes que buscan tener una profesión. De esta manera se brinda también la oportunidad a los jóvenes de los recintos un poco alejados de la comunidad.

Esta dinámica económica ha permitido a la parroquia Salinas salir de la situación de extrema pobreza en que se encontraba hace 30 años. Los servicios básicos son ahora accesibles. Se han construido caminos, escuelas y un colegio en la cabecera parroquial así como un centro de salud. Gracias a la posibilidad de obtener préstamos a bajo interés, los salineros han mejorado sus viviendas, han construido nuevas casas más confortables. Se come bien, la higiene en general ha mejorado mucho y la mortalidad infantil ha disminuido.

Luego de un comienzo arduo la organización tiene que continuar con este crecimiento, lo cual no es tan sencillo. A veces los intereses personales adquieren más importancia que los comunes y es necesario mantenerse al día dentro de un mercado cada vez más competitivo.

Actualmente existen nuevos proyectos, como la reforestación de algunas zonas con especies nativas, el establo para cabras con miras a producir queso de leche de cabra, las instalaciones en donde se elaboran alimentos balanceados, o el taller de fabricación de maquinaria y equipos industriales. A pesar de los obstáculos, la población de Salinas ve el futuro con optimismo, sabiendo que sabrá sobreponerse a las dificultades de la misma manera como lo ha venido haciendo por tantos años.

 

Pablo Borja y Antonio Polo

Pablo Borja
Programa para el Manejo del Agua y del Suelo
Universidad de Cuenca, Ecuador.
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Antonio Polo
Fundación Familia Salesiana. Salinas de Guaranda, Ecuador
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